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    Con un motor de 730 CV y una velocidad punta de 325 km/h, el nuevo coupé biplaza de la casa alemana presume de pedigrí competitivo y exclusividad. Presenta el acabado más aerodinámico de la serie y un alerón trasero ajustable en dependencia de las necesidades de velocidad o de agarre.

    El nuevo deportivo de Mercedes-AMG supone el sexto modelo de la generación Black Series, iniciada en 2006. Fruto del traslado de prestaciones propias de la alta competición a los modelos de calle para los que se eligió una carrocería de tipo coupé, el resultado es de nuevo un modelo exclusivo de edición limitada.

    Lo primero que llama la atención del AMG GT Black Series es el alerón de grandes dimensiones que domina la parte trasera del vehículo. En la delantera, a ambos lados de una parrilla de diseño Panamericana, el capó está jalonado por dos enormes tomas laterales de aire que atienden la refrigeración del motor.

    Desde AMG indican que el deportivo cuenta con la aerodinámica más elaborada de toda la serie y que es su representante más potente. Para ello cuenta con un motor V8 4.0 litros biturbo con 730 CV de potencia a 6.700 rpm, con un par máximo de 800 Nm disponibles entre las 2.000 y las 6.000 rpm. La velocidad punta del vehículo alcanza los 325 km/h gracias a un sistema de transmisión AMG Speedshift DCT 7G de doble embrague. En cuanto a los datos de su poder de aceleración, el nuevo biplaza de AMG pasa de 0 a 100 km/h en 3,2 seg y llega a los 200 km/h en menos de 9.

    Marcha suave

    Otra de las novedades radica en la incorporación de un cigüeñal plano al propulsor de cárter seco. En este cigüeñal los codos están dispuestos a 180 º entre sí y las muñequillas quedan contrapuestas en un único plano.

    Es la misma configuración que utilizan algunos modelos de Ferrari o el Mustang Shelby GT 350, por ejemplo. Esto genera una marcha suave, mejorando también la circulación de los gases, pues el encendido de los cilindros se efectúa siempre de uno en uno y de una bancada a otra, nunca dos seguidos en una misma bancada.

    Un radiador muy similar al del bólido GT3 de carreras refuerza la refrigeración del motor. La carrocería se distingue por su composición en fibra de carbono, lo que asegura un peso más liviano.

    Un coche de circuito en la calle

    A primera vista, el nuevo GT Black Series parece más apropiado para desempeñarse en los circuitos que por las calles. El splitter delantero de fibra de carbono es ajustable y los extractores de aire del capó contribuyen a su aerodinámica.

    El llamativo alerón trasero puede ajustarse un total de 20 º para favorecer o reducir la resistencia, según convenga (más velocidad, o mayor apoyo). AMG declara que el apoyo generado a 250 km/h es de 400 kg. El modelo cuenta con un chasis AMG Ride Control que garantiza una suspensión exclusiva y un mejor rendimiento en circuito. Presenta amortiguadores ajustables en continuo de cuerpo roscado, asegurando una suspensión adaptativa. Sus frenos son carbocerámicos, las lunas muy finas y las llantas de aleación forjadas.

    El control de tracción es electrónico y se ajusta en nueve niveles, incluyendo la función Sport Plus que examina la superficie del circuito y modifica los ajustes del vehículo (dirección, control de tracción y diferencial). El interior combina cuero, microfibra y paneles en fibra de carbono para las puertas y los asientos. La opción AMG Track incluye una jaula de seguridad hecha de titanio, con arneses de cuatro puntos y un extintor.

    Etiquetas:
    automovilismo, automóviles, autos, coches, vehículos, Mercedes
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