00:41 GMT +310 Diciembre 2019
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    Aisha es una niña de siete años a la que su tía llevó a un hospital en Ingusetia (Rusia) y cuyo cuerpo presentaba diferentes lesiones. La mujer, quién aseguró a los médicos que la niña se cayó a un pozo de alcantarillado, es ahora la principal sospechosa en un escalofriante caso de maltrato infantil.

    Cuando la llevaron al hospital el 4 de julio, Aisha presentaba fracturas, cortes, quemaduras, mordeduras y señales de golpes. Una parte de las heridas se las había hecho recientemente, otra parte ya estaba cicatrizada. Aunque se le llevó a cabo una operación de urgencia en la mano, aún es posible que tengan que amputársela, dependiendo de cómo responda su cuerpo a la intervención quirúrgica.

    Al llevar a la niña al hospital, su tía Makka explicó que hacía cerca de una semana su sobrina se había caído a un pozo de alcantarillado. Las quemaduras, supuestamente se las hizo la niña accidentalmente con sopa caliente. La tía no la llevó al médico por lo que, según ella, Aisha no se quejó de nada. Al ver la condición de la joven paciente, los médicos informaron inmediatamente a la policía y a los tutores de la niña.

    Desde hace cerca de un año, Aisha vive con su tía Makka, quien no tiene la custodia oficial de la niña. La madre de Aisha simplemente se la entregó para que la criara. Además, la tía tiene antecedentes penales por daños corporales graves.

    Etiquetas:
    violencia contra los niños, Rusia, maltrato infantil
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