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    LA PAZ (Sputnik) — El Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y El Caribe (FILAC) denunció un "alto riesgo" de que la pandemia de COVID-19 provoque la desaparición de varios pueblos originarios de escasa población.

    "Al inicio de junio había al menos 163 pueblos afectados, con casi 8.000 indígenas contagiados solo en zonas rurales (…) hay muchas comunidades en alto riesgo incluso de desaparecer", dijo la presidenta del FILAC, Mirna Cunningham, en la presentación online de un informe sobre la pandemia en pueblos originarios de América.

    El reporte, que actualizó los datos de otro similar presentado un mes antes, fue preparado por Plataforma Indígena Regional Frente a el COVID-19, liderada por el FILAC -un organismo creado por la Cumbre Iberoamericana en 1992- con participación del Foro Indígena de Abya Yala (FIAY) y organizaciones indígenas de la región.

    "La situación de los pueblos indígenas es mucho peor que hace un mes (…), sabiendo las deficiencias de las cifras oficiales, las cifras en realidad son mucho mas altas" que las contenidas en el informe, dijo la nicaragüense Cunningham.

    El secretario técnico del FILAP, Álvaro Pop, precisó que la investigación basada en datos oficiales y otros recogidos directamente por diversas organizaciones daban a principios de junio una cantidad de 7.246 indígenas infectados en áreas rurales de 13 países de la región.

    En los 163 pueblos originarios identificados como afectados por el nuevo coronavirus se han confirmado al menos 847 decesos, apuntó.

    Pop advirtió que las condiciones de aislamiento y falta de servicios básicos, recursos sanitarios y atención gubernamental era especialmente grave en los pueblos indígenas pequeños, que el informe identificaba como en mayor riesgo de exterminio.

    Entre los pueblos más golpeados por la pandemia, entre ellos los amenazados por extinción o una drástica disminución de población, el informe señaló a los Qom y Wichís de Argentina, Yuquis y un sector de los Chiquitanos de Bolivia, Baixo Tapajóx y Ticunas de Brasil, Emberás y Wayuu de Colombia, Wayuu de Venezuela, grupos aymaras y mapuches de Chile y Shipibos de Perú.

    El reporte mencionó además en la misma situación a los pueblos Cucuchucho, Xoxocotla y Alto Balsas de México; Chortí de Guatemala, Nahuas y Lencas de El Salvador, Prinzapolka de Nicaragua, Ngäbe Buglé y Guna Yala de Panamá, Kichwa, y Achuar y Siekopai de Ecuador.

    "Sin una política exitosa que proteja a los pueblos indígenas no habrá una lucha exitosa contra la COVID-19, es una lucha urgente y prioritaria", afirmó Cunningham.

    La excanciller ecuatoriana María Fernanda Espinosa, quien participó también en la presentación, calificó como "alarmantes" a los datos, de los que dijo que "hacen ver las injusticias y desigualdades estructurales al interior de los países".

    "Este informe confirma con testimonios de los propios líderes comunitarios, con datos duros, cómo se ha profundizado el riesgo incluso de extinción de pueblos indígenas enteros debido a esta pandemia", sostuvo Espinosa.

    Apuntó que la pandemia era particularmente grave en muchos pueblos indígenas en los que "un asunto tan básico de prevención como el lavado de manos se torna difícil por falta de acceso al agua segura y a los servicios de saneamiento, ni qué se diga de las pruebas" de diagnóstico.

    El informe incluyó un recuento de prácticas sanitarias ancestrales que algunos pueblos indígenas habían comenzado a aplicar para defenderse del nuevo coronavirus.

    Etiquetas:
    COVID-19, pueblos indígenas
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