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    Si las nuevas políticas de privacidad de WhatsApp preocupan a los usuarios, la inmensa cantidad de información que recopila Google sobre ellos debería hacerlo el doble. Por ello, estos programadores pusieron a prueba una herramienta que logra engañar al servidor, y que tú también puedes usar.

    Prácticamente todo internet está dominado por Google, en especial a través de su motor de búsqueda, pero también mediante los otros servicios que ofrece, como Gmail y Google Drive. Por ello, también, la mayoría de la publicidad digital que recibes en cada una de las páginas a las que ingresas está mediada por esta compañía.

    Seguramente te has preguntado por qué toda la publicidad que se te aparece cuando navegas internet está relacionada con cosas que estás necesitando o evaluando comprar, y es que Google no lee mentes, sino tu historial. 

    Se trata de publicidad personalizada a partir de los datos que la compañía recopila de acuerdo a lo que buscas en internet y de los que obtiene por el uso que haces de sus herramientas. Gracias a las intermediaciones de Google con las empresas que te presentan publicidad, la compañía genera sumas de hasta 122.000 millones de dólares anuales. 

    Para ello, cuentan con sistemas de categorización que dividen a los usuarios perfiles en torno a sus intereses, capacidades económicas, con el fin de ofrecerlos posteriormente como datos para que las empresas puedan vender sus productos.

    Sin embargo, un equipo de programadores ideó una extensión que permite esquivar y engañar al gigante informático a partir de clics ficticios. En 2014, Daniel Howe, Mushon Zer-Aviv y Helen Nissenbaum lanzaron crearon la extensión de navegador llamada AdNauseam.

    ¿Qué es AdNauseam?

    AdNauseam es un software de bloqueo de anuncios convencional, pero tiene otro elemento. No solo elimina los anuncios cuando el usuario navega por un sitio web, sino que también los cliquea de forma automática. Al realizar esta operación con todo tipo de anuncio web, impide la creación de un perfil específico del usuario de acuerdo a sus gustos e intereses. 

    "AdNauseam es una herramienta de confusión. Las tácticas de confusión son una especie de reacción guerrillera a la falta de protección de la privacidad. Dado que no es posible esconderse de la vigilancia de Google, estas técnicas introducen información errónea o excesiva para crear desorden y, en última instancia, sabotear al sistema", define Lee McGuigan, miembro del grupo de investigación de Nissenbaum de Cornell Tech, campus de tecnología de la Universidad de Cornell, EEUU.

    Además, el usuario puede configurar el software para que permita la visibilidad de los anunciantes que respetan la privacidad y bloquear a los que no. También se puede elegir si se activa el clic automático en uno, varios, o todos los sitios web a los que se ingresa.

    Poner a prueba el AdNauseam

    Como era de esperarse, en 2017 Google prohibió la extensión en su tienda Chrome Web Store. Luego, cuando en 2019 Nissenbaum dio una conferencia sobre AdNauseam en la Universidad de California, los empleados de Google sostuvieron que sus algoritmos podían detectar y rechazar los clics falsos, por lo que el servidor resultaba obsoleto. 

    Por ello, Nissenbaum decidió investigar si de verdad esto podía ocurrir. Su equipo creó un sitio web y compró anuncios a través del sistema de pagos por clic con el fin de comprobar si los clics falsos de AdNauseam eran o no registrados por el editor y si se cobraban al anunciante. 

    "Nuestras pruebas demostraron que AdNauseam sí funcionaba, en la mayoría de los casos. Pero, a medida que el experimento se desarrollaba, se convirtió en algo más que en una respuesta a la pregunta que nos habíamos hecho inicialmente. Queríamos intentar comprender qué sucede dentro de la caja negra de las increíblemente lucrativas plataformas de ventas de publicidad de Google de una forma que nadie más lo había hecho fuera de la empresa", relata McGuigan en su artículo para el Instituto de Tecnología de Massachussets —MIT, por sus siglas en inglés—.

