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    Por primera vez en la historia, las autoridades de la Ciudad de México sancionarán a todo aquel que practique las llamadas terapias de conversión sexual que atenten contra el desarrollo de la identidad sexual de las personas.

    A partir del 31 de julio, las terapias de conversión sexual serán tipificadas como un delito dentro de la capital, el cual será sancionado hasta con cinco años de cárcel, indicó la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, a través de un decreto publicado en la Gaceta Oficial Ciudad de México.

    Por lo que, precisó que quien imparta u obligue a otro a recibir una terapia de conversión sexual será acreedor de una sanción que podría ir de dos a cinco años de prisión, o bien, de cincuenta a cien horas de trabajo comunitario.

    Sin embargo, el mandato indica que si la víctima es menor de 18 años, es una persona que no tiene la capacidad para comprender el significado del hecho o no tiene la capacidad para resistirse, la pena aumentará 50% y se perseguirá de oficio.

    Todo ello se encontrará estipulado en un acuerdo del capítulo VII, que hace referencia a Delitos contra el libre desarrollo de la personalidad y la Identidad Sexual, artículo 190 Quarter del Código Penal de la Ciudad de México.

    Asimismo, el decreto señala que se considera como terapias de conversión a "aquellas prácticas consistentes en sesiones psicológicas, psiquiátricas, métodos o tratamientos que tenga por objeto anular, obstaculizar, modificar o menoscabar la expresión o identidad de género, así como la orientación sexual de la persona".

    Como aditivo de esencial gravedad, las llamadas terapias de conversión sexual se caracterizan por emplear "violencia física, moral o psicoemocional, mediante tratos crueles, inhumanos o degradantes que atenten contra la dignidad humana".

    La propuesta de estos cambios en la ley mexicana surgió de parte de Temístocles Villanueva, diputado LGTB del partido gobernante Morena, a raíz de las prácticas y tratamientos violentos que aplican algunos médicos y psicólogos para "revertir" la orientación sexual de miembros de la comunidad LGTB.

    "No hay nada que curar, la homosexualidad no es una enfermedad, no estamos enfermos", comentó al respecto.

    La Asociación Americana de Psicología (APA), a su vez, expresó su preocupación por la promoción de estos métodos y volvió a subrayar que "el consenso de las ciencias sociales y del comportamiento, así como de los expertos en salud y salud mental, es que la homosexualidad per se es normal".

     

    Etiquetas:
    derechos sexuales, derechos humanos, cárcel, México
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