En directo
    Sociedad
    URL corto
    Por
    0 32
    Síguenos en

    El principal programa social para las comunidades rurales e indígenas de México llamado "Sembrando Vida" —activo en 19 de los 32 estados de la República— no paró sus labores durante los dos meses en que duró la Jornada Nacional de Sana Distancia que fue promovida desde la Secretaría de Salud, como principal medida de contención del coronoavirus.

    Según denunciaron trabajadores del mencionado programa a Sputnik, la situación que se vive en Ocosingo (Chiapas) señala cómo éste ha funcionado como un difusor de la enfermedad en comunidades alejadas, al obligar a los técnicos y facilitadores que hacen el trabajo de apoyo a los sembradores campesinos a continuar viajando entre las comunidades sin ninguna capacitación previa para evitar que propaguen el virus.

    Las formas de pago directo a los campesinos por medio de tarjetas sólo es posible en las cabeceras municipales, dónde se congrega al menos a mil personas en cada día de pago. En la primera semana de mayo de 2020 —cuando la pandemia ya estaba activa en esa ciudad chiapaneca— se generó un caos por errores organizativos que provocó la llegada de tres mil personas de distintas comunidades indígenas a la cabecera municipal de Ocosingo para poder cobrar.

    A pesar que uno de los jefes de programa o facilitadores está entubado en terapia intensiva en Ocosingo debido al agravamiento de la enfermedad —lo que confirma su diagnóstico— mantuvo reuniones con trabajadores y comunidades mientras presentaba los síntomas clásicos: gripe y fiebre.

    Aunque los trabajadores que hablaron con Sputnik han denunciado esto previamente a sus superiores buscando generar un cambio temporal en las formas de operación, uno de los coordinadores del programa les prohibió comentar en las comunidades acerca de la gravedad del funcionario entubado, por temor a que "ya no los dejen entrar".

    Condiciones precarias de trabajo

    Sembrando Vida fue lanzado en diciembre de 2018 como un programa de reforestación de 20 millones de hectáreas en 19 estados del país. En Chiapas, los beneficiarios del plan alcanzan aproximadamente las 20.000 personas. El municipio de Ocosingo es el más grande territorialmente del estado y el trabajo del programa se organiza mediante "rutas", cada una de las cuales tiene una decena de comunidades vinculadas, en las que se trabaja con una centena de sembradores por comunidad.

    A los sembradores se les paga 5.000 pesos mexicanos por mes (230 dólares) de los cuales 500 (23 dólares) deben permanecer en el banco como una forma de ahorro. Este programa social que ha sido una de las banderas del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador paga este dinero por medio de depósitos que se hacen de manera directa a las tarjetas de bienestar gestionadas por el Banco Azteca, propiedad de Ricardo Salinas Pliego, el segundo hombre más rico de México.

    Además, los sembradores reciben del Gobierno otros apoyos para la producción como bolsas, mallas sombra o elementos para organizar los sistemas de riego, aunque también deben aportar dinero de su bolsillo para completar lo que haga falta. Lo que pone el campesino es lo más caro: la tierra para sembrar. De las 2,5 hectáreas con las que cada sembrador se hace partícipe del programa, una de ellas se dedica al cultivo de árboles frutales y la milpa de subsistencia (dónde se cosecha lo que come la comunidad: maíz, calabaza y otros cultivos nativos) y la otra hectárea y media debe ser dedicada al cultivo de árboles maderables.

    Por otra parte, el programa Sembrando Vida se sostiene con el trabajo de al menos dos técnicos por cada ruta, uno social y uno productivo, pero, según el relato de los trabajadores de Ocosingo que hablaron con Sputnik, "en realidad los dos técnicos terminan haciendo trabajo de campo, orientando a los sembradores para establecer los semilleros, cuidar el crecimiento de las plantas, dar capacitaciones para que esto se haga de manera agroecológica y que no se usen químicos, además de hacer control de plaga y enfermedades, la cosecha y el trasplante a la parcela", a la tierra comunitaria.

    Los técnicos que sostienen el principal programa social para el campo mexicano son contratados por medio de un régimen fiscal llamado "prestación de servicios por honorarios" con una duración precaria de tres meses. Estos contratos son rubricados por el subsecretario de planeación y desarrollo regional, Javier May Rodríguez.

     

    "El año pasado, 2019, sí nos pagaron aguinaldo, pero fuera de eso no tenemos prestaciones de salud ni de vivienda. Y tampoco tenemos certezas porque nuestro sistema de contratación está muy controlado por ellos, ya que firmamos cada tres meses por honorarios y no es un trabajo de base. Es como si fuéramos doctores que llegamos a dar consulta", explicó la fuente que habló con Sputnik.

    ¿Por qué es importante saber todo esto antes de entrar en la situación sanitaria? Porque los trabajadores saben que este sistema no les brinda garantías para denunciar lo que sucede sin temor a represalias que los aparten de la labor.

    Encima de los técnicos, cada municipio tiene un grupo de veinte jefes o facilitadores que coordina las distintas rutas existentes y sobre él, un coordinador regional. Uno de estos jefes de Ocosingo es una de las dos personas que los registros oficiales de la Secretaría de Salud señalan a comienzos del mes de mayo como un enfermo grave de COVID-19 en el municipio.

    Sembrando COVID

    En los pueblos rurales del municipio de Ocosingo se habla maya-lacandón, tzeltal, tzotzil y unos pocos hablan tojolabal. No hay televisión en las comunidades y el internet se logra por medio de la compra de fichas que permiten conectarse durante una hora.

