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    En la guerra es más frecuente que los combatientes sean heridos por explosiones que por balas. Por ello, el diseño de equipos de protección contra altas temperaturas es de vital importancia para mantener a salvo a los soldados. Una nueva nanofibra creada por la Universidad de Harvard promete la solución, y aquí puedes leer de qué se trata.

    Si bien la ciencia ha desarrollado mucha tecnología para proteger el cuerpo de proyectiles, como los chalecos a prueba de balas, hay más dificultades para crear dispositivos de protección frente a metrallas o bombas.

    El diseño de equipos a prueba de temperaturas extremas es para la industria armamentista tan necesario como dificultoso, ya que no es frecuente hallar materiales de alta resistencia. 

    ​Por ello, investigadores de la Universidad de Harvard, Estados Unidos, junto al Centro de Soldados del Comando de Desarrollo de Capacidades de Combate del Ejército de EEUU —CCDC SC, por sus siglas en inglés—, desarrollaron un material que protege tanto de balas como de las temperaturas más extremas. 

    Además, como está hecho de nanofibras, es liviano y no dificulta la movilidad de los soldados en combate. 

    ​El autor principal de la investigación, Kevin Kit Parker, es profesor de Bioingeniería y Física aplicada en la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas John A. Paulson de Harvard —SEAS, por sus siglas en inglés—. Además, es teniente coronel en la Reserva del Ejército de EEUU y combatió en Afganistán, donde pudo observar, "de primera mano, cómo la armadura corporal podía salvar vidas", según contó a Harvard Gazette. 

    "También vi cómo la armadura pesada limitaba la movilidad. Como soldados en el campo de batalla, las tres tareas principales son moverse, disparar y comunicarse. Si se limita una de ellas, la capacidad de supervivencia se reduce y se pone en peligro el éxito de la misión", subrayó.

    La experiencia lo inspiró para desarrollar la investigación. La finalidad era encontrar un material multifuncional que pudiera proteger de toda amenaza externa posible. Algunos clásicos materiales para el desarrollo de tecnología militar son el Kevlar y el Twaron, fibras sintéticas que proporcionan protección balística o térmica, de acuerdo a cómo se fabrican. 

    El equipo de investigación usó una técnica de electrohilado para fabricar las fibras llamada rotary jet-spinning de inmersión, desarrollada por Parker.

    Para probar nanofibra los investigadores del CCDC SC en Natick, Massachusetts, simularon el impacto de la metralla disparando proyectiles grandes a la muestra. Los resultados no mostraron gran diferencia con pruebas hechas con Twaron. 

    Sin embargo, en las pruebas de protección térmica, la nueva nanofibra proporcionaba 20 veces la capacidad de aislamiento térmico de los Twaron y Kevlar comerciales.

    "Hemos demostrado que se puede desarrollar textiles altamente protectores. Nuestro desafío ahora es incrementar los avances científicos a productos innovadores para mis hermanos y hermanas de las armas", dijo Parker

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