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    Convocados a través de las redes sociales y contando con el apoyo de ciertos referentes de la oposición, miles de argentinos se sumaron a la mayor manifestación contra el Gobierno de Alberto Fernández hasta el momento. Consignas contrarias a la reforma judicial y a las restricciones de la cuarentena centraron las protestas.

    Aquel 19 de marzo en que el presidente de Argentina, Alberto Fernández, anunció el inicio de la cuarentena para contener la pandemia de COVID-19, el expresidente Mauricio Macri (2015-2019), hoy referente de la oposición, llamó al actual mandatario para expresarle su apoyo a las medidas del aislamiento obligatorio. Ahora, esta tregua terminó.

    ​Pasados cinco meses, un importante contingente de ciudadanos críticos del Gobierno nacional se manifestaron en las principales ciudades del país este 17 de agosto. Organizados a través de las redes sociales y convocados por los mensajes y la presencia de algunas de las personalidades del partido de Macri, Juntos por el Cambio, como Patricia Bullrich, exministra de Seguridad y actual presidenta del PRO, partido fundado por el exmandatario.

    "Fue una marcha relevante. Aún cuando cuantitativamente no fue tan espectacular, hay que tener en consideración que estamos en pandemia y cuarentena y, por lo tanto, no podía ser tan numerosa, pero fue impactante en ese marco. Creó un problema metodológico, porque muchos gobiernos locales de la oposición también apoyan activamente la política de cuarentena", dijo a Sputnik el analista político argentino Julio Burdman.

    En Buenos Aires hubo distintos puntos de concentración; principalmente en el Obelisco porteño y la Plaza de Mayo, donde se encuentra la sede del Poder Ejecutivo, pero también en algunas intersecciones de avenidas en barrios residenciales y frente a la residencia presidencial, en el barrio de Olivos, en las afueras de la ciudad.

    El director de la consultora Observatorio Electoral y profesor de Geopolítica en la Universidad de Buenos Aires, consideró que la movilización convocó por diferentes motivaciones como el rechazo a la cuarentena y su impacto en la economía y la libre circulación, así como al peronismo y kirchnerismo desde lo ideológico.

    ​Burdman consideró que, a diferencia de otras protestas de menor escala que se vivieron en los últimos meses, esta vez destacó el protagonismo de la oposición.

    "Esto abre una suerte de divisoria de aguas en la oposición acerca del perfil de Juntos por el Cambio [coalición de partidos que integra el PRO] de ahora en adelante porque aparecen por un lado aquellos liderazgos con influencia popular que están participando de una forma más frontal al Gobierno, como Macri y Bullrich, y los que están con responsabilidades de gobierno local", matizó.

    La convocatoria representó la efervescencia de algunos sectores entre la clase media, que llevaron a las calles el pedido para que se levante la cuarentena obligatoria y se reactiven las actividades laborales, contrario a la estrategia y las recomendaciones de las autoridades sanitarias nacionales, compartidas por las de la ciudad de Buenos Aires, que conduce el sucesor de Macri como jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quien se abstuvo de apoyar la protesta.

    La manifestación concentró principalmente críticas al paquete de reformas en el Poder Judicial que impulsa el oficialismo, que la oposición califica como un avasallamiento sobre la independencia entre poderes y que, según los líderes opositores, pretendería asegurar la exoneración en las causas todavía activas de corrupción durante el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), actual vicepresidenta.

    Tras la marcha, la conducción de Juntos por el Cambio pidió al presidente abstenerse de tratar la reforma judicial,en un comunicado firmado por los principales referentes del partido.

    "Una pregunta para adelante es quién va a liderar la oposición, cuál de las dos alas o los dos espíritus va a liderar. En el marco tan crítico que está enfrentando el país y la región en este momento, la oposición más frontal va a tener más herramientas para 'marcarle la cancha' en términos discursivos al conjunto de la oposición", interpretó Burdman.

    El politólogo explicó que esto abre un dilema para los más dialoguistas, que pueden perder el apoyo de la opinión pública opositora. "Si los frontales terminan liderando el campo de la oposición es probable que se unifique en una estrategia más ofensiva contra el Gobierno", analizó.

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    cuarentena, coronavirus en América Latina, pandemia de coronavirus, COVID-19, Patricia Bullrich, oposición, Mauricio Macri, Alberto Fernández, Argentina
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