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    Un grupo de turistas franceses jubilados que viajó a Argentina para escapar del COVID-19 terminó cumpliendo cuarentena en Calafate (sur); ocho de ellos incluso fueron internados en cuidados intensivos y agradecen al país por la atención recibida. Dicen que en Francia todo hubiera sido peor. Te contamos su historia.

    Querían dejar la pandemia en Europa, cruzaron el Atlántico, pero se trajeron el virus consigo. Un grupo de 25 franceses jubilados llegó al sur argentino por 12 días y terminaron quedándose 50: al cuarto día tuvieron que cumplir aislamiento en el hotel, la mitad se enfermó. Volvieron a su país el 3 de mayo, todos a salvo y curados.

    En Argentina se los conoce como la delegación de retraités (como se le dicen a los jubilados en Francia), su historia fue publicada en La Nación. Son los jubilados que llegaron a Buenos Aires, viajaron a Ushuaia en un tour turístico, realizaron excursiones por Lapataia y el Canal de Beagle, y volaron a El Calafate y allí se quedaron: uno de los pasajeros llegó descompuesto, al día siguiente otro partió al hospital con fiebre y otros síntomas. Cuatro días después, llegó el primer resultado positivo por COVID-19, y después vino la oleada de casos positivos en el grupo. Diez pasajeros resultaron positivos de COVID-19 y ocho fueron internados. La ciudad entró en cuarentena.

    Bernardette, una de las contagiadas, vivió una de la experiencias más tristes y duras de su vida: Roland, su esposo, estuvo dos semanas conectado a un respirador artificial, en coma inducido, en la terapia intensiva del Hospital SAMIC de El Calafate. Según cuenta La Nación, durante días, su salud tuvo en vilo al equipo médico del hospital: 

    ​Fue el paciente de mayor gravedad de los 34 casos positivos que se manifestaron en esta ciudad de 30.000 habitantes, todos vinculados a la delegación francesa y a quienes tuvieron contacto con ellos, incluidos 16 trabajadores de la salud.

    Nicole Pacaud fue una de las enfermas y de las que tuvo que atravesar una de las situaciones más conmovedoras: cumplió 73 años años en terapia intensiva, aislada y lejos de su esposo, que estaba en el hotel en cuarentena, y de su familia, que estaba en Francia. Sin embargo, el júbilo de las enfermeras fue lo que más la conmovió: decidieron cantarle el Feliz cumpleaños desde la puerta de la habitación. El idioma no fue una barrera. Armaron letreros en francés que decían "sé fuerte", "estamos para cuidarlos", "todos te mandan cariños". 

    "Nunca olvidaré la dedicación, la amabilidad y la paciencia infinita de las enfermeras. Nunca olvidaré las dulces palabras de Graciela con sus 'mi amor' en los momentos difíciles", dijo a La Nación Mireille Cavaglia, que viajó junto a su esposo Marc, y estuvo internada en el hospital.

    ​"Sólo quedó en el hospital Roland, que fue el más gravemente afectado, entró en coma y se recuperó gracias a la competencia de los médicos. ¿Qué habría ocurrido en Francia, dada la afluencia de enfermos en los hospitales? ¡Prefiero no pensar en todo esto!", contó.

    Afortunadamente, todos se recuperaron y llegó el momento de partir. La repatriación "fue un proceso muy complicado": su edad y su estado de salud dificultaba el viaje, no todos estaban en condiciones de abordar un vuelo comercial y menos aún de cruzar el país desde aquí a Buenos Aires para tomar uno de los vuelos humanitarios. 

    Después de sortear los obstáculos, el 30 de abril aterrizó un Boeing 737 en El Calafate. Médicos franceses descendieron a la pista del aeropuerto internacional y allí los recibió el equipo de médicos del Hospital Samic. No se podían comunicar, pero espontáneamente comenzaron a aplaudir. "Gracias por venir" dijeron los locales emocionados y aliviados. "Gracias a ustedes por todo lo que han hecho", respondieron los franceses, se relata en La Nación. 

    Mientras tanto, lo pasajeros rindieron un homenaje a sus anfitriones en el hotel. "El 1 de mayo, el doctor Nicolás Hantala, médico anestesista y reanimador, tomó con sus dos manos las de Roland Demange en la cama de aislamiento de la unidad de terapia intensiva del Hospital Samic. Le avisó que había llegado desde Francia para acompañarlo en su viaje de regreso", se lee en el periódico. Llegaron sanos y salvos a Francia.

    Etiquetas:
    pandemia, El Calafate, Francia, jubilados, COVID-19, Argentina
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