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    Algunas empresas ofrecen la posibilidad de actualizar el 'software' que rige las prestaciones de los vehículos de la compañía de Elon Musk por la mitad de precio que la actualización oficial. Pero Tesla está detectando estas modificaciones no autorizadas y notifica el mal uso, que puede redundar en un menoscabo de la seguridad.

    La compañía estadounidense dirigida por Elon Musk comercializa vehículos eléctricos que, entre otras cosas, se distinguen por ofrecer distintas prestaciones según la configuración elegida. A más prestaciones, mayor es el precio.

    Es decir, los automóviles Tesla pueden mejorar su rendimiento mediante las actualizaciones del software que opera el vehículo. Y estas actualizaciones suponen un desembolso extra de dinero. De modo que algunos usuarios realizan modificaciones en el sistema operativo sin autorización. O lo que es lo mismo, hay quien hackea su Tesla para cambiar las especificaciones y tener más autonomía, mayor poder de aceleración o una función de piloto automático más fiable, por ejemplo.

    A tal fin acuden a empresas ajenas a Tesla, que ofrecen dispositivos para desbloquear las actualizaciones a un precio considerablemente menor de lo que establece la propia compañía de Elon Musk. Esta situación ya provocó que el fabricante estadounidense eliminara algunas funciones de las versiones básicas, presentes de serie en modelos de gama superior. Así sucedió en 2019, cuando el Tesla Model 3 Standard Range contaba con el mismo software que el Standard Range Plus, pese a ser 4.500 dólares más barato.

    Otro ejemplo más reciente es la actualización Acceleration Boost para el Tesla Model 3 Dual Motor. Añade 50 CV más de potencia y aumenta el poder de aceleración: de 0 a 60 millas por hora (96,5 km/h) en 3,9 segundos. Cuesta 2.000 dólares. Pero Ingenext desbloquea la actualización por la mitad de precio.

    Y en este juego del gato y el ratón, Tesla ya está detectando qué vehículos están siendo modificados sin su consentimiento, por lo que está comenzando a notificar a sus propietarios tal circunstancia mediante un aviso electrónico que aflora en la pantalla táctil que domina los salpicaderos de los coches. En particular, la última actualización 2020.32.2 del software de Tesla puede detectar las modificaciones no autorizadas y emitir los mensajes "Modificación incompatible del vehículo detectada" y "Riesgo potencial de daño o apagado".

    Y el 'hackeo' continúa

    Pero en la compañía Ingenext, que vende el dispositivo para efectuar las modificaciones no autorizadas, parecen estar ya trabajando en su propia actualización, que eliminará los avisos de Tesla.

    En realidad, este "tira y afloja" entre pirateos y parches, también habitual en otro tipo de dispositivos, como ordenadores y teléfonos, sucede con un ingenio que se desplaza a más de 100 km/h y con personas a bordo. La seguridad podría quedar comprometida. En cualquier caso, a diferencia de los motores de combustión de un vehículo convencional, la mejora del rendimiento de los motores eléctricos de Tesla (el mismo en varios modelos) se realiza activando un software del que los usuarios no son propietarios.

    Etiquetas:
    coche eléctrico, manipulación, software, hackeo, Tesla Model 3, Tesla Motors, Elon Musk, Tesla
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