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    Hace un siglo y medio, el 1 de octubre de 1863, una escuadra rusa al mando del contralmirante Andréi Popov llegó al puerto de San Francisco, con seis barcos y 1.200 oficiales y marineros. Días antes, una escuadra aún más grande, la del contralmirante Stepan Lisovski, compuesta de seis barcos y 3.000 marineros, había llegado a Nueva York.

    ¿Qué estaba haciendo la flota rusa en el otro hemisferio de la Tierra? La respuesta está en las complejidades de la diplomacia de aquella época, destaca el columnista del medio ruso Russkoe Oruzhie, Alexéi Ivanov. 

    Durante la guerra civil de EEUU, Inglaterra y Francia decidieron ponerse del lado de los sureños. Los países europeos no estaban contentos con la decisión de los norteños de organizar un bloqueo marítimo, lo que dificultaba el comercio con los estados confederados. 

    Además, desde el punto estratégico, estos países se podían beneficiar del debilitamiento de EEUU y la división del país en dos Estados independientes. Mientras, el Imperio ruso todavía lamentaba su derrota en la guerra de Crimea, cuando, en enero de 1863, estalló el levantamiento en Polonia. Inglaterra y Francia apoyaron abiertamente el movimiento de la nobleza polaca contra Moscú y al final surgió la amenaza de una nueva guerra.

    En estas condiciones, el Imperio ruso hizo algo inesperado: envió una flota a las costas estadounidenses, ya que con esto se lograba crear una amenaza adicional para las rutas comerciales marítimas de París y Londres. 

    Durante la guerra civil en EEUU, Rusia apoyó al gobierno en Washington, este gesto de apoyo confundió mucho a los británicos. Se enfrentaron a una posible alianza militar entre EEUU y Rusia, lo que enfrió un poco su fervor. Abraham Lincoln, por su parte, agradeció el apoyo prestado a nivel internacional. 

    Así, los dos países se unieron contra un enemigo común: Inglaterra. Tanto Rusia como los estados norteños de Estados Unidos no hicieron más que beneficiarse de esta expedición de la flota rusa.

    La escuadra atlántica de Lesovski incluía las fragatas Alexander Nevsky, Peresvet y Oslyabya, las corbetas Varyag y Vityaz, así como el clíper Almaz. De la escuadra del Pacífico de Popov formaron parte las corbetas Bogatyr, Kalevala, Rynda y Novik, los clíperes Abrek y Gaydamak.

    En EEUU los marineros rusos fueron recibidos con honores: en Nueva York se celebró un desfile en su honor, así como se realizaron numerosas reuniones con las autoridades. En San Francisco, la recepción se limitó a un banquete a bordo del Bogatyr, que fue visitado por el gobernador Leland Stewart. 

    Como escribe el historiador estadounidense Alexander Nunen, en su obra ¿Una nueva expresión de aquella Entente Cordiale? Las relaciones ruso-estadounidenses y el episodio de la flota de 1863, esta reunión informal se debió al hecho de que Popov ya había estado antes en San Francisco y había logrado hacer muchas amistades en la ciudad. 

    La llegada de los buques rusos resultó ser muy útil para los del norte, porque en California en aquel momento no había ninguna flota, mientras que los sureños tenían varias fragatas. Pero no se atrevieron a entrar en confrontación con los barcos rusos que al final acabaron visitando muchos puertos estadounidenses, navegando regularmente a lo largo de ambas costas, frenando así la actividad marítima de los estados confederados. 

    La expedición finalizó nueve meses después, en el verano de 1864, cuando fue neutralizado el levantamiento polaco. De tal modo, tras la amenaza creada contra sus rutas comerciales, Inglaterra y Francia abandonaron la idea de intervenir en los acontecimientos dentro del Imperio ruso.

    Etiquetas:
    guerra civil, EEUU
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