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    El coronavirus en México (287)
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    Las afectaciones emocionales del personal de salud que está en la primera línea de atención de casos con COVID-19 aumentarán durante y después de la pandemia. Por el momento, muchos de ellos ya comienzan a presentar estados agudos de estrés, ansiedad y angustia.

    Oswaldo, Noriel y David viven juntos en un departamento de Ciudad de México. Sus vidas cambiaron hace un par de semanas, cuando los hospitales en los que trabajan se convirtieron en centros de atención de COVID-19.  Ahora, no solo tienen una vida nueva, sino también un nuevo cuadro de emociones recurrentes —ansiedad, insomnio y cansancio—.

    "En un principio, sí me sentía un tanto inseguro. Más que nada, la incertidumbre me invadía porque no sabía cómo era ese sector, cómo era trabajar así, ya cuando empecé a ver que es como si fuera en el hospital me sentí más tranquilo", cuenta para Sputnik Oswaldo Hernández González, residente de medicina interna en el Hospital Siglo XXI del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

    Cada día, Oswaldo y sus compañeros de departamento se colocan una indumentaria especial para atender a pacientes con COVID-19. Esta consiste en un par de guantes, una bata plastificada, unas botas, un gorro quirúrgico, un cubrebocas N95 y unos goggles —las gafas de protección—. Se convierten en una especie de astronautas en las inmediaciones de los hospitales terrestres.

    La pandemia también golpea al personal de salud

    En un principio, las únicas preocupaciones de estos jóvenes médicos se debían a lo caluroso que es traer el equipo de protección encima o la ansiedad que les provocaba el porvenir; no obstante, poco a poco han ido cambiando sus temores por cuadros emocionales más complejos. Los tres temen contagiarse y, en el peor de los casos, temen que alguno no sobreviva.

    "Estoy un tanto alarmado porque no solo hay civiles, sino también hay compañeros míos o médicos adscritos que también están hospitalizados, y que algunos sí han tenido complicaciones y otros han fallecido. Entonces, lo que me preocupa a mí es que nosotros que somos la primera línea también estamos cayendo poco a poco y eso porque en otros lugares no dan el equipo de protección necesario o realmente no lo hay", reconoce el residente en medicina interna.

    Una de las experiencias que más ha marcado a Oswaldo es ver cómo una de sus compañeras, una residente de tercer año del Hospital General Regional No.1 Carlos Mac Gregor, ingresó a la unidad de cuidados intensivos. Llegó intubada, con un síndrome respiratorio severo y parámetros gasométricos en mal estado.

    Los últimos reportes de la Secretaría de Salud en relación a la cifra de los profesionales de la salud enfermos de COVID-19 registraba cerca de 2.000, de los cuales el 47% correspondía a médicos, el 35% a personal de enfermería y el 15% a otros especialistas de la salud.

    El aumento de contagios dentro del personal de salud se debe a una serie de factores inherentes a la propia profesión; sin embargo, varios trabajadores acusan que en sus centros hospitalarios no se les ha dotado del equipo de protección necesario para atender a pacientes con COVID-19.

    "Trabajadores del sector de salud se han contagiado por falta del equipo necesario porque los directivos siempre van a decir que no se puede decir que es un caso confirmado. Sí, pero si es un caso sospechoso también debes de tener la protección adecuada y a veces no nos la brindan. Eso es lo que ha sido más indignante, decepcionante, impactante para nosotros", acusa Hernández González.

    Los efectos psicológicos en el personal de salud

    El personal de la salud es uno de los sectores que tendrá más afectaciones emocionales durante y después de la pandemia debido a que son la primera línea de atención a casos con COVID-19 y las segundas víctimas del tal.

    Un estudio de JAMA Network reveló que, en el caso de los profesionales de la salud de Wuhan, China, aumentaron las afecciones emocionales durante el período de contagios. El 50,4% presentó síntomas de depresión, el 44,6% de insomnio y el 71,5% de angustia.

    De acuerdo con Samuel Hernández, residente de la alta especialidad de psiquiatría de enlace en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), las emociones que hasta el momento se han presentado en el personal de salud corresponden a enojo, frustración y ansiedad.

    "Estamos llevando a cabo grupos pequeños donde se exponen las emociones que llegan a sentir [los profesionales de la salud] estando en terapia intensiva, estando en contacto con todos los pacientes. Y pues sí, ¿no? Incluso pareciera ahí una película de terror que te cuentan, desde el soporte del equipo de protección personal, el calor que se genera y se empañan los goggles, hasta que no pueden distinguir a sus compañeros", expone el especialista en psiquiatría de enlace para Sputnik.

    Por el momento, Hernández solo ha brindado atención para el personal médico del INCMNSZ, lo que le ha permitido detectar que las emociones que predominan son: estrés, ansiedad e insomnio; no obstante, de acuerdo con las experiencias en otros países se prevé que aumenten los casos con estrés postraumático y depresión.

    En este sentido, precisa que hay dos tipos de grupos con estados emocionales preocupantes. El primero corresponde a aquellos que ya tenían alguna patología mental previa y el segundo a aquellos que en apariencia estaban sanos. En ambos, explica, las emociones como depresión o ansiedad se han intensificado.

    "El personal que no tenía nada, aparentemente sano, sin ninguna comorbilidad mental previa, lo que ahorita está presentando son reacciones agudas al estrés; es decir, no pueden dormir, se descontrolan sus horarios en general, las conductas de lavarse, conductas de tener todo limpio están aumentando, aunque no tengan nada previo", agrega Hernández.

    Además, expone que otro de los casos que se han presentado actualmente es el trauma vicario que es fatiga por compasión. Este se presenta cuando el personal de salud empieza a empatizar con el sufrimiento ajeno —el de los pacientes y sus familiares—.

    "Ver toda esta transición [el deterioro de salud de los pacientes] en pocas horas, les causa esta empatía que como ser humano llegas a tener y que pues sí afecta. Cuando salen del turno con toda esta carga emocional, esto se traduce en síntomas físicos como dolor de espalda y dolor de cabeza", explica el residente en psiquiatría de enlace.

    Para evitar que este tipo de padecimientos psicológicos se intensifiquen, el Gobierno de México ha implementado una estrategia de atención de salud mental exclusivo para el personal médico a través de la cual se ofrecen diversos tipos de atención terapéutica vía remota —por videollamada—  a todo aquel que lo solicite.

    "Se espera también un aumento en general de la tasa de suicidio, de estrés postraumático, de ansiedad, de depresión por parte del personal de salud y por parte de la población. De hecho, por eso se están creando estas redes [de atención psicológica] para tener algo estructurado, pero la cantidad de personal adiestrado en salud mental es muy poco para todo el país", reconoce Hernández.
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