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    Una nueva y siniestra subcultura se viraliza en YouTube. Los llamados 'trash streamers' humillan y mutilan a sus 'víctimas' a cambio del dinero de sus espectadores. El psicólogo Alexandr Fedorovich le contó a Sputnik cuáles son las raíces de la popularidad de este fenómeno.

    A principios de diciembre, una joven de 28 años murió en plena transmisión en vivo del popular streamer ruso Stanislav Reshétnikov, conocido como Reeflay Panini. El youtuber la echó a la calle, a temperaturas bajo cero, y no la dejó volver a la casa, por lo que la joven se congeló. En las escalofriantes imágenes del incidente, se ve cómo Reshétnikov, entre lágrimas, coloca el cuerpo de la joven en el sofá y continúa con la transmisión.

    Advertencia: las siguientes imágenes pueden herir tu sensibilidad

    ​La joven, de nombre Valentina, a menudo participaba en los vídeos de Reeflay en los que la humillaba en vivo. En particular, le echó aerosol de pimienta en el rostro en una de las transmisiones.

    Los espectadores, a su vez, transferían una cierta cantidad de dinero al streamer y exigían que cumpliera alguna tarea o realizara alguna acción respecto a la joven. Ahora, Reeflay podría enfrentar hasta 15 años de prisión.

    Sin embargo, Reeflay no es el único representante de esta nueva y aterradora subcultura. En octubre, el popular streamer ruso llamado Mellstroy agredió a la modelo Aliona Efrémova durante una fiesta de influencers transmitida en directo. En las imágenes del violento ataque, se ve cómo la golpea repetidamente contra la mesa, después de lo cual la empuja fuertemente. La propia joven compartió las imágenes del incidente en su cuenta de Instagram. 

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    Публикация от Алёна Ефремова Алёша (@_cyberbabe_)

    Más tarde, las cuentas de Mellstroy en YouTube —donde a menudo compartía vídeos en los que humillaba a otras personas y tenía más de 500.000 seguidores— fueron bloqueadas.

    Sputnik conversó con el psicólogo Alexandr Fedorovich para determinar las razones de la creciente popularidad de los trash streams.

    El experto está convencido de que hay cada vez más youtubers que optan por compartir este tipo de vídeos porque el 'trash streaming' "se ha puesto de moda y recibe una amplia cobertura mediática".

    Además, "es la manera más fácil de hacerse famoso".

    El psicólogo subrayó que las víctimas siempre están al tanto de los planes de los streamers, y estos, a su vez, "las obligan hacer algo en directo, las asestan golpes no fatales etc.". "Es una manera muy sencilla de hacer que la gente hable de ti", admitió.

    Pero, ¿por qué los internautas pagan por ver las escenas tan desagradables? De acuerdo con Fedorovich, hay dos aspectos de este fenómeno psicológico:

    "Primero, podría ser una forma específica de participar en estos actos, en plan, Yo no puedo permitírmelo pero apoyaré con mucho gusto al que lo haga", señaló el experto. Agregó que también hay un "elemento físico", y es que —al igual que en el caso de los videojuegos o películas de terror— la mayoría de las personas siente una especie de placer cuando se asocia con uno de los personajes, y no siempre se trata del criminal, sino también de su víctima.

    El experto lamentó que este fenómeno podría tener consecuencias catastróficas, puesto que desde el punto de vista jurídico, los trash streamers no son responsables por sus acciones, ya que de hecho no es un delito, sino una especie de espectáculo virtual. Al mismo tiempo, estas transmisiones representan un peligro para los niños y adolescentes, ya que desdibujan las distinciones entre la vida virtual y la real, algo que puede dar lugar a los verdaderos crímenes y es mucho más peligroso que los videojuegos violentos.

    Fedorovich también calificó de muy preocupante el hecho de que las personas se dividan entre "los impunes y los indefensos que no tienen derechos".

    Y tú, ¿qué opinas sobre las transmisiones de actos violentos? ¿Deben ser eliminadas de YouTube? 

    Etiquetas:
    violencia, transmisión, YouTube
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