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    El coronavirus transforma la filosofía de la prestación de servicios en los burdeles de Grecia. Para proteger a los clientes, se introducen no solo normas sanitarias y epidemiológicas, sino también reglamentos sobre la forma en que se producirá el contacto entre un cliente y una trabajadora sexual.

    El corresponsal de Sputnik visitó tres burdeles en la ciudad griega de Salónica, habló con sus administradores y empleados para averiguar cómo afectó la pandemia el trabajo de industria para los adultos.

    Nuevas reglas 

    Al igual que en muchos otros establecimientos, antes de cruzar el umbral del burdel, al cliente se le mide la temperatura

    "Los clientes están obligados a dejar su nombre y número de teléfono móvil, que ahora se registran en un libro especial para que puedan ser informados en caso de una posible infección", explicó en declaraciones a Sputnik un promotor de varios burdeles en internet.

    Una administradora de un estudio de alta categoría señaló también que se utilizan unas sábanas de un solo uso. Antes de tener sexo, el cliente debe ducharse y le dan unas toallas estériles.

    "Todas las habitaciones tienen antisépticos. Los clientes deben llevar máscaras en la entrada y mientras esperan en el vestíbulo", agregó. 

    Pero en la habitación, ni el cliente ni la trabajadora sexual se ven obligados a llevar mascarillas.

    Como medida de protección, se les permite usar solo dos posiciones en el sexo, en las que no están cara a cara.

    "Después de la visita de cada cliente, la habitación se ventila y se desinfecta", subrayó un representante de la industria. 

    Al mismo tiempo, todas las trabajadoras son examinadas cada 15 días por un médico en un hospital de Salónica.

    La administradora aseguró que antes de volver al burdel tras la cuarentena, "todas las chicas hicieron un test de coronavirus".

    Caída de la industria

    Las trabajadoras sexuales de los burdeles visitados por Sputnik son autónomas y, por lo tanto, no recibieron ninguna compensación del Estado durante el período de cuarentena. 

    Sin embargo, todos los administradores de la recepción trabajan con contratos de empleo y recibieron una subvención estatal. 

    Según el promotor de los burdeles, el dinero que recibían se lo entregaban a "las chicas para que tuvieran el mínimo de comida y las cosas más necesarias".

    En la actualidad, según el interlocutor de la agencia, el volumen de trabajo ha disminuido significativamente debido al coronavirus, casi en un 50%.

    Sin embargo, en la industria del sexo creen que las nuevas normas sanitarias y epidemiológicas permiten ofrecer un servicio satisfactorio al cliente. 

    Al mismo tiempo, desde los burdeles condenan a quienes salen a trabajar a la calle.

    "Durante la cuarentena, salían por la tarde. Ahora salen de nuevo por la noche como solían hacerlo antes. Sin tomar ninguna medida de protección", advirtió el promotor de los burdeles.

    Etiquetas:
    trabajadoras sexuales, burdeles, Grecia
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