29 enero 2014, 14:37

Ucrania al borde de la anarquía

Ucrania al borde de la anarquía

Los acontecimientos en Ucrania despiertan gran inquietud en su vecina, Eslovaquia. El primer ministro del país y líder del gobernante partido socialdemócrata SMER-SD, Robert Fico, confesó que sufrió conmoción al enterarse de la muerte de personas en Kiev.

Fico advirtió a las partes de acciones puedan aumentar la escalada de violencia. Ucrania es el tema número uno en las páginas de los medios de difusión eslovacos. El analista del Periódico Popular Eslovaco (Slovenské národné noviny), politólogo Dusan Kernú explicaba así la redoblada atención de sus paisanos con respecto a los asuntos ucranianos:

—Desde noviembre del año pasado venimos observando con alarma el desarrollo de la situación en el país vecino. Y solo ahora comenzamos a tomar conciencia plena que, ella (Ucrania) está dividida en Occidente y Oriente, que son como dos partes de un todo. Comenzamos a entender que resulta absurdo arrastrar de la manga a Ucrania a la UE, o que Rusia acapare la influencia sobre ella. Comenzamos a tomar conciencia de que existen dos centros de la oposición. Por una parte, a la Euromaidán pacífica, por la otra, a los opositores radicales, en los que vemos a los descendientes debatka Majnó (cabecilla anarquista). Más aún que, no hace mucho, por la televisión eslovaca fue presentado con gran éxito la cinta rusa Guardia Blanca, basada en la novela de Mijaíl Bulgakov, y en la que el tema de la anarquía de Majnó se presenta de manera bastante inteligible. Como que queda claro que Ucrania occidental anida en sí las raíces de ese movimiento irracional. De ahí que sea necesario ser muy cauto en el diálogo con el vecino. Pero es indispensable llevar a cabo ese diálogo. Si no se logra con el gobierno, aunque sea con la sociedad civil. Es necesario tomar con mucha prudencia un tema hasta ayer popular de la exención de visados con Ucrania. Y en general, la UE debe corregir su postura con respecto a ese país. Nuestro ministro de Exteriores no se cansa de repetir que Bruselas cometió un error garrafal cuando se centró en las conversaciones con Yanukóvich en un asunto, la liberación de Yulia Timoshenko. Era necesario ver la situación ucraniana en general y partir en su política de esa visión. Era necesario tomar conciencia del grado de corrupción en la cúpula ucraniana del poder. Y es que, la “revolución naranja” se desplomó, en esencia, debido justamente a que la corrupción penetró en los corredores del poder.

Y una cosa más. Bruselas nos llamaba a aplicar una política de “puertas abiertas” con respecto a Kiev. Es cierto que un régimen de libre comercio ampliaría las posibilidades de las exportaciones eslovacas. Pero, al mismo tiempo, abriría la vía a una emigración incontrolada de fuerza laboral. Los medios de difusión eslovacos han puesto ya el grito en el cielo: “Estomatólogos ucranianos están desplazando a los dentistas eslovacos”. Resumiendo, en Eslovaquia no existe una aprobación unánime de tal política de apertura con respecto a Ucrania. En cambio, a todos une un sentimiento de alarma por el futuro. No queremos tener en nuestras fronteras la anarquía, el caos y las revueltas. Eslovaquia, al ver que en Ucrania nadie puede imponerse quiere instar a las partes rivales a llegar a acuerdos en una “mesa redonda”. Y que sea también con la participación de un socio estratégico de Ucrania, la Federación de Rusia.

sb/as/er

 

Nota: Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente coinciden con los puntos de vista de la redacción de La Voz de Rusia.

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