    Para ello, idearon un nuevo experimento: crearon una página web y una cuenta de AdSense. "Google AdSense es un servicio de ventas para pequeños editores que no tienen medios para atraer a los anunciantes por sí solos", precisa. Con una comisión del 32%, Google se encarga del proceso de monetización de la página, de la venta de anuncios, conteo de reacciones y clics, de la recaudación y ejecución de los pagos y de monitorear posibles fraudes. Si Google tenía razón, Adsense debería detectar los clics ficticios. 

    Luego se creó una campaña de publicidad en el sitio web usando Google Ads, el servicio de compra de espacios publicitarios de Google. "Los pequeños anunciantes le indican a Google a qué tipo de personas les gustaría llegar y cuánto están dispuestos a pagar, y luego Google encuentra a esas personas mientras navegan por una variedad de sitios web", explica.

    De este modo, los investigadores quedaron en ambos lados de la transacción publicitaria: poseían la página web, y tenían también una campaña publicitaria en ella. Una vez hecho, se invitó a voluntarios a descargar AdNauseam y a visitar la página. De inmediato, decenas de clics fueron detectados en las publicidades programadas, lo que demostró la efectividad de AdNauseam. 

    Desafiar a Google

    Sin embargo, surgió otra duda. Era posible, plantearon los programadores, que Google no hubiese detectado el AdNauseam ya que era utilizado por usuarios por primera vez específicamente para el experimento, y que, eventualmente, el servidor aprendiera a detectar los clics falsos.

    Por esta razón hicieron una nueva prueba con usuarios asiduos en el uso de la extensión. Estos usuarios destacan porque la configuración predeterminada de AdNauseam hace que el 100 % de los anuncios que ven en la web obtengan un clic. Aunque esto fuera ajustado incluso al 10%, estarían 10 veces arriba de lo que un usuario promedio cliquea (1%).

    Si Google fuera a prueba de AdNauseam, lograría descubrir su uso a partir de estos números, y descartar los innumerables clics sospechosos. Por ello, se probó de dos formas. Primero se invitó a usuarios que ya tenían la extensión y a otros a que la utilizaran un tiempo antes, para crear un historial previo. 

    Luego, hicieron también una prueba automatizada con una herramienta de software llamada Selenium, que simula "el comportamiento humano de navegación". Con esta herramienta, se navegó por la web como si se tratase de cualquier otro usuario.

    "La mayoría de nuestras pruebas tuvieron éxito. Google filtró los clics en nuestro sitio web mediante el navegador automático que se ejecutó durante tres días. Pero no lo hizo en la gran mayoría de casos de los demás clics, aunque vinieran de usuarios normales de AdNauseam, ni siquiera en las pruebas automatizadas de mayor volumen, donde los navegadores hacían clic en más de 100 anuncios de Google al día. En resumen, las defensas avanzadas de Google no eran tan sensibles al tipo de comportamiento habitual de clic de AdNauseam", concluyó.

    Según explica, la relevancia de este tipo de extensiones es que "ayuda a proteger la privacidad de todos, no solo de sus usuarios", ya que la información que uno deja en todos estos sitios de internet no solo es personal, sino que también otorga datos de otras personas con las que el usuario se vincula. 

    "Si usted y yo visitamos los mismos sitios web, los especialistas en marketing podrían usar lo que saben sobre mí para crear una opinión sobre usted, quizás etiquetándolo como valioso, arriesgado o con probabilidad de hacer clic en un anuncio u otro. Los usuarios de AdNauseam, al disfrazar sus propias preferencias, dificultan que Google perfile y evalúe a otras personas en sus órbitas. Por eso, los motores de creación de perfiles y predicción de la publicidad de vigilancia se vuelven menos fiables", argumenta.

    A pesar de que estas herramientas son útiles a estos fines, esto "no sustituye a un movimiento organizado y enérgico, respaldado por la fuerza de la ley, para contrarrestar la publicidad de vigilancia que gobierna gran parte de internet", matiza. Por lo cual subraya que una legislación en la protección de datos de los usuarios debe ser un menester de la agenda política.

    Etiquetas:
    Big Data, privacidad, Google Apps, Google
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