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    El excónsul ecuatoriano en Londres, Fidel Narváez, dijo a Sputnik que difiere con el exmandatario Rafael Correa (2007-2017), quien afirmó que el ciberactivista australiano Julian Assange interfirió en las elecciones de EEUU en 2016.

    "En lo personal y con mucho respeto, discrepo con el presidente Correa, porque yo no creo que la publicación de información sobre una campaña electoral sobre una candidatura presencial sea interferir en una elección", afirmó Narváez en diálogo con esta agencia.

    Correa dijo a Sputnik que su Gobierno le suspendió Internet a Assange el 17 de octubre de 2016 porque el periodista, fundador del sitio de filtraciones WikiLeaks, estaba mandando desde la embajada mensajes que "perjudicaban" a Hillary Clinton en su campaña electoral contra Donald Trump.

    "Nosotros suspendimos el Internet a Assange no porque estuviera haciendo espionaje, sino porque estaba publicando información que perjudicaba una de las candidaturas; no sé cómo la obtenía, pero de ahí que él mismo, con hackers rusos, desde la embajada en Londres, espió al partido demócrata hay una distancia enorme", señaló.

    Correa dijo que como estaba mandando información que sólo beneficiaba a Trump, entendió que Assange estaba interfiriendo en los asuntos internos de otro país.

    "Eso no lo íbamos a permitir, porque somos respetuosos de la soberanía de cada Estado; se le advirtió varias veces a Assange, como no cumplió y continuó publicando solo información que perjudicaba de un lado, personalmente yo ordené que se le suspendiera el Internet hasta que pasaran las elecciones presidenciales de EEUU", agregó.

    Por su parte, Narváez consideró que un periodista responsable, cuando recibe una "información verdadera y de interés público", tiene como obligación moral publicarla.

    "La segunda opción, la de guardarse porque supuestamente estaría perjudicando a otra candidatura, o a estaría favoreciendo a equis persona, sería una opción inaceptable y antiética", agregó.

    Narváez, quien fue cónsul en la capital británica durante la administración de Correa, admitió que existía cierta "incomodidad" en el Gobierno ecuatoriano por la actividad de Assange durante las elecciones de EEUU en 2016.

    Sin embargo, afirmó que ningún Gobierno puede cortarle la comunicación a un periodista.

    En 2012, Assange se refugió en la embajada ecuatoriana en Londres tras perder todas las apelaciones contra la extradición que Reino Unido se aprestaba a cumplir, accediendo al pedido de la Fiscalía sueca que lo requería para investigarlo por presuntos delitos sexuales.

    El ciberactivista rechazaba su extradición alegando que Suecia lo entregaría a EEUU, donde podría enfrentar la pena capital por haber publicado miles de documentos secretos sobre las operaciones del Ejército estadounidense en Irak y Afganistán.

    La investigación preliminar contra Assange en Suecia, por una presunta violación, fue descontinuada en 2017, ante la escasa posibilidad de conseguir que compareciera ante el tribunal, entre otros factores.

    Ecuador anuló el asilo al ciberactivista australiano el pasado 11 de abril.

    El 1 de mayo pasado, el tribunal londinense de Southwark sentenció a 50 semanas de prisión a Assange por burlar las condiciones de su libertad en junio de 2012, y un día después comenzó en la corte de magistrados de Westminster una vista para atender una solicitud de extradición interpuesta por EEUU.

    El pasado día 13, la Fiscalía sueca reabrió la investigación preliminar contra Assange en el caso de la presunta violación, y este lunes presentó una orden de detención en su contra.

    Rusia siempre ha sido el chivo expiatorio favorito de EEUU y eso se vuelve a demostrar en el caso contra el ciberactivista Julian Assange por una supuesta interferencia en las elecciones de 2016, dijo excónsul.

    "Rusia ha sido normalmente el chivo expiatorio favorito de EEUU. Es decir, históricamente Rusia desde la época de la URSS era el enemigo número uno de EEUU. Todo lo malo que sucedía en este planeta era culpa de los rusos. Ahora hay que seguir echando la culpa y el caso Assange lo demuestra", afirmó en diálogo con esta agencia Narváez.

    El 18 de abril, el Departamento de Justicia de EEUU publicó el informe final de la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la supuesta injerencia de Moscú en las elecciones de 2016 y la presunta colusión con Donald Trump.

    Mueller no encontró colusión entre los funcionarios rusos y la campaña de Trump, pero dijo que Moscú intentó interferir en los comicios.

    Desde EEUU se le acusa a Assange de que presuntamente ayudó a Trump a llegar a la Casa Blanca, con la filtración de los mensajes de correo electrónico de Hillary Clinton y con ciberataques en las elecciones de 2016.

    La cadena CNN publicó un informe señalando que, durante el asilo de Assange en la embajada ecuatoriana en Londres, hacker rusos le brindaron información destinada a interferir en los comicios.

    Rusia ha negado repetidamente las acusaciones de haberse entrometido en esas elecciones, insistiendo en que no interfiere en los asuntos internos de otros países.

    Trump también ha rechazado las acusaciones de connivencia y ha denunciado repetidamente la investigación de Mueller como una "caza de brujas".

    Por su parte, Narváez dijo que las publicaciones de WikiLeaks en 2016 son un ejercicio de "periodismo puro", que no tienen "ningún tinte delictivo ni criminal".

    "Los medios de comunicación tienen el deber moral de publicar la información sobre contiendas electorales siempre y cuando ésta sea verdadera y sea de interés pública", agregó.

    Narváez dijo a Sptunik que en las elecciones de 2016 el "gran perdedor" fue el Partido Demócrata.

    "La revelación de WikiLeaks, que nadie ha podido decir que es falsa, mostró una verdad fea para el Partido Demócrata y la candidata que se daba como segura presidenta electa; lo más fácil para explicar su derrota, porque además perdieron con el peor candidato posible, era echarle la culpa a terceros e invirtieron muchísimos recursos, tiempo, energía y municiones en crear esa trama rusa", agregó.

    Al fracasar con el intento de culpabilizar a los rusos, los demócratas le han aumentado las posibilidades a Trump de ser reelecto, opinó Narváez.

    "Trump está muerto de la risa, no se dan por vencidos, entonces tienen que seguir tratando de machacar con la misma historia de la intervención rusa y están en ese plan. Pero evidencia de que haya sido hackers rusos quienes le entregaron información a Assange, no existe, no hay, nadie la ha presentado", agregó.

    Consideró que los periodistas no deberían criminalizar a alguien simplemente porque trabaja con la tecnología o porque tiene una determinada nacionalidad.

    Por otro lado, dijo que el reportaje de CNN basa su información en fuentes que "no tienen ninguna credibilidad" y puso el ejemplo empresa de seguridad privada que estuvo en la embajada de Ecuador durante algunos años.

    "Esa empresa en lugar de proteger al huésped y a la embajada en su totalidad, aparentemente tenía una agenda propia y se dedicó al espionaje para producir informes tergiversados, tóxicos y no confiables. La credibilidad y la calidad ética de esa empresa no goza de ninguna solvencia. Es por lo menos cuestionable basar notas periodísticas en informes de esa empresa", agregó.

    Assange fue espiado por una empresa de seguridad española durante su estancia en la embajada de Ecuador en Londres, según reveló el 19 de julio el diario español El País.

    La vigilancia a Assange se producía durante "las 24 horas del día" a través de varias cámaras y micrófonos que monitorearon su actividad, al menos, entre diciembre de 2017 y marzo de 2018.

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