Autor: Iván Kadishin
18 mayo 2012, 15:17

Perspectivas de la Aviación militar y los malos pronósticos de los cazas de quinta generación

Perspectivas de la Aviación militar y los malos pronósticos de los cazas de quinta generación

La Voz de Rusia celebró recientemente una mesa redonda dedicada al centenario de la Fuerza Aérea del país, a las perspectivas de desarrollo de la aviación militar y de la industria aeronáutica nacional. En el encuentro participaron conocidos expertos militares rusos y de la industria de la defensa.

Los especialistas rusos estudian atentamente la experiencia mundial en el proceso de perfeccionamiento de la dotación técnica de la Fuerza Aérea de Rusia y de creación de nuevos modelos de aviones. La ponencia de Iván Kudishin, director del semanario Aviones y cohetes estuvo dedicada a las tendencias básicas en la construcción de aviones a escala mundial.

En la última década, los aparatos aéreos no tripulados han experimentado un enorme desarrollo. Es más, si a principios del 2000 se trataba exclusivamente de aviones de espionaje y de reconocimiento, (desde los superlivianos hasta los pesados), actualmente se observa un cambio a favor de los aviones robot de espionaje y combate. Un claro ejemplo es el concurso convocado por la fuerza aérea de EEUU para la creación de un aparato no tripulado bombardero y de asalto de aterrizaje en la cubierta de buques. En el proyecto participan las empresas Northrop Grumman, la Boeing, la General Atomic y la Lockheed Martín. La creación de un avión robot de embarque entraña una tarea sumamente difícil. Porque tendrá que aterrizar  sobre portaaviones y portahelicópteros en movimiento. La creación de aparatos no tripulados desechables o de uso múltiple, para su empleo en distinta plataformas móviles, incluso hasta submarinos y aviones de patrullaje constituye hoy un eje clave del desarrollo de este tipo de sistema.

Hoy en día han sido reanudados los proyectos de bombarderos y de espionaje de nueva generación, que reemplazará la parte material físicamente obsoleta (B-1B y B-52H), comenzando a partir de 2015, aproximadamente. Se planea un avión furtivo, hiposónico y opcionalmente pilotado, lo que significa que puede ser empleado también como aparato no tripulado. El armamento de este avión incluirá una vasto nomenclatura de medios aéreos de combate de alta precisión y el mínimo de perceptibilidad.

Con respecto a los aviones de quinta generación podemos afirmar que, en EEUU no ha sido afortunada la experiencia de su desarrollo. Un buen avión, con grandes perspectivas de modernización y de ampliación de las posibilidades bélicas es el F-22 de la Lockheed Martín, del que fue construida una serie muy pequeña de ciento ochenta y siete aparatos. De ellos, dos se perdieron en averías, y uno en una catástrofe, la que tuvo como causa el sistema imperfecto de seguridad vital del piloto. En servicio activo se encuentran unos ciento sesenta aviones, de los que, del 55 al 65 % están en disposición plena de combate.

El nuevo avión F-35, que está pasando las pruebas, tiene dos defectos insalvables a la vez: la universalización desmesurada, y el encarecimiento incontrolado de su precio. El avión, que dispone de un sistema de aviónica avanzado y es casi imperceptible para los radares, no cuenta con una velocidad supersónica de crucero, tiene una maniobrabilidad y características dinámicas limitadas y son además modestas sus posibilidades de cargar armamento. Como consecuencia de los defectos de construcción, los programas de modificación de cubierta, de los F-35C y F-35B, se encuentran bajo amenaza de cierre. El precio de un F-35A de exportación es actualmente de ciento veintidós millones ochocientos mil dólares, (en circunstancias que en un comienzo se presentaba como barato, de un precio de sesenta a setenta millones de dólares y con una serie de más de dos mil), mientras que el precio de un F-35B supera los ciento noventa millones de dólares.

Como alternativa, las compañías Boeing y Lockheed Martín proponen modificaciones profundas de los aviones existentes F-15, F-16 y F/A-18E/F, que son casi imperceptibles para los radares y cuentan con posibilidades bélicas ampliadas.

Actualmente continúa la producción de los aviones militares de transporte estratégicos medianos Boeing S-17. No se planea el cierre o desmantelamiento de la línea de producción, debido a que persiste la perspectiva de suministro para la Fuerza Aérea de EEUU.

Continúa la producción en serie del avión C-130J, el “Super Hércules”, que conserva un buen potencial exportador. Pero, a este le hará próximamente la competencia el avión de transporte Embraer KC-390. Para el 2014 está planeado el ingreso de este aparato en la Fuerza Aérea de Brasil. El precio de un C-130 es de sesenta y siete millones de dólares, y el precio anunciado de un KC-390 es de cincuenta millones de dólares.

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