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    La crisis sanitaria del coronavirus ha dado lugar a una nueva generación llamada 'pandemials' que, mientras algunos consideran que es una evolución del término 'millennial', para otros, es aquella que les ha tocado vivir a los que la han vivido independientemente de la edad.

    A lo largo de la historia se han producido diferentes generaciones con características comunes. Poniendo el foco en la segunda mitad del siglo XX, encontramos, por orden, la Generación Baby Boomers; la Generación X; la Generación Y o millennials; la Generación Z; y la Generación Alfa. Es evidente que niños y adolescentes, muchos de los cuales ya vivieron la crisis económica de 2008 en España, están soportando los fuertes impactos indirectos del COVID-19.

    Dos sociólogos españoles y una abogada decidieron analizar las consecuencias de la pandemia entre los más pequeños y se lo preguntaron a más de 400 menores. El resultado de su estudio fue el primer retrato de la infancia confinada. Una de sus conclusiones fue que los chicos y chicas adolescentes de mayor edad expresaron menor satisfacción con el confinamiento: valoraron peor su estado de salud y experimentaron miedo, temor y preocupación con más frecuencia.

    Esos adolescentes fácilmente podrían pertenecer a la generación pandemials, que, aunque es un concepto nuevo sin una definición clara y del que se desconoce bien su origen, lo cierto es que cada vez más teóricos y académicos han empezado a emplearlo en sus investigaciones. Para algunos, es la generación de millennials, también llamada como Generación Y (nacidos aproximadamente entre 1981 y 1996), la que se ha visto más afectada en comparación con el resto de generaciones; para otros, los pandemials son todos aquellos que han tenido que vivir las consecuencias de la crisis sanitaria, sin importar la edad.

    Iván Rodríguez fue uno de los dos sociólogos que realizó el estudio sobre la infancia confinada, y aunque no es partidario de utilizar ese término, considera que el confinamiento y otras medidas como el "toque de queda", son particularmente agresivas y acaban rompiendo la dinámica natural de sus relaciones. "Es una edad en la que la movilidad y la sociabilidad son dos aspectos centrales en la construcción identitaria, por eso cualquier limitación en este sentido es dura. Además, tienen una mayor presión académica que los niños más pequeños, y eso se ha notado mucho durante el confinamiento", explica a Sputnik.

    "El término es una mezcla de millennial y pandemia. En realidad, no me parece un término demasiado afortunado porque no soy muy partidario de etiquetas; yo era de una generación que se llamó X, por ejemplo ¿Qué queda ahora de eso? ¿Quién se acuerda? Sirven para simplificar nuestras reflexiones, pero esconden las diferencias, que son importantes, y existen al interior de estas generaciones", sostiene el sociólogo Iván Rodríguez.

    Por otro lado, Andrés Seminario y Nuno Acosta realizaron un informe sobre este nuevo concepto enfocado a las empresas y al cambio de consumo de los usuarios. Para Seminario, los pandemials no tienen rango de edad. "Esta pandemia afecta a jóvenes y a viejos, a hombres y mujeres, a pobres y ricos, casi por igual. Más que una descripción anclada en un espacio-tiempo para un grupo de personas, pandemials es una conceptualización psicográfica".

    Los pandemials nacen a partir de la explosión global del virus. "A partir del anuncio de la OMS llamando al COVID-19 una pandemia", añade Seminario, "la gente cambió su comportamiento de manera sistémica. Primero negativamente inspiradas por el miedo —que aún se mantiene— pero luego demostrando altos niveles de empatía y colaboración… más allá que siempre hay excepciones".

    Sin embargo, otros expertos señalan a los adultos jóvenes (que engloba tanto a la generación X como a la Y, es decir, desde finales de 1960 hasta mediados de los 90) como los más afectados. La socióloga de la Universidad Pontificia de Chile, Viviana Salinas, ha sido una de las primeras investigadoras en arrojar luz sobre este fenómeno.

    "Una parte importante de los millennials ya estaba en una posición de vulnerabilidad social antes de empezar la pandemia y otra ha caído ahí a raíz de esta. Es importante mantener en la retina a los grupos más frágiles e intentar nivelar de alguna manera la cancha, esforzándonos por crear oportunidades", argumenta Salinas. 

    Rodríguez coincide en que la crisis económica que esta pandemia trae les va a robar el bienestar en el futuro y en muchos aspectos, como es previsible y ha quedado demostrado, parece que nunca están entre nuestras prioridades: "¿Alguien puede dudarlo, después de haber visto todo el verano los parques infantiles cerrados y los bares abiertos?", cuestiona.

    Salinas en su análisis resalta que el panorama no se ve del todo favorable al preguntarse cómo se enfrentarán los millennials a la crisis que esta pandemia representa: "En términos laborales, bien podría ser que su mayor educación no los proteja del todo, y en términos de salud, es probable que tengan un perfil más frágil, con una mayor tendencia al sobrepeso, las enfermedades crónicas y problemas de salud mental", dice Salinas. 

    "Con ese background, estos jóvenes enfrentan no solo el confinamiento, sino lo que venga después", asegura la doctora en Sociología. 

