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    Mucha gente tiene miedo de las turbulencias, y la mala noticia es que este fenómeno se está haciendo cada vez más frecuente debido al cambio climático.

    Las turbulencias pueden hacer a los pasajeros sentir que el avión está a punto de desplomarse en cualquier momento. Estas sacudidas son causadas por diferentes masas de aire que se mueven a velocidades y en direcciones distintas y que chocan entre sí.

    En su libro Cockpit Confidential (Confesiones desde la cabina del piloto), el piloto Patrick Smith explicó que el calentamiento global está haciendo que este fenómeno climático sea cada vez más fuerte y frecuente. Esto significa que el número de incidentes en los que las personas resultan heridas podría aumentar.

    "Cada año en todo el mundo, unas cien personas, la mitad de ellas auxiliares de vuelo, resultan heridas por las turbulencias de una manera lo suficientemente grave como para requerir atención médica, siendo la más común las heridas en la cabeza, el cuello, los hombros y los tobillos", escribe Smith.

    En términos de porcentaje, se trata de unas cifras muy bajas: unos 50 pasajeros de los más o menos 2.000 millones que vuelan cada año. Y la mayoría son personas que se caen o son arrojadas porque no estaban abrochadas.

    "Si te parece que has estado viendo más y más noticias sobre turbulencias dramáticas, es porque realmente es así", agrega Smith.

    En parte esto se debe a la obsesión de los medios de comunicación por todo lo relacionado con los vuelos, la facilidad con la que los vídeos de aspecto aterrador pueden ser compartidos y difundidos en línea, y el hecho de que hay más aviones que nunca antes, pero también es cierto que los cielos son más agitados que antes.

    La evidencia muestra que las turbulencias se están volviendo más fuertes y más frecuentes por culpa del cambio climático, pero hay formas de minimizar su efecto. Por ejemplo, el lugar más suave para sentarse es sobre las alas, más cerca de los centros de sustentación y gravedad del avión, explicó Smith.

    El lugar menos placentero suele estar en la parte trasera, ya que más cerca de la cola, los golpes y el balanceo son más pronunciados. Sin embargo, en general, no hay que temer a las turbulencias. 

    "A lo largo de toda la historia de la aviación comercial moderna, el número de accidentes directamente causados por las turbulencias se puede contar con los dedos de una sola mano", revela Smith.

    Si el avión es empujado de su posición en el espacio, gracias a su naturaleza inherente regresa allí por su propia cuenta. En resumen, puedes sentir que la aeronave se está desplomando, pero en realidad apenas se mueve.

    Etiquetas:
    aviones, pilotos
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