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    El teletrabajo obligado durante la pandemia sigue acompañando a gran parte de los empleados. Las oficinas tradicionales tienen que adaptarse a la distancia de seguridad. Los coworkings han tomado la delantera en adaptarse a las nuevas exigencias, también los hoteles reconvierten sus habitaciones.

    El nuevo horizonte laboral nos trae un nuevo modelo de espacios de trabajo.

    Dime en qué trabajas o dime cuánto ganas, eso da pistas de tu estatus socioeconómico. Pero dime cómo trabajas, y eso da pistas sobre la sociedad en la que vives. Y nuestra sociedad está cambiando y, por lo tanto, nuestro modo de trabajar. La pandemia ha precipitado muchas alteraciones en el plano laboral y la primera pregunta es, ¿ha llegado el teletrabajo para quedarse?

    Un estudio de recursos humanos cifraba recientemente que un 76% de profesionales españoles querrían mantener el teletrabajo tras la experiencia del confinamiento. En el estudio de ManpowerGroup, casi la mitad de los trabajadores opina que la pandemia implica el fin de la presencialidad total en los puestos de trabajos.

    Crece el modelo híbrido, cambian los espacios laborales

    Trasladar la oficina a casa fue una obligación durante el confinamiento. Tras esa experiencia y con el imperativo de la distancia de seguridad acompañándonos continuamente, las oficinas tradicionales son observadas ahora con recelo.

    Al abrigo de esta nueva situación, surgen nuevos espacios y ofertas, los coworkings han sido los más flexibles y rápidos a la hora de adaptarse.

    "Hemos notado una evolución considerable en el perfil de los usuarios que nos visitan, antes eran profesiones liberales, ahora hay de todo, desde usuarios por jornadas, de larga duración, parejas que alternan su plaza, gente que quiere un escritorio o que quiere simplemente cambiar de techo y salir de casa…", nos cuenta Lucas García Vacas, uno de los fundadores de Tsunami Hub Torneo.

    Este espacio también ha realizado un cambio generalizado que pasa por reacondicionar los espacios comunes y patios, "antes eran solo zonas que se usaban para guardar las bicicletas o para el cigarrillo. Ahora en ellos tenemos reuniones y buenos picos de trabajo".

    • Habitación del Hotel Silken Al-Andalus reconvertida en oficina
      Habitación del Hotel Silken Al-Andalus reconvertida en oficina
      © Foto : Cortesía del Hotel Silken Al-Andalus
    • Habitación del Hotel Silken Al-Andalus reconvertida en oficina
      Habitación del Hotel Silken Al-Andalus reconvertida en oficina
      © Foto : Cortesía del Hotel Silken Al-Andalus
    • Habitación del Hotel Silken Al-Andalus reconvertida en oficina
      Habitación del Hotel Silken Al-Andalus reconvertida en oficina
      © Foto : Cortesía del Hotel Silken Al-Andalus
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    © Foto : Cortesía del Hotel Silken Al-Andalus
    Habitación del Hotel Silken Al-Andalus reconvertida en oficina

    El espacio exterior se ha revalorizado y el interior ha vivido una auténtica revolución.

    Hasta los hoteles dan fe del cambio, el Hotel Silken Al-Andalus de Sevilla es un claro ejemplo.

    "Detectamos la necesidad de clientes de tener un espacio donde poder trabajar, mantener una videoconferencia… dado que el teletrabajo en casa a veces no es posible por mobiliario, espacio, ruidos, o conectividad", nos cuenta el director Antonio Blanca.

    Con el turismo bajo mínimos —el Silken Al-Andalus tenía una ocupación del 90% hace un año, hoy solo un 35%— y metros cuadrados de sobra, las habitaciones vacías han sido reconvertidas en tres tipos de oficinas, "estándar, premium y maxi, con espacios y servicios diferenciados para 1 a 4 personas. Tienen acceso a todos los servicios del hotel, y descuentos en los mismos". El hotel cuenta con un servicio híbrido de portería y administración 24/7, "dado que el hotel está siempre abierto".

    Este modelo de espacios abiertos y de usos flexibles ha llegado para quedarse.

    "Los hoteles con amplios espacios como el nuestro tenemos la oportunidad de convertirnos en centros comerciales y ocio donde trabajar, visitar tiendas, disfrutar de actuaciones musicales, eventos deportivos etc…", reflexiona Antonio Blanca.

