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    Las familias estadounidenses más ricas se escaparon a sus lujosos búnkeres subterráneos de Nueva Zelanda en medio de la rápida propagación del COVID-19 en EEUU, informa la agencia Bloomberg.

    Durante años, Nueva Zelanda ha ocupado un lugar destacado en los planes de supervivencia de los estadounidenses ricos preocupados de que, por ejemplo, un germen asesino pueda paralizar el mundo, observa el medio.

    Solo unos 4,9 millones de personas viven en su territorio aislado en el borde de la tierra, a más de 4.000 kilómetros de la costa sur de Australia. Entre los estadounidenses, la nación isleña es famosa por su belleza natural, políticos tranquilos e instalaciones médicas de primera clase.

    Según la agencia, en los últimos años la empresa especializada en la construcción de refugios subterráneos Rising S Co., cuyos clientes, en particular, son jefes de las mayores empresas de Silicon Valley, instaló unos 10 búnkeres privados en Nueva Zelanda.

    El coste promedio de un refugio de este tipo, que pesa 150 toneladas y se entierra a tres metros bajo tierra, es de tres millones de dólares. Sin embargo, el precio de un búnker, equipado con lujosos baños, juegos, galerías y gimnasios, puede alcanzar los ocho millones de dólares.

    Según el director de Rising S Co., Gary Lynch, la pandemia solo ha aumentado el atractivo de Nueva Zelanda a los ojos de los estadounidenses ricos. Solo 14 personas han muerto a causa del COVID-19 en ese país, según los datos del Ministerio de Nueva Zelanda para el 22 de abril. El número de muertes por coronavirus en EEUU es de más de 45.000.

    Algunos habitantes del Valle del Silicio lograron trasladarse a Nueva Zelanda antes de que cerraran las fronteras. En particular, el 12 de marzo el empresario Mihai Dinulescu y su esposa decidieron mudarse a Nueva Zelanda, aunque no tienen búnker personal y alquilan allí una casa. Según Dinulescu, a pesar de que los vuelos internacionales no tenían demanda en ese momento, el avión a Auckland estaba lleno.

    Días después, el país cerró sus fronteras a los extranjeros. Sin embargo, tras el anuncio de la clausura, la prensa local informó de un aumento del número de llegadas de aviones privados.

    Es probable que el virus solo alimente la industria de preparación para desastres tanto en Nueva Zelanda, como en otros lugares del mundo.

    "Obviamente el coronavirus está haciendo que la gente se dé cuenta de lo vulnerables que somos todos, pero lo que realmente preocupa a la gente son las consecuencias", dijo a la agencia Robert Vicino, fundador de la red mundial de refugios subterráneos Vivos.

    Vicino cree que los millonarios temen que un colapso económico o una depresión mundial provoquen levantamientos contra el 1% más rico.

    La corporación Vivos ya ha instalado un búnker para 300 personas en la Isla Sur de Nueva Zelanda. Durante la semana pasada, dos clientes potenciales encargaron a Vicino construir refugios adicionales. En EEUU, varias docenas de familias ya se han mudado al búnker de la compañía en Dakota del Sur e Indiana. Pronto aparecerán refugios similares en Alemania también.

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    amenaza, virus, pandemia, COVID-19, refugio, búnker, Nueva Zelanda, EEUU
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