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    El periódico Atlantico publica una entrevista en la que se citan una doctora en sociología y un psicoanalista para debatir sobre el cambio que ha forzado el dispositivo digital más revolucionario del siglo XXI en el día a día de las personas cuando se cumplen 10 años de su aparición.

    Ya han pasado 10 años desde que Steve Jobs presentase el primer iPhone con la famosa frase "un iPod, un teléfono, un navegador web" para definirlo. El 9 de enero de 2007 se convirtió en una fecha que sería recordada como la fecha en la que un revolucionario dispositivo se hacía un hueco en las vidas de millones de personas para quedarse y para cambiarlas por completo. Muchas veces sin percatarse y sin hacer ruido.

    Un cambio más profundo de lo que se piensa

    Catherine Lejealle es doctora en sociología e ingeniera de telecomunicaciones en la Escuela Superior de Telecomunicación de Bretaña, en Francia, y está segura de que la aparición del iPhone —y, por tanto, de la larga lista de teléfonos inteligentes que le siguió— ha cambiado drásticamente todos los aspectos de nuestras vidas. "En lo personal, en lo íntimo, en lo profesional", señala.

    "Podríamos decir que ha cambiado nuestra percepción del tiempo, del espacio y de la información. En el fondo, de cómo vemos el mundo desde un punto de vista filosófico".

    Según Lejealle, los 'smartphones' han inculcado la cultura de lo inmediato y de la rapidez. "De que todo lo que deseamos está a la alcance de nuestros dedos", dice. Y es que el uso de estos terminales es probablemente lo que más cerca estará el ser humano de estar en más de un lugar a la vez.

    "Puedes encontrarte conduciendo y, mientras tanto, estar en medio de cualquier conversación", pone como ejemplo Lejealle. "Tenemos acceso gratuito a la información en cualquier parte", recuerda. Una afirmación que solo era revolucionaria hasta hace diez años.

    Pero no todo son bondades

    "En el trabajo nos despistamos cada cinco minutos. Nuestro cerebro no está hecho para saltar de una cosa a otra y hay que resistir a la tentación de leer el mensaje que nos acaba de llegar para mantener la concentración durante al menos diez minutos", reconoce Lejealle a Atlantico.

    Michael Stora, psicólogo y psicoanalista, también intervino en Atlantico y destaca que este tipo de dispositivos se ha convertido en una extensión de nuestros sentimientos. Reconoce que un dispositivo con tantas posibilidades debe estar sometido a algún tipo de control.

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    "El iPhone responde a nuestros gestos. Con la aparición de Siri ahora reacciona incluso a nuestra voz, así que se subordina a nosotros. Desde ese momento el iPhone ya se convierte en una extensión de nuestros sentimientos (…). Si le escribes a una chica que la quieres, no te responde lo suficientemente rápido y consideras que sí que podría haberlo hecho, la naturaleza humana comienza a generar un montón de dilemas y de dudas", explica Stora.

    La inmediatez de los 'smartphone' parece ser un arma de doble filo. Las reacciones y las opiniones vertidas a través de estos dispositivos no permiten ser reflexionadas. Esa inmediatez se antepone a la lógica.

    "Nuestras reacciones son cada vez más emocionales y más agresivas, y eso lo vemos todos los días", dice Stora, que añade que la gente "ya no piensa antes de hablar y no evalúa de forma crítica la situación".

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    informática, revolución, tecnología, iPhone, Apple, Steve Jobs
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