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02:48 GMT +318 Octubre 2019
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    Francia está de luto por la muerte de su expresidente, Jacques Chirac. Para los periodistas rusos fue el último "verdadero" mandatario del país galo.

    Las banderas se bajaron en París, la Asamblea Nacional francesa honró un minuto de silencio por Chirac, quien falleció pacíficamente en su casa a la edad de 86 años.

    Jacques Chirac ocupó el cargo de presidente de Francia durante 12 años, desde 1995 hasta 2007. Ganó sus primeras elecciones presidenciales en 1995, y en 2002 obtuvo un número de votos absolutamente sin precedentes para Europa Occidental: 82,2%. Y es de destacar que su índice de aceptación apenas se desvaneció en años, como sucede normalmente en otros casos. A finales de la década de 2000, su popularidad entre los franceses era del 78%. En comparación, a inicios de este año solo el 32% de los franceses consideraban buen presidente a Emmanuel Macron, según una encuesta de la firma Odoxa.

    El extpresidente de Francia Jacques Chirac y el presidente de Rusia, Vladímir Putin (archivo)
    © Sputnik / Alexey Nikolsky
    Los antecesores de Macron tampoco brillaron demasiado, escribe Antón Krilov del periódico ruso Vzglyad: "Precisamente en el contexto de Sarkozy y Hollande se hizo evidente que Jacques Chirac era el último representante de una generación de políticos franceses para quienes los términos "soberanía" e "intereses nacionales" no eran palabras vacías. Chirac, a pesar de una presión sin precedentes, no apoyó la operación de Estados Unidos en Irak; realizó su propia política en África y Oriente Medio, no subordinada a los intereses de Washington. Al tratar con Rusia, persiguió los intereses franceses, no los globalistas".

    Para Krilov, Chirac fue el último "verdadero" mandatario de Francia.

    En Francia, muchos recordaron a Jacques Chirac no como un representante de la élite conservadora, sino como un político del pueblo, sencillo, generoso y cordial, subraya la corresponsal de Kommersant, Galina Dúdina.

    "Muchos le querían, era un personaje, absolutamente no conflictivo. Al mismo tiempo, cambió mucho con los años. En su juventud, fue muy activo, contundente, se adhirió a la línea de su partido. Con los años, se volvió más abierto, curioso y atento a las ideas de otras personas. Siempre fue extremadamente tolerante, lejos de la extrema derecha y de la extrema izquierda, del antisemitismo. Era muy respetado por esta tolerancia. Él mismo dijo: "No soy demasiado inteligente, así que necesito trabajar mucho", contó a Kommersant el exasesor económico de Chirac, ahora tesorero de la Fundación Chirac, Marie-Helen Berart.

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