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    El derecho al aborto ha sido motivo de lucha para las mujeres durante un largo tiempo. Ahora, en medio de la pandemia de COVID-19, el acceso a un aborto seguro está cada vez más lejos de las posibilidades. La legislación de cada país, el cierre de fronteras y la saturación sanitaria son los tres principales obstáculos.

    A pesar de ser un derecho que las mujeres reclaman desde hace décadas, la interrupción voluntaria del embarazo no es viable en buena parte de los países del mundo. De hecho, en América Latina y el Caribe el aborto es legal solamente en Cuba, Uruguay, y en la ciudad de México, aunque países como Argentina están cerca de despenalizarlo

    Aquellas mujeres que quieren abortar y viven en territorios donde hacerlo es un delito pueden optar por clínicas clandestinas ilegales —cuyos procedimientos en muchos casos no se realizan en las condiciones sanitarias suficientes y ponen en riesgo a las pacientes—, así como también, si se tienen los recursos, viajar a un país en el que sí esté permitido abortar. 

    Sin embargo, a raíz de los cierres de frontera como una de las primeras medidas para contener la pandemia de COVID-19, viajar al exterior ya no es una opción viable. El caso de una joven polaca —en cuyo país el aborto es ilegal— que debió irse en auto a Países Bajos acompañada de una amiga porque los vuelos se habían suspendido de forma indeterminada, según reportó The New York Times, es solo uno de miles de ejemplos. 

    A esto se suma la saturación sanitaria de los servicios de salud están sufriendo debido al virus en circulación. Las autoridades de la salud de muchos países donde el aborto es legal, como Alemania, Austria, Croacia, Eslovaquia y Rumanía, no calificaron al aborto como un servicio esencial, lo que permite a las instituciones sanitarias rechazar a las solicitantes en caso de considerarlo necesario. 

    Otros países, en cambio, facilitaron la interrupción voluntaria del embarazo adaptando la normativa a la situación sanitaria actual. Así lo hicieron Francia, Escocia, Gales e Irlanda, donde los abortos se realizan en clínicas específicas, en las que las solicitantes son evaluadas por un médico y reciben luego los medicamentos pertinentes para el procedimiento. Ahora, dichas naciones permiten que las mujeres ingieran los medicamentos desde sus casas, mediante un asesoramiento telefónico o virtual por parte de un profesional médico.  

    La UNFPA, agencia encargada de la salud sexual y reproductiva de la ONU, estimó en abril que si el confinamiento se prolongaba durante seis meses más habría unos siete millones de embarazos no deseados alrededor del mundo durante ese período. Como estrategias prioritarias destacaron la necesidad de continuar con los servicios médicos orientados a la salud sexual femenina, especialmente los que refieren a la interrupción del embarazo, y también el abastecimiento de anticonceptivos en los centros de salud. 

    Etiquetas:
    Aborto seguro, legal y gratuito, ley del aborto, aborto, COVID-19, pandemia de coronavirus
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