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    El destino de la princesa Elizaveta Fedorovna Románova estuvo lleno de sufrimiento a pesar de llevar una vida piadosa y de ser la nieta de la reina Victoria del Reino Unido. Después de varios años de su muerte fue canonizada e inmortalizada junto a otros mártires del siglo XX en la abadía de Westminster.

    Elizaveta Fedorovna Románova fue la cuñada del último zar ruso que fue ejecutado a sangre fría junto a su familia. Ella y su hermana Alexandra, la última emperatriz y esposa de Nicolás II, fueron muy religiosas desde su infancia, por eso cuando formaron parte de la familia real rusa, ambas se convirtieron al cristianismo ortodoxo y se dedicaron a realizar obras de caridad.

    El zar ruso Nicolás II junto a su esposa Alexandra y su cuñada, Elizaveta Fedorovna Románova
    © Sputnik / Sputnik
    El zar ruso Nicolás II junto a su esposa Alexandra y su cuñada, Elizaveta Fedorovna Románova

    Desde entonces, Elizaveta mantuvo un estilo de vida piadoso y caritativo aún después de haberse casado con el duque Serguéi Alexandrovich Románov, tío de Nicolás II, quien fue un hombre muy influyente y se desempeñaba como gobernador general de Moscú.

    ​Elizaveta y su esposo hicieron una peregrinación a Tierra Santa y durante mucho tiempo presidieron la Sociedad Palestina Ortodoxa Imperial, que organizaba misiones humanitarias. Hasta que en 1905 su esposo fue asesinado en un atentado terrorista con una bomba, pero Elizaveta era tan bondadosa y misericordiosa que inclusive visitó al asesino de su esposo en la prisión e intervino por su perdón ante el zar, pero sus peticiones no fueron aceptadas.

    Elizaveta Fedorovna Románova
    © Sputnik / Sputnik
    Elizaveta Fedorovna Románova

    Entonces, Elizaveta decidió fundar un convento en Moscú donde continuó realizando sus obras caritativas para los pobres hasta 1918 cuando fue arrestada por los bolcheviques. Junto a otros miembros de la familia real Románov, fue arrojada a un pozo de mina en Ekaterimburgo donde sufrió una muerte larga y dolorosa.

    Elizaveta Fedorovna Románova
    © Sputnik / Ilya Pitalev
    Elizaveta Fedorovna Románova

    Los relatos de los habitantes del lugar cuentan que varios días después de que fueron arrojados a ese pozo de mina se escuchaban oraciones y cánticos religiosos. Cuando los bolcheviques se habían retirado, las tropas de la Guardia monárquica recuperaron los cuerpos de los miembros reales para sepultarlos. Sin embargo, los restos de Elizaveta fueron llevados hasta Jerusalén donde fue enterrada según su deseo.

    Elizaveta Fedorovna Románova
    © Sputnik / Sputnik
    Elizaveta Fedorovna Románova

    Es así que varios años después, la Iglesia ortodoxa rusa canonizó a Elizaveta.

    En 1998, la iglesia colegiata de San Pedro de Westminster, también conocida como abadía de Westminster, decidió colocar las estatuas de los grandes mártires del siglo XX en su muro, entre ellos está Elizaveta Feodorovna Románova, según publica el medio Russia Beyond.

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    La estatua de Elizaveta Románova (la segunda a la derecha, junto a la de Martin Luther King) en el muro de Westminster

    Sin embargo, existe otra razón por la que su figura se inmortalizó precisamente en el Reino Unido y es que ella y su hermana Alexandra era nietas de la reina Victoria con quien se criaron luego de que su madre Alice muriera con difteria y su padre, el duque Luis IV de Hesse-Darmstadt, se volviera a casar con otra mujer.

    Etiquetas:
    los Románov, Reino Unido, Rusia
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