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    El coronavirus en Uruguay (132)
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    MONTEVIDEO (Sputnik) — La mascarilla, una de las medidas más útiles para protegerse del COVID-19, es un problema para los sordos, porque les impide entender al que les habla, al punto de tener que pedir a su interlocutor que se la quite para leerle los labios y comunicarse.

    En Uruguay, donde desde abril el Gobierno exhorta a utilizar tapabocas en los supermercados y en el transporte público, tanto para los compradores y pasajeros como para los empleados, las personas sordas ven limitadas sus capacidades de comunicación.

    Cuando el interlocutor usa una mascarilla, "no se pueden leer los labios ni la expresión facial, que es una parte muy importante para la comunicación de personas sordas", explica a Sputnik el presidente de la Asociación de Sordos del Uruguay (ASUR), Rodrigo González.

    Para graficar la situación, González pone el ejemplo de los supermercados, donde las personas sordas se ven obligadas a pedirle a los cajeros que se comuniquen por escrito con ellos o que, manteniendo la distancia recomendada, se saquen su tapabocas y así poder comprender lo que dicen.

    Proyecto de ley

    La semana pasada, la senadora del oficialista Partido Nacional (centroderecha), Carmen Asiaín, presentó en el Parlamento un proyecto de ley para que en oficinas públicas, centros educativos y comercios, haya tapabocas transparentes o inclusivos para facilitar la comunicación a los sordos.

    La legisladora dijo que la idea no es que se descarten los tapabocas comunes, sino que en esos lugares haya barbijos transparentes en caso de que llegue una persona sorda y lo requiera.

    La senadora contó a Sputnik que la iniciativa surgió luego de que la asesora Alejandra Volpe, quien también es la intérprete de señas del presidente Luis Lacalle Pou, le contara que en Argentina se estaban usando los tapabocas transparentes en el ámbito de la salud.

    Con esa información la legisladora dijo que averiguó quién los podía hacer, y los mandó a confeccionar. Casi en simultáneo contó: "Me contactó Mariel Lichtmann, cuya madre, Mónica Birnfeld, es sorda, y solo sabe leer los labios".

    "Fue muy esclarecedor reunirme con la madre y la hija, porque la madre decía que cuando vino el coronavirus se le vino como un apagón; ella miraba la televisión y estaban todos con tapabocas y entonces había dejado de entender", relató Asiaín.

    Esa misma tarde de la semana pasada, siguió la senadora, después de reunirse con estas mujeres, redactó el proyecto de ley y lo presentó al otro día en la Cámara de Senadores.

    Lichtmann, por su parte, contó a Sputnik que su "situación como familia con los barbijos comunes se vio muy afectada, como una barrera comunicacional por mi mamá; ella no podía salir sola porque no se podía comunicar con los demás".

    Fue en ese momento que surgió la idea de hacer los tapabocas transparentes a un costo accesible.

    Así, Lichtmann, junto a su pareja, Marcos Hodara, empezaron a probar materiales hasta que finalmente hicieron una mascarilla de tela y PVC (policloruro de vinilo).

    Actualmente, a través de Instagram y Facebook, ofrecen los barbijos transparentes; las cuentas en ambas redes sociales es: Tapabocas Inclusivos Uruguay.

    "La idea de todo esto es ayudar. Hay muchas madres de niños sordos que nos escribieron pidiendo tapabocas transparentes para darle a los compañeros de clase de sus hijos, maestros, directores de colegio", para cuando se reinicien las clases, contó Lichtmann.

    ​La senadora, en tanto, adelantó que va a presentar el proyecto de ley con carácter de grave y urgente en la próxima sesión ordinaria de la Cámara de Senadores, que seguramente sea la semana que viene.

    De carácter grave y urgente implica que a la iniciativa se le da tratamiento directamente en la cámara, sin haber pasado previamente por una comisión legislativa.

    Asiaín informó que cuenta "con el consenso de los otros partidos, así que esto sería aprobado por unanimidad".

    Tapabocas transparentes ¿la solución?

    Sin embargo, la ASUR cree que los tapabocas transparentes ayudan, pero no son la solución definitiva.

    "Agradecemos mucho la iniciativa solidaria de fabricar tapabocas transparentes, además de enterarnos que se está realizando el proyecto de tapabocas inclusivos en el Parlamento, pero debemos decir que no es la solución definitiva y es necesario sumar otras", dijo González.

    La ASUR cree que la solución a este problema sería que los sordos tengan en los lugares de atención al público, o instituciones, "todos los medios posibles para poder elegir, como la comunicación escrita o el servicio de intérpretes de lengua de señas presenciales o virtuales por videollamadas".

    En Uruguay hay 30.000 personas sordas, según el último censo del Instituto Nacional de Estadística, del año 2011.

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    Etiquetas:
    sordos, mascarillas, COVID-19, coronavirus, Uruguay
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