12 octubre 2012, 21:58

América Latina y la crisis mundial

América Latina y la crisis mundial

En el marco de la reunión del Directorio del FMI y del Banco Mundial en Tokio que analizan, por lo general, los momentos más álgidos en el desarrollo problemático de la economía mundial, se reconoció el estado ascendente de los países en desarrollo.

En vísperas de la cumbre de Tokio el jefe del Banco Colombiano José Darío Uribe resaltó que en este difícil período para la economía mundial “las reglas de conducta”: la eficiente política macroeconómica y fiscal de los países latinoamericanos merece singular atención. “Sin duda, un ejemplo palpable del rumbo exitoso en el actual período nos lo ofrece Brasil que –en el contexto de una situación negativa en toda una serie de regiones, en particular en Europa y en EEUU- ha ocupado su lugar merecido en el grupo de estados en rápido desarrollo”, dice nuestro experto Vladímir Súdarev, vicedirector del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia de Ciencias de Rusia. En efecto, justo Brasil, que forma parte de BRICS, ha devenido un líder reconocido de América Latina. Si bien, las estadísticas puntualizan que la caída se registra por doquier... 

¿Qué puede decir al respecto?, hemos preguntado al científico. 

Yo diría que Brasil comienza a frenar, considera Vladímir Súdarev. Allí hay un pequeño “recalentamiento” de la economía, aun cuando es apenas una reacción a la crisis general. Brasil y la mayoría de las naciones latinoamericanas han superado la crisis mejor que otros países, entre ellos los de Europa Oeste. 

Vladímir Súdarev recordó que la presidenta de Brasil Dilma Vana Rousseff, durante una de sus visitas a Europa, comenzó literalmente a enseñar a los europeos cómo no caer en tales “agujeros financieros”, cómo gestionar equilibradamente la economía. Y estaba en lo cierto. 

¿En qué consiste la peculiaridad de tal rumbo por el que se guían Brasil y una serie de otros países de América Latina? 

Vladímir Súdarev recalca que esto consiste en una política económica equilibrada y en la renuncia a la línea neoliberal. Pero, sin una nacionalización pronunciada, como, digamos, en Argentina o en Venezuela. Ha crecido considerablemente el papel del Estado, lo que ofrece garantías sociales al pueblo. 

Hablando con propiedad, la subida al poder de gobiernos de la izquierda en los estados iberoamericanos la garantizó el numeroso electorado de la izquierda, pues los anhelos de la gente sencilla no coincidían en absoluto con el anterior rumbo neoliberal que confirmaba tan solo el poder de los ricachones. 

vs/rl

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