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    La existencia de un virus recorriendo el mundo ha trastocado física y emocionalmente a los países; sin embargo, las formas en las que cada sociedad ha reaccionado han sido distintas. En algunos sitios se vaciaron los supermercados por compras de pánico, en otros hubo ingestas de alcohol y en México se presentaron ataques al personal de salud.

    Desde el 28 de febrero, cuando se presentó el primer caso positivo de SARS-CoV-2 en este país se han suscitado decenas de agresiones a trabajadores del sector de salud por parte de civiles. La razón de estos ataques, en apariencia, es el miedo a que estos puedan ser transmisores del virus.

    Esta oleada de agresiones ha llegado a tal punto que el Gobierno federal ha tenido que implementar una campaña de concienciación para salvaguardar la seguridad del personal médico. Para ello, el día 20 de marzo, la jefa de la División de Programas de Enfermería del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Fabiana Maribel Zepeda, acudió a la conferencia sobre el informe diario sobre COVID-19 en México para hablar al respecto.

    "A aquellas personas que han tenido idea o han agredido al personal de salud, invitarlos pues a que se limiten en estas agresiones. Nosotros podemos salvar sus vidas, ayúdennos por favor a cuidarlos y para eso necesitamos que ustedes nos cuiden", dijo al borde del llanto.

    El estado emocional de la sociedad

    La multiplicidad de reacciones ante la pandemia corresponde, sobre todo, al estado emocional de las sociedades. Entre estas emociones, la más visible es el miedo a todo aquello que represente un riesgo de contagio.

    De acuerdo con el estudio, El coronavirus y el estado emocional en Latinoamérica, realizado por la firma Ágora Asuntos Públicos y Comunicación Estratégica, los sentimientos que predominan en estos momentos en la sociedad latinoamericana son: la desconfianza con un 23% y la ira con un 20%.

    "El miedo entre otras cosas puede ser producido por el temor de ser propensos a un contagio, pero no es el único factor que puede producir miedo, sino que se mezcla con otros factores.  Por ejemplo, miedo a la enfermedad propiamente, miedo a contagiar a tus seres queridos, miedo a la pérdida de empleo o la imposibilidad de no contar con los recursos económicos suficientes para solventar un servicio de salud", expone en entrevista con Sputnik Martín Perdomo Jasso, maestro en Piscología Social de Grupos e Instituciones por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

    Siguiendo esta perspectiva, es posible decir que el estado emocional en países como México está directamente relacionado con elementos alternos a la pandemia. Uno de ellos es el factor económico. Según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en el país hay cerca de 53 millones de personas en situación de pobreza.

    Por lo tanto, las alteraciones en el estado de ánimo de los mexicanos trascienden el miedo al contagio; o bien, derivan de todo aquello que el estado de pandemia ha generado. De acuerdo con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), durante los primeros días de la contingencia se perdieron 346.878 empleos en todo el país.

    En consecuencia, la sensación de temor se agudiza ante todas las posibles situaciones que se avecinan: crisis económica o catástrofes peores. Por lo que, dice Perdomo Jasso, el impacto de las emociones puede llegar a materializarse en "actos de violencia, adicciones, actos delictivos, tristeza y pensamientos suicidas".

    El miedo y los fake news

    La desinformación durante la pandemia de COVID-19 ha jugado un papel fundamental en la forma en la que los individuos estamos comportándonos ante el peligro que representa la existencia del SARS-CoV-2. Las compras de pánico de papel higiénico, la ingesta de bebidas alcohólicas o el desabastecimiento de hidroxicloroquina son algunos de los efectos de las llamadas fake news.

    México es el segundo país —después de Turquía—con mayor circulación de noticias falsas, señala el profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Luis Ángel Hurtado, en entrevista con Sputnik.

    En un reciente estudio realizado por la consultoría de Comunicación Política Aplicada sobre la manera en la que se informan a los mexicanos de la COVID-19, se expresa que el 83,12% de los encuestados ha recibido información falsa; mientras que el 83,64% dijo que la información que reciben les ha generado pánico.

    "Con esto de la pandemia de COVID-19, en México, a lo más a lo que hemos llegado es a un estado de histeria colectiva y pánico colectivo. Eso es resultado también de la información que está circulando en los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales", dijo Hurtado, quien también es director general de Comunicación Política Aplicada.

    Bajo esta lógica, las reacciones de la población mexicana ante la COVID-19 están relacionadas con la manera en la que esta se informa sobre la pandemia. Pues el bombardeo de los medios de comunicación, con información verdadera o falsa, dice Perdomo Jasso, también es un factor determinante en las alteraciones de ánimo.

    Los ataques a personal de salud: ¿manifestación de violencia o de miedo?

    El estado de alerta ante la pandemia de COVID-19 tiene diferentes manifestaciones, tales como el aumento de casos de discriminación contra el personal médico. Con insultos, agresiones directas y desplazamiento, el sector de la salud se ha convertido en uno de los más vulnerables en estos momentos.

    De acuerdo con Martín Perdomo, este fenómeno tiene una explicación multifactorial: situación económica, exceso de información, miedo al porvenir, entre otros elementos. Los cuales se articulan en un estado de alerta permanente ante el peligro que proyecta la posibilidad de contagio.

    "Frente a un escenario de incertidumbre y riesgo tanto los individuos como los colectivos tienden a objetivar el miedo. Es decir, el miedo se materializa en objetos, lugares y personas que encarnan el peligro", agrega el especialista en psicología social.

    Siguiendo esta línea, las manifestaciones de violencia contra el personal de salud no son otra cosa que la derivación de un estado emocional trastocado; pero, también, una forma de protección de sí mismos ante aquello que representa el riesgo.

    Esta situación se exacerba, explica Luis Ángel Hurtado, con la desinformación que circula en torno a que la mayoría de las personas infectadas labora en hospitales. "Eso ha servido para que se le haga una campaña terrible de difamación en contra de los médicos o el personal de salud", alerta.

    Como se ha explicado a lo largo del texto, las manifestaciones del miedo ante la pandemia son múltiples y corresponden a diversos factores; por lo que, en el caso de México, la estigmatización del personal de salud tiene otros componentes intrínsecos al riesgo de contagio.

    Pero no por ello se justifica ningún tipo de agresión, sino por el contrario, abre la puerta para poner en la mesa temas que deberán trabajarse en el transcurso del período pandémico y después de este.

    Etiquetas:
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