    Por último, Salinas considera que es importante mantener en la retina a los más vulnerables e intentar nivelar la cancha, "esforzándonos por crear oportunidades para los millennials, los centennials, para los X-ers y para la generación que es tan niña que ni siquiera ha sido bautizada".

    La sociología, entre las disciplinas más olvidadas

    Este tema ha abierto el debate sobre si las autoridades gubernamentales han dedicado el espacio y el tiempo suficiente a la sociología para gestionar la crisis sanitaria, o si, por el contrario, se han enfocado en otras disciplinas como la economía antes que en saber cómo funciona la sociedad. En este sentido, Rodríguez cree que es "obvio" y que la gestión de la pandemia se ha tratado desde una perspectiva biosanitaria que "curiosamente conllevan respuestas sociales" como restricciones a la movilidad, cambios en las costumbres que rigen nuestra sociabilidad y relaciones laborales. 

    "Es curioso pero la primera pandemia del siglo XXI nos ha encontrado con perspectivas del siglo XX. Ni los médicos ni los epidemiólogos ni los virólogos entienden cómo funciona nuestra sociedad, al menos no más de lo que yo entiendo cómo funciona un virus. Por no hablar de que se ha movilizado mucho dinero que ha ido a parar a proyectos que no eran del ámbito de la investigación social", argumenta Rodríguez. 

    Rodríguez es solo una de las voces de varias sociedades científicas que apoyan el comunicado de la Federación Española de Sociología (FES) en el que protestan por que los órganos de gestión política del COVID-19 han dejado de lado a las ciencias sociales en las auditorías internas. "La pandemia está transformando nuestra sociedad. Las investigaciones biomédicas ayudan a salvar vidas. Las investigaciones sociales mantienen vivas nuestras esperanzas y voluntades", reza el comunicado de la FES.

    No es la primera vez que se vive una situación similar. En 2011, un conjunto de expertos redactó un informe, a petición de la Comisión Europea, para evaluar el abordaje de la emergencia por el virus H1N1, más conocida en España como gripe A y una de las pandemias gripales predecesoras del actual coronavirus. Según el investigador Pablo Santoro, una de las conclusiones del informe era que había faltado una asesoría específica en ciencias sociales: "Mientras que se recurrió inmediatamente a epidemiólogos, virólogos y expertos en enfermedades infecciosas, no pasó lo mismo con otras disciplinas –comunicación, sociología, economía, filosofía política, ética– cuyo asesoramiento habría ayudado a enfocar mejor la respuesta a esa crisis".

    Por ello, Rodríguez considera que la sociedad no es simplemente una suma de individuos; hay que conocer su funcionamiento institucional, sus procesos y las características de sus colectivos si se quiere intervenir sobre ella. "Un ejemplo, volviendo al tema adolescencia, sería el de recomendar a los adolescentes que no se relacionen con otros adolescentes. Eso es absurdo: es justo aquello que necesitan como parte del ciclo de vida en nuestra sociedad". 

    "Mejor pensemos en cómo propiciar que lo hagan de forma segura y en cómo comunicarles la importancia de que sea así. El concepto que se ha usado de 'responsabilidad individual', por ejemplo, parte de una visión naif de cómo se organizan nuestras relaciones sociales", explica.

    En este sentido, volviendo a la pregunta que se presentaba en el titular de este artículo, decir que los adolescentes son los más afectados de la pandemia para Rodríguez resulta en parte impreciso, pues se olvida al sector de los ancianos. "Algún día alguien reflexionará seriamente sobre la tragedia que ha supuesto para este grupo de edad el virus, pero no por un hecho biológico o de salud, sino por la manera en que su sociedad les abandonó en medio de la crisis. Ha habido actitudes en las que hoy no reparamos porque seguimos inmersos en la crisis pero que en el futuro deberían ser objeto de análisis riguroso. Tengo la sensación de que no hicimos todo lo que pudimos para intentar proteger a nuestros mayores", recalca el sociólogo. 

    Después de ellos, considera, los niños y adolescentes han sido grandes agraviados, no tanto en el plano sanitario como en el social. "Se les ha tratado con desconfianza (contagiadores, vectores de transmisión, se les acusó de ser los responsables de los rebrotes...) y se les ha encerrado en sus domicilios sin dejarles opinar y dirigiéndoles una pobre comunicación basada en el viejo 'te aguantas' más que en un posible diálogo intergeneracional".

    No obstante, tal y como asegura Rodríguez, lo interesante de las generaciones es que superan siempre las circunstancias que las ven nacer y se convierten en otra cosa. "Creo que si creemos tanto que los millennials van a verse afectados por la pandemia, al final acabaremos produciendo una profecía autocumplida (un concepto muy sociológico) y acabará siendo nuestra insistencia en la etiqueta la que acabe perjudicándoles". 

    "Preocupémonos más bien de que en la sociedad del futuro haya trabajo decente para ellos, viviendas accesibles y un sistema social que les permita construir biografías familiares, y la pandemia será solo un recuerdo incómodo", concluye Rodríguez.
    Etiquetas:
    sociología, millennials, España, pandemia de coronavirus
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