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    El toque de queda ha afectado la actividad nocturna en París, la capital francesa. Las trabajadoras sexuales se encuentran en una situación cada vez más precaria y ahora trabajan durante el día. Dicen que su situación es "catastrófica".

    La introducción del toque de queda en París ha empeorado las condiciones laborales de las trabajadoras sexuales en barrios como los bosques de Boulogne y Vincennes y la calle Saint-Denis, entre otros puntos de la capital francesa. Los voluntarios de la Asociación para la Prevención y Asistencia a la Salud del Trabajo para Transexuales (PASTT, por sus siglas en francés) llevan a cabo su trabajo de prevención en estos sitios durante todo el año.

    Camille Cabral creó la asociación PASTT en 1992 en respuesta a otra epidemia que estaba en su apogeo en aquel momento, el VIH, "para dar a las trabajadoras del sexo, transgénero o mujeres los medios para protegerse e integrarse". La asociación ayuda a pagar un hotel o alquilar un apartamento y da de comer a las trabajadoras.

    "La asociación ha comenzado a escuchar las demandas de esta población. Demandas que están estrechamente vinculadas a la precariedad, la pobreza, la discriminación y las dificultades sociales", explica Cabral.

    Tan pronto como apareció, la organización puso en marcha servicios como la domiciliación con la aprobación de la Prefectura de París y el servicio de abogados, que se encarga de los trámites administrativos.

    La camioneta de la asociación es muy conocida en el bosque de Boulogne, ya que PASTT organiza visitas a zonas sensibles varias veces a la semana. Los voluntarios distribuyen medios de protección como condones y, ahora, también mascarillas y desinfectantes. 

    Por la pandemia hay más chicas en situación precaria porque tienen menos clientes y menos dinero. Durante la primera ola de COVID-19, la asociación incluso distribuía paquetes de alimentos.

    "Con el toque de queda, nos pillan con la guardia baja. Ni siquiera sabemos qué impacto va a tener. Ciertamente negativo. ¿Pero cómo podemos medirlo?" pregunta Camille Cabral.

    La fundadora de PASTT señala un cambio "crucial" con la llegada del toque de queda, que "impide a las trabajadoras del sexo realizar su actividad".

    El toque de queda lo complica todo

    "El coronavirus ha pasado a un segundo plano. Todo el mundo ha salido [a trabajar], porque nadie piensa en la gente trans. Nadie se preocupa por cómo vamos a alimentarnos, cómo saldremos adelante… Creo que es una catástrofe", asegura Reina, una trabajadora sexual entrevistada por Sputnik.

    La camioneta blanca de la PASTT sigue funcionando y Jennifer, una voluntaria de la asociación, continúa con la labor de distribución. En medio de la epidemia de COVID-19 y con el fin de cumplir con las nuevas normas sanitarias, los voluntarios de la asociación han tenido que reducir el apoyo psicológico que prestan.

    "Los últimos meses no hemos podido hablar en privado [en el marco de la asistencia psicológica], ya que no tenemos derecho a permitir el paso de gente a nuestra casa rodante. Seguimos sirviendo café, pero no podemos permitirle entrar. Es muy difícil ayudar [a las chicas] en esta situación", recalca Jennifer.

    El toque de queda ha cambiado totalmente las cosas para las chicas, y las que trabajaban de noche se ven obligadas a literalmente a invadir el territorio de las trabajadoras de día.

    "Me veo obligada a estar aquí, espero a mis clientes. De lo contrario, no tendré nada para comer. Pero los clientes diurnos visitan a aquellos que trabajan de día. Los clientes diurnos no me conocen. Me conocen los clientes nocturnos", agrega Reina.

    Como fundadora de la PASTT, Camille Cabral adapta el trabajo de su asociación tanto como puede al estado actual de la pandemia, pero lamenta que "esta población esté siendo aplastada en nombre de la salud pública".

    "Siendo yo médica, creo que el toque de queda no es buena idea. En esta pandemia, hay muchos misterios y mucha politización. Pero estamos haciendo todo lo posible para asegurarnos de que este virus se maneje mejor, al menos, por la comunidad de trabajadoras sexuales", concluye Camille.

    Etiquetas:
    trabajadoras sexuales, COVID-19, coronavirus, Francia
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