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    La aplastante victoria de los habitantes originarios mexicas sobre las fuerzas expedicionarias españolas, conocida como la "Noche Triste" del conquistador Hernán Cortés, hace 500 años, fue el comienzo de las batallas que condujeron a la caída de la capital del antiguo imperio, Tenochtitlán, relata el escritor mexicano Enrique Ortiz García.

    El especialista en la historia prehispánica afirma que tras aquella derrota, ocurrida el 30 de junio de 1520, a los sobrevivientes españoles y aliados, sobre todo tlaxcaltecas, "les esperaría una larga caminata", bordeando los lagos del Valle de México, por el norponiente, hacia Tlaxcala.

    Otras batalla y varias escaramuzas tuvieron que sortear los españoles para llegar a la antigua Tlaxcallan, donde fueron recibidos en paz por sus aliados y súbditos de los mexicas.

    "El cronista de los españoles, Bernal Díaz del Castillo, afirma que murieron 860 soldados de un total de 1.300 efectivos", que seguían a Cortés, dice el autor, que difunde episodios de aquella gesta en su cuenta de Twitter, bautizada Tlatoani (gobernante) Cuauhtémoc @Cuauhtemoc_1521).

    ​Los habitantes insurrectos mataron además a 1.200 indígenas tlaxcaltecas que llegaron con Cortés y el total de caídos como aliados de los españoles serían entre 2.000 y 3.000 indígenas.

    El fin de meses de convivencia

    Todo comenzó entre el 20 y 22 de mayo de 1520 con la masacre del Templo Mayor de Tenochtitlán, que puso fin a casi siete meses de frágil convivencia pacífica, desde el encuentro de Hernán Cortés con Moctezuma, a finales de 1519.

    En ausencia de Cortés, que había partido de Tenochtitlán el 10 de mayo de aquel año, Pedro de Alvarado destruyó la labor diplomática que comenzó con el encuentro amistoso con el emperador mexica, también llamado Motecuhzoma Xocoyotzin, el 8 de noviembre de 1519, y desencadenó la guerra de conquista.

    Cortés se ausentó para ir a las costas del Golfo de México, en el actual Veracruz, a encarar una flota de 18 barcos españoles comandada por Pánfilo de Narváez, que pretendía apresar al aventurero.

    El conquistador no solo lo derrotó, sino que convenció a unos 800 hombres a sumarse a su aventura, con 80 caballos y una docena de piezas de artillería.

    Pero a su regreso a Tenochtitlán, el 24 de junio de 1520, encontró a sus hombres atrincherados y muchos heridos, un mes después de perpetrar la masacre, durante la fiesta mexica de "Tóxcatl", dedicada a Tezcatlipoca, dios de lo invisible y la oscuridad, que los españoles asociaron a una conspiración.

    Un nigromante agita a las tropas

    En ese punto entra a jugar un papel Blas Botello, quien "fue un astrólogo, nigromante y agorero de las tropas de Cortés, que visitó Roma, antes de la expedición, tenía caballo como hidalgo de la pequeña nobleza española", explica Ortiz García.

    La tropa le atribuía "contacto con seres del más allá, que le contaban cómo se desarrollaban los eventos", conocía la Cábala y adivinaba el futuro.

    Con los oscuros augurios de Botello, un capitán de la tropa presionó a los españoles para salir y abandonar el cerco contra la voluntad de Cortés, para salir antes de las 12 de la noche del Palacio de Axayácatl, donde se refugiaban.

    "Fue en un día nublado en que lloviznaba, aparentemente sin luna" relata el historiador, que pone en duda que Cortés haya llorado aquella noche, como dicen algunos relatos.

    En la ruta de escape hacia el norponiente de Tenochtitlán, por la llamada Calzada de Tacuba, los españoles que huían con un considerable botín sufrió su terrible derrota y perdieron parte del botín.

    "En aquel intento caótico de fuga, los españoles pierden el quinto real de oro destinado para Carlos V, que iba en una mula", prosigue el experto.

    Tras la Noche Triste, ocurrieron otras batallas en Otumba, actual estado de Hidalgo, por ejemplo, en Tuxtepec murieron otros 72 españoles y en Zultepec, Tlaxcala, caen otros 50 españoles, que después fueron sacrificados.

    "El 8 de julio comienza una campaña punitiva de Cortés contra diversas ciudades, entre ellas Tepeaca, actual estado de Puebla", indica Ortíz García.

    A finales de julio, 20 días después de la aparatosa derrota, Cortés comienza la nueva campaña contra los pueblos de Tecamachalco y Huaquechula.

    El último día de 1520 los españoles reagrupados ya están de nuevo en los alrededores del lago Texcoco de la capital y comienzan a atacar a las poblaciones aliadas.

    Esas batallas condujeron al sitio de Tenochtitlán que comenzó el 30 de mayo de 1521, hasta la caída de la capital imperial, 13 de agosto de 1521.

    En cuanto al destino del emperador mexica Moctezuma o Motecuhzoma, el cronista de los conquistadores, Bernal Díaz del Castillo, relata que antes de la Noche Triste, lo subieron a la azotea del Palacio de Axayácatl para que hablara y tranquilizara a su pueblo enardecido.

    La versión de Cortés es que al emperador azteca lo ataca a pedradas su propio pueblo y lo descalabran.

    "No tenemos la certeza de cómo muere el emperador" dice Ortiz García.

    El relato del fraile español Diego de Durán indica que fue asesinado con otros gobernantes mexicas el mismo aciago 30 de junio de 1520 de la Noche Triste.

    Etiquetas:
    México, Hernán Cortés
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