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    Cartel de Fidel en La Habana, Cuba

    Cuba: Segunda Declaración de La Habana, a 56 años de una vocación latinoamericanista

    © AP Photo / Jorge Rey
    América Latina
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    A 56 años de que Fidel Castro leyera ante la Plaza de la Revolución el documento de la Segunda Declaración de La Habana, Cuba se aproxima a una transferencia de poder generacional. Los principios de una nación independiente con vocación latinoamericanista aprobados aquel día de 1962, serán heredados por las nuevas generaciones.

    Ha llovido desde entonces, Fidel Castro aún no era el presidente de Cuba, aunque sí el líder de la Revolución. Tampoco existía el periódico Granma, pero las ideas de aquel triunfo comenzaban a estar cada vez más claras y los cubanos inundaban las plazas del país para reafirmarlo.

    Entre el 22 y 31 de enero había sesionado en Punta del Este, Uruguay, la VIII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores convocada por el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) con el propósito aislar al Gobierno revolucionario de la Isla.

    Con el pretexto de que el vínculo con potencias extracontinentales y su relación con el marxismo-leninismo eran incompatibles con los principios del Sistema Interamericano, cesaría el intercambio diplomático, el comercio y la  Isla sería expulsada del Tratado Interamericano de Defensa Recíproca y por ende de la OEA.

    Como réplica a estos acuerdos, el pueblo cubano colmó la Plaza de la Revolución reafirmando la dirección latinoamericana del proceso revolucionario.

    El documento manifiesta un respeto por el carácter socialista e internacionalista de la Revolución con especial énfasis en la trascendencia de América Latina, pues examina las raíces históricas de los pueblos latinoamericanos y el peligro que supone el imperialismo.

    Fidel denuncia la intervención del Gobierno de Estados Unidos en la política interna de los países de América Latina y alerta que el gran temor de Washington no era Cuba sino el resto del continente.

    Con este principio, Cuba apoyó desde sus inicios (2010) la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos (CELAC) que defiende la integración y el reconocimiento de las diferencias de los 33 países que la integran.

    ​Durante la presidencia 'pro témpore' de Cuba en la II Cumbre de CELAC en La Habana en 2014, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla afirmó que la posición de Cuba respecto a la OEA permanece invariable desde la Segunda Declaración de 1962.

    "No regresaremos a ella, tiene una carga histórica negativa como instrumento de dominación de Estados Unidos  que no puede resolverse mediante una reforma", aseguró Rodríguez en aquel entonces.

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    En los próximos meses, los 605 delegados a diputados a la Asamblea General (Parlamento) decidirán el futuro del país. El cambio de poder implica una transición generacional por primera vez en 59 años, pero los valores y principios asumidos por el proceso revolucionario en sus inicios se mantienen invariables.

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    Etiquetas:
    historia, declaración, cubanos, Fidel Castro, América Latina
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