     

    Los Solidarios de la voz del Amate
    © Foto : Cortesía del colectivo por la libertad de los solidarios de la voz del Amate
    "Es notorio el desconocimiento de la enfermedad en las comunidades, nadie en realidad tiene noción sobre la pandemia. A ninguno de los trabajadores del programa se nos capacitó sobre los cuidados que tendríamos que tener para evitar transmitirla. Sólo a comienzos de mayo nos enviaron un comunicado que decía que no podíamos hacer reuniones mayores a treinta personas", explicó uno de los trabajadores que brindó su testimonio a Sputnik.

    Explicó que algunos empezaron a usar cubrebocas por su propia cuenta, pero insisten en que por parte del programa no hubo mayor asesoría a los trabajadores que bajan al campo la política social, más allá de la publicación web de un aviso que recomendaba el uso de mascarillas. Luego se agregó la entrega de un litro de alcohol en gel a cada uno, sin información.

    "Incluso los jefes nos decían al principio que esto no existía, que era un invento para derrocar al Gobierno, eso me lo decía mi jefe. Ya cuando el Presidente López Obrador dijo que era cierto, ellos dijeron que sí pero que no nos preocupáramos que Ocosingo está muy lejos como para que llegue, que el COVID-19 era un problema de las ciudades. Siento que lo tomaron muy a la ligera y así es hasta el día de hoy", agregó.

     

    Explicó que durante estos dos meses, el transporte de los trabajadores a las comunidades siguió corriendo por su cuenta y que muchos de ellos utilizan el transporte local, que se hace en camionetas adaptadas con bancas para que el pasajero se siente o bien, en camiones ganaderos que ofrecen el trayecto de entre tres y seis horas para llegar a los pueblos alejados, saliendo desde la cabecera de Ocosingo.

    Estos mismos transportes son utilizados por los sembradores para hacer el camino inverso y llegar a cobrar a los cajeros de la ciudad. Una de las fuentes contó que durante el pago a los sembradores del programa a comienzos de mayo, "se hizo un desastre y todos nos quedamos asustados porque nos mandaron a los técnicos a organizar a la gente, pero ninguno quería meterse en esa multitud", explicó.

    Para entonces ya habían hecho su primer comunicado público, fechado el 23 de abril, al que Sputnik tuvo acceso. En él puede leerse el detalle de esta situación y sobre todo la referencia al caso del jefe infectado que prueba la existencia de un brote infeccioso entre los trabajadores del programa estatal.

    "El mismo jefe se contagió y está intubado, pero aun así el programa no ha parado. Nuestra preocupación fue mayor cuando supimos que este compañero había enfermado e incluso después de haber tenido fiebre, siguió haciendo reuniones con sus técnicos y en las comunidades porque decía que sólo era una gripita. Nos consta que contagió a otras tres personas más que, como son jóvenes, no se les desarrolló una enfermedad grave", explicó.

     

    Un segundo comunicado fue emitido por los trabajadores el domingo 31 de mayo de 2020, destinado al presidente de la República, a los responsables de la Secretaría de Salud y del programa Sembrando vida en que, con pesar, señalan el fallecimiento causado por COVID-19 del maya-lacandón Alfredo Chankayun Kin, presidente del Consejo de Vigilancia de Lacanjá Chanzayab, una comunidad de la Selva Lacandona.

    Sputnik revisó las cifras oficiales de contagios en el municipio y mientras el 22 de abril sólo había dos casos confirmados, al día siguiente ya había cuatro y un mes más tarde, la cifra trepó a 37 casos confirmados en la cabecera municipal. Sin embargo, según pudo confirmar este medio, el esquema de pagos del programa Sembrando Vida no se modificó y llamó este mes a los sembradores a presentarse a cobrar su pago desde el viernes 5 de junio y hasta el próximo 12 de junio a la cabecera municipal de Ocosingo, en grupos de a mil personas, según la ruta que les corresponde. Sputnik publica en este artículo fotografías con fecha y georreferenciación que demuestran este dato, y corresponden al pago de los días 8 y 9 de junio 2020.

    • Pago de sembradores del programa Sembrando Vida en la capital municipal de Ocosingo (Chiapas),  el 8 de junio de 2020
      Pago de sembradores del programa Sembrando Vida en la capital municipal de Ocosingo (Chiapas), el 8 de junio de 2020
      © Foto :
    • Pago de sembradores del programa Sembrando Vida en la capital municipal de Ocosingo (Chiapas),  el 9 de junio de 2020
      Pago de sembradores del programa Sembrando Vida en la capital municipal de Ocosingo (Chiapas), el 9 de junio de 2020
      © Foto :
    1 / 2
    © Foto :
    Pago de sembradores del programa Sembrando Vida en la capital municipal de Ocosingo (Chiapas), el 8 de junio de 2020

    Los trabajadores relataron a este medio que cuando plantearon sus preocupaciones al coordinador territorial del programa Sembrando Vida en Ocosingo, José Daniel Murphy Ruiz, "él instruyó a todos que no dijeran nada en las comunidades porque luego no nos van a dejar entrar", explicó una de las fuentes. 

    Sputnik contactó telefónicamente a Javier May Rodríguez, el responsable político del programa quien confirmó estar al tanto del caso del trabajador entubado en Ocosingo.

    "Le estamos dando seguimiento y en la Secretaría de Salud estamos atendiendo a todos", respondió. Sin embargo, negó estar en conocimiento que este funcionario había mantenido reuniones estando enfermo. Cuando se le consultó por la respuesta de Murphy Ruíz a los trabajadores, respondió no estar al tanto y cortó la comunicación.

    "La respuesta del coordinador Murphy Ruíz nos enojó a todos, porque las personas de las comunidades también tienen derecho a saber", concluyeron los trabajadores que han levantado la voz.

    Etiquetas:
    Chiapas, reforestación, México
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook