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    Las exhaustivas 48 horas de trabajo en América Latina ¿son necesarias?

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    La Cámara de Diputados de Chile aprobó con 88 votos a favor un proyecto de ley para reducir la jornada laboral a 40 horas semanales. Más allá de la decisión final del Senado, se trata de un debate recurrente en la región. Sputnik entrevistó al presidente del Partido Comunista chileno y repasa las exhaustivas jornadas de trabajo en América Latina.

    En Latinoamérica existe la idea de que el trabajo es lo primero. Y es que hay que esforzarse por cumplir con las largas jornadas y exigencias laborales que terminan siendo contraproducentes. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el descanso y el ocio son un importante impulso a la calidad de vida de los empleados, lo que mejora la productividad de las empresas y, consecuentemente, impacta en la economía de un país.

    Actualmente, Chile y Colombia tienen en sus parlamentos proyectos para reducir las extensas jornadas laborales que en la región llegan a alcanzar las 48 horas por semana. Junto con México, son los únicos países latinoamericanos miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que agrupa a las economías más avanzadas del mundo y cuyo promedio de horas trabajadas semanalmente por la población abarcada es de 37. 

    La iniciativa para reducir la jornada laboral a 40 horas semanales en Chile fue presentada por el Partido Comunista (PC) y se enfrentó inicialmente a una campaña del presidente del país, Sebastián Piñera, en contra del proyecto.

    "Piñera ordenó a sus diputados que votaran contra esta iniciativa, aduciendo que al bajar las horas de trabajo habría que bajar el sueldo, y afectaría la productividad, pero está comprobado que no es así", dijo a Sputnik Guillermo Teillier, presidente del PC chileno.

    De hecho, un estudio del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) refuta por completo las evaluaciones del Gobierno de Piñera que pronosticaban la destrucción de 250.000 empleos y la salida de las principales empresas internacionales que operan en el país. 

    De acuerdo con el estudio, la disminución de la jornada laboral de 45 a 40 horas en Chile  ocasionaría, en realidad, un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de hasta 2,1%, lo que supondría un incremento de 5.000 millones de dólares en la producción de bienes y servicios. Según estimaciones de los autores, la medida también tendría efectos positivos en la creación de empleo: generando 37.000 nuevos puestos de trabajo.

    Teillier explicó que hoy día, Chile es uno de los países de la región con más altos índices de trastornos psicológicos por las jornadas agobiantes de trabajo, sin contar el promedio de dos horas que las personas tardan en llegar a su casa después de trabajar.

    "La reforma fue aprobada por una amplísima mayoría de votos, e incluso hubo parlamentarios de derecha que votaron a favor, lo que significa que no pudieron deslindarse del clamor popular", contó en alusión a las protestas masivas de los últimos días en el país. 

    Sin embargo, aunque el Senado apruebe el cambio, nuevas batallas pueden surgir. "No sabemos qué va a hacer el Gobierno, ha amenazado con [llevar el caso a un] Tribunal Constitucional donde la derecha tiene mayoría y donde este proyecto podría ver su fin", sostuvo el presidente del PC chileno, quien también es diputado.

    ¿Cuántas horas se trabaja en América Latina?

    Si bien en 2005 se redujo el máximo de jornada laboral chilena de 48 a 45 horas, el promedio de horas efectivas que cumplen los trabajadores en el país sigue estando entre los más altos de Latinoamérica, lo que contrasta más entre los países de OCDE.

    "En los países en desarrollo, muchos trabajadores, particularmente en el sector informal y las economías rurales, están excluidos de cualquier forma de control para garantizar el cumplimiento de las disposiciones relativas del tiempo de trabajo y los períodos de descanso", observa un reporte de la OIT.

    En Chile la clase trabajadora acumula un total de 1.974 horas de trabajo al año, sin embargo, los chilenos no son los que más horas trabajan en la región. Países como Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, México, Nicaragua, Panamá, Perú y Uruguay tienen fijado un límite semanal de 48 horas, según CELAG. 

    Chile se inserta más bien en el rango de 40 a 45 horas, donde se encuentran Brasil, Cuba, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Honduras y Ecuador. Pero el hecho de que los chilenos hagan reclamos por una reducción cuando en realidad están en una situación intermedia es porque existe una brecha entre lo que sería la jornada legal y la real.

    Europa, ¿el paraíso?

    En contraste a la realidad de los países latinoamericanos, están los europeos como Dinamarca, Noruega, Alemania y Holanda, cuyos trabajadores cumplen en general con jornadas de 25 a 40 horas semanales, informa la Deutsche Welle. 

    En el caso de Alemania la norma establece 38,5 horas a la semana. Dinamarca, por su parte, determina el límite semanal de 48 horas pero esto incluye las horas extras permitidas, y, en realidad, la mayor parte de los contratos y los acuerdos colectivos en el país nórdico fijan una semana de 37 horas. 

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    América Latina, jornada laboral, protestas, Chile
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