    "Es el espacio de trabajo el que debe adaptarse a nosotros"

    "Yo trabajo haciendo sueños realidad", explica Ana Belén Crisóstomo, Directora de Proyectos de Grupo CHAVSA, lleva 13 años proyectando espacios que, en gran parte, son oficinas. "Las zonas comunes y de interacción son las que están siendo reformuladas por el aspecto sanitario. Estamos viviendo una tendencia totalmente opuesta a la de los últimos años, ahora aumenta la ratio de metros cuadrados por persona, hay una mayor exigencia para integrar la tecnología".

    Nuevo modelo de oficinas de Grupo CHAVSA
    © Foto : Cortesía de Grupo CHAVSA
    Nuevo modelo de oficinas de Grupo CHAVSA

    Los espacios híbridos y adaptables son una parte esencial de la propuesta de Crisóstomo, "proyectamos para los 5 sentidos, solo así es como conseguimos un espacio idóneo". Texturas, olores, paleta de colores y sobre todo proximidad y adaptabilidad son las nuevas exigencias.

    Sobre la llegada del teletrabajo, la arquitecta valora que es un escenario no exclusivo, "no habrá teletrabajo al 100%, todo el mundo necesita el contacto humano, es esencial. Muchas soluciones surgen tomando un simple café con tus compañeros, así se asienta el progreso laboral".

    Nuevo modelo de oficinas de Grupo CHAVSA
    © Foto : Cortesía de Grupo CHAVSA
    Nuevo modelo de oficinas de Grupo CHAVSA

    Desde el 29 de septiembre casi dos millones y medio de empleados públicos pueden teletrabajar. Este empuje a la operatividad en remoto del Gobierno, por ahora respaldado por los sindicatos mayoritarios, influirá en todo el mercado laboral. Las empresas, al igual que lo han hecho los espacios, deberán adaptarse a un patrón de asistencia esporádica. La oficina ya no será el sitio en el que fichar y estar, como una segunda casa de lunes a viernes, sino un espacio que concentra y conecta a los equipos en determinados momentos, un 'hub'.

    Una encuesta internacional de la consultora Morgan Stanley revela que en agosto, solo el 50% de los oficinistas de las principales economías europeas trabajó continuamente en sus espacios de trabajo, siendo el Reino Unido el líder en trabajo remoto. España se mantiene en la media europea, en la que un 27% de los trabajadores han trabajado al menos 3 días a la semana en remoto. De hecho, según The Economist, esto se traduce a nivel global en que, si juntamos a los usuarios de Microsoft Teams, Zoom, Google Meet y Cisco Webex, tenemos a una comunidad trabajadora de más de 300 millones de usuarios.

    Nuevo modelo de oficinas de Grupo CHAVSA
    © Foto : Cortesía de Grupo CHAVSA
    Nuevo modelo de oficinas de Grupo CHAVSA

    El fin de las oficinas tal y como las conocemos hasta ahora

    Que las oficinas ya no serán lo mismo que antes de la pandemia es inevitable. El teletrabajo y la tecnología han confirmado durante la pandemia que son buenas para los empleados y para los jefes, aunando comodidad y productividad. Pero, ¿qué sucederá a largo plazo?

    Un estudio universitario pre-pandemia (2015) del profesor Nicholas Bloom analizó los efectos a largo plazo del teletrabajo. El equipo analizado aumentó su producción, por un lado gracias a la tranquilidad de sus espacios de trabajo domésticos, pero también debido al aumento de horas extras. Por otro lado, se redujeron las bajas por enfermedad pero, lo que sorprende de este estudio, es que los trabajadores, con el paso de los meses, querían volver a la rutina de oficina.

    "Es que la ruptura entre tu tiempo y el tiempo de trabajo es una necesidad que el teletrabajo no asegura", reflexiona Ana Belén Crisóstomo. "Hoy los mejores espacios de trabajo aseguran comodidad, tranquilidad, pero también una interacción continua con tu equipo y, en el caso de los coworkings, con otras empresas y profesionales que se retroalimentan".

    No trabajar más, sino mejor, debería ser la aspiración del nuevo horizonte laboral al que nos dirigimos. La nueva legislación laboral deberá estar presente. Uno de los principales riesgos del trabajo en remoto es el exceso de horas dedicadas al empleo. La EPA del segundo trimestre llevó la cantidad de horas extra a 26 millones al mes, de las que casi la mitad ni fueron remuneradas. Evitar que el teletrabajo y las nuevas tecnologías deriven en más precarización del empleo depende en gran parte de los nuevos espacios de trabajo.

    "Un buen espacio de trabajo es una herramienta insustituible para mejorar el talento y el producto", concluye Lucas García Vacas, del Tsunami Hub.
    Etiquetas:
    tecnología, trabajo, oficina, teletrabajo
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