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    La empresa catalana Caravelo ofrece soluciones tecnológicas a las aerolíneas. Canales de comunicación con cliente, sistemas de reventa de billetes o, desde 2018, el primer modelo de suscripción a una compañía aérea. Comprar un vuelo a través del 'Netflix de los aires'.

    La sociedad vive inmersa en el mundo de las suscripciones desde hace años. En pleno siglo XXI, no es sorpresa que una persona arrastre el pago mensual de varias plataformas, ya sea para ver series y películas o para escuchar música. Tal vez, lo extraño es encontrar a alguien que todavía no haya sucumbido a las redes de Netflix, HBO o Spotify. Una forma de consumo muy habitual en los sectores audiovisual y cultural, pero no tanto fuera de estos ámbitos. Aunque, poco a poco surgen iniciativas que buscan expandir este modelo más allá de la pantalla de la televisión.

    Es el caso de Caravelo. Nacida en Barcelona en 2010, su camino arrancó en 2009, cuando cinco amigos planearon un fin de semana en París. Dos de ellos no pudieron volar en el último momento por asuntos laborales. El avión despegó hacia la capital francesa con dos huecos en sus filas, mientras que los pasajeros que se quedaron en tierra perdieron su viaje y el dinero de los billetes. Este fue el germen de Change My Flight, dedicada a la devolución y reventa del pasaje, que en 2014 se reinventó y se convirtió en Caravelo. "Este año celebramos nuestro décimo aniversario y cada vez ofrecemos más productos, incluso chatbots y suscripciones. Ahora nos dedicamos a agilizar la recuperación pos-COVID-19", comenta el encargado de marketing de Caravelo, Jess Evans, a Sputnik Mundo.

    La empresa, centrada en el desarrollo de software para las aerolíneas, trabaja en varias soluciones para mejorar la experiencia de vuelo desde el mismo momento en el que el cliente elige viajar. "Actualmente, las aerolíneas trabajan con un modelo transaccional y operan como una compañía tradicional. Sin embargo, hoy en día queremos transformar las aerolíneas en vendedores de viaje, enfocadas más en los clientes".

    "Ofrecemos diferentes soluciones tecnológicas para aumentar los ingresos de las aerolíneas y mejorar la experiencia para sus clientes", explica Evans.

    Y entre las respuestas que ofrece Caravelo está el modelo de suscripción. Una suerte de 'Netflix de las alturas' con el que, según la empresa, los pasajeros ganan en "comodidad" a la hora de sacar un billete y las compañías en "estabilidad" al tener una base de clientes fijos a largo plazo. Un sistema con el que también se pretende profundizar en la relación entre las aerolíneas y el comprador. "Creemos que cualquier aerolínea podría aplicar y aprovechar el modelo de suscripciones. Una suscripción es un producto muy atractivo para estudiantes, commuters y el perfil leisure también”.

    "Cualquier aerolínea puede personalizar las condiciones específicas de su modelo de suscripción y el mercado objetivo, además de las opciones para añadir el equipaje facturable u otros servicios extras o complementarios. Por ejemplo, a lo mejor una aerolínea de bajo coste en Europa elegiría una suscripción que se centre en 'commuters' y estudiantes Erasmus. Una aerolínea tradicional o 'legacy' subiría el coste para atraer a los clientes de clase 'business'", asegura el encargado de marketing.

    El ejemplo de Volaris

    La start-up es la única compañía que facilita esta tecnología a las aerolíneas, solo presente en Air Canada, Lufthansa y Volaris, esta última, cliente de la empresa catalana. Y es que desde hace dos años Caravelo trabaja con la aerolínea mexicana Volaris. "Nuestra tecnología ya ha sido probada, los clientes están felices y siguen creciendo. Las suscripciones son un modelo complejo, pero tenemos el conocimiento necesario para hacerlo exitoso", afirma Evans.

    Compañía que ha implantado un sistema de suscripción mensual, llamado V.pass, a través del software de Caravelo. Así, Volaris ofrece a sus suscriptores un vuelo de ida y vuelta al mes por 639 pesos mexicanos, unos 25 euros, o un viaje de ida al mes por 399 pesos, cerca de 16 euros. Además, se puede añadir equipaje de mano o para facturar, siempre que se ingrese un plus. Eso sí, las tasas aeroportuarias se pagan aparte. Sistema con el que se puede volar a destinos nacionales como Ciudad de México, Acapulco, Cancún, Cozumel, Monterrey, Puerto Vallarta o Oaxaca, entre los distintos que anuncia la página web de la aerolínea. "Los suscriptores solo tienen que elegir la fecha y la hora del viaje", asevera el experto en marketing.

    Un proyecto que, según Evans, funciona. "Tras dos años trabajando con Volaris, solo se puede decir que la experiencia ha sido muy buena. En marzo, la aerolínea tuvo más de 30.000 suscriptores".

    ​Balón de oxígeno para las aerolíneas

    Una solución que Caravelo propone para mantener unos ingresos fijos en las compañías aéreas. La crisis del coronavirus dejó el cielo sin aviones y a las aerolíneas al borde de la quiebra. Por un lado, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) cifraba en 82.000 millones de euros las pérdidas sufridas solo por las empresas del aire europeas. Por otro, varias de estas empresas recurrían a rescates nacionales para asegurar su supervivencia. Es el caso de la alemana Lufthansa, la noruega Norwegian o la franco-neerlandesa Air France-KLM.

    Ahogadas por el peso de no poder volar, las compañías vuelven a despegar entre la incertidumbre de nuevos brotes y los bajos precios. No obstante, la necesidad de ingresos y una deuda de 550.000 millones según la IATA las obliga a viajar. Un impacto podría haber sido menor en el caso de haber tenido aportaciones de dinero mensuales. "A consecuencia de la pandemia COVID-19, muchas aerolíneas han perdido millones de ingresos porque su negocio se basa en un modelo transaccional".

    "Las suscripciones ofrecen otro tipo de modelo más estable y que genera ingresos garantizados cada mes. ¿Por qué no tener una mezcla de modelo de negocio que pueda responder a situaciones parecidas en el futuro?", sugiere Evans.

    La suscripción se ha convertido en un modelo comercial más del día a día. Ya no solo son revistas. Ahora es el corazón de gigantes como Netflix, Spotify o Amazon. En esta sociedad tecnológica, de cambios constantes, en la que nos hemos acostumbrado a pagar mensualmente por saltar de canción, quién sabe si algún día surcaremos las nubes con la misma facilidad con la que pasamos de capítulo.

    Etiquetas:
    coronavirus, vuelos, billetes, suscriptores, aerolínea
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