2 marzo 2012, 16:06

El futuro de la aviación de embarque en Rusia

El futuro de la aviación de embarque en Rusia

Rusia aumenta las compras del armamento moderno. Entre los importantes contratos firmados en los últimos meses figura el de suministro de veinticuatro cazas de embarque  MiG-29K/KUB. Del desarrollo del programa de construcción naval dependerá si más adelante se adquieren más aviones de este tipo.

Un informe dedicado al comercio mundial de armas y publicado por el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) reafirma la condición de Rusia en tanto que uno de los principales proveedores de armamento. Nuestro país amplia su presencia en los mercados de América Latina y Asia del Pacífico que son los más activos.

Pero hasta hace relativamente poco la exportación de armas se realizaba sólo con fines de mantenimiento de la industria de defensa nacional mientras que la ejecución de los pedidos de otros países se hacía en detrimento  de los encargos para las Fueras Armadas nacionales. Actualmente crece el peso específico de suministros al Ejército y la Marina propios.

El contrato de compra de 24 MiG-29K/KUB embarcados es el primer pedido de aviones MiG que hace el Ministerio de Defensa de Rusia en los últimos dos decenios. Veinte aparatos monoplaza MiG-29K y 4 MiG-29UB deberán entregarse a la Armada rusa en 2013-2015 para reemplazar a los cazas Su-33 en el doscientos setenta y nueve regimiento de aviación de embarque 279 que todavía es el único en Rusia y cuyos aviones despegan desde el portaviones Almirante Kuznetsov.

Si las cosas marchan como está previsto, estos cazas realizarán sus primeros vuelos desde un buque de guerra antes del año 2017. Para entonces ya habrán terminado las reparaciones generales del único portaviones ruso, que deben iniciarse este año. A bordo del Almirante Kuznetsov se montarán una nueva instalación energética, sistemas de defensa antiaérea y armamento radioelectrónico. Las reparaciones y modernización permitirán prolongar el plazo de servicio de este buque de guerra  cuarenta y cinco − cincuenta años, o sea, hasta mediados de la década de los treinta de este siglo.

La elección de los cazas MiG dejó perplejos a muchos analistas porque estas aeronaves reaparecen después de haber perdido la competencia con el avión de embarque de la compañía Sukhoi en el umbral de los años noventa del siglo pasado. Ahora los propulsores modernizados, la aviónica completamente renovada, mayor reserva de combustible y la posibilidad de reabastecerse en el aire hacen de este caza liviano un avión polivalente con impresionante potencial de combate.

Demás hay que desatacar que un caza de embarque Sukhoi modernizado, digamos, a partir del modelo Su -35 resultaría más eficiente. Pero hoy por hoy una nueva modalidad de caza pesado creado en base al modelo T-10 no tiene sentido: tardaría varios años durante los cuales finalizarían las pruebas del T-50 y ya a partir de este modelo se diseñarían distintos aviones en los siguientes treinta − cincuenta años.

Según datos de fuentes fidedignas, no será éste el último contrato de adquisición de cazas MiG-29K para la Armada rusa. Una vez modernizado, el portaviones Almirante Kuznetsov será capaz de llevar y prestar servicio a más de cuarenta aeronaves de este tipo. Pero la compra de esta remesa de los MiG y la modernización general del Almirante Kuznetsov permiten suponer que son más ambiciosos los planes con respecto a la aviación de embarque.

El hecho de que la Marina de Guerra está dispuesta a invertir decenas de miles de millones de rublos en la modernización del portaviones y la compra de nuevos cazas es indicativo de que este sistema de armamento es considerado valioso de cara al futuro, y la construcción de otros portaviones para la Armada de Rusia encaja en los propósitos estratégicos del Ministerio de Defensa.

Y puesto que la aviación de embarque se considera un tipo de fuerza con mucho futuro dentro de la Marina de Guerra, es hora de ponerse a pensar en los aparatos que vendrán en remplazo de los Mig, sobre todo en un portaviones futuro. Aquí no quedan prácticamente otras opciones que no sea la versión definitiva del modelo T-50 porque este caza pesado de nueva generación por su eficacia dejará muy atrás a los MiG-29 y Su-27.

Si esta opción se hace realidad -y no tiene alternativa- se puede decir desde ahora que para un caza pesado se necesitará un portaviones cuyo desplazamiento no sea menor de setenta mil toneladas. Así se concebía el portaviones Ulianovsk que se construía en los astilleros de Nikolaev, en la costa del Mar Negro, y fue dado de baja a raíz de la descomposición de la Unión Soviética. Nos gustaría creer que su sucesor tendrá mejor suerte.

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