En directo
    Sociedad
    URL corto
    0 91
    Síguenos en

    Hay muchos estereotipos en torno a la crisis de la mediana edad. Pero, ¿de verdad existe? Según algunos datos, incluso varias especies de primates tienden a sufrirla. Otros datos apuntan a que se puede evitar.

    Un exitoso banquero y padre de dos hijos ya adultos de repente se vuelve irritable, comienza a usar ropa de colores brillantes, se compra un coche caro con todos sus ahorros, deja a su mujer y se va a las Maldivas con su amante joven. Así es cómo mucha gente se imagina una crisis de la mediana edad. Sin embargo, hay quienes creen que ni siquiera existe.  

    La crisis de la mediana edad: historia del término

    El psicoterapeuta canadiense Elliott Jaques fue el primero en utilizar el término crisis de la mediana edad en 1965 para describir un período de la vida en el que una persona se da cuenta por primera vez de la finitud del ser. El concepto se dio a conocer al público general gracias al libro Passages: predictable crises of adult life (Transición: crisis predecibles de la vida adulta) publicado en la década de 1970 por la periodista Gail Sheehy.

    Según Susanne Schmidt, de la Universidad de Cambridge, la crisis de la mediana edad se atribuye a las amas de casa que, en una etapa de la vida alrededor de los cuarenta —cuando el último hijo termina la escuela y va a la universidad— no saben qué hacer con su tiempo ya que lo solían dedicar únicamente a su familia.

    La crisis se describe con la llamada curva de la felicidad, cuyo gráfico tiene forma de U y refleja la dependencia de la sensación subjetiva de bienestar de la edad. En ella, la percepción de la felicidad va disminuyendo con el avance de la edad. Pero cuando llega a su nivel mínimo, vuelve a aumentar con los años. Fue introducida por científicos británicos en el 2008, tras haber analizado los datos de casi medio millón de ciudadanos de Estados Unidos y Europa occidental.

    Según las conclusiones de los expertos, los hombres estadounidenses se sienten los menos prósperos a los 53 años, y los europeos, a los 46. Para las mujeres estadounidenses y europeas, estas edades son los 38 y 46 años respectivamente. Con ello, los científicos apuntan a que la crisis de la mediana edad no se puede explicar solo con el hecho de tener hijos y, dado que ambos sexos son propensos a pasar por este periodo de tiempo, debería tener orígenes evolutivos.

    La crisis de la mediana edad en primates

    La sensación de felicidad en los grandes simios se describe con la misma curva en forma de U, como han demostrado científicos del Reino Unido, EEUU y Japón en el 2012. Los investigadores han encuestado a quienes cuidan a los monos en los zoológicos y centros de investigación para que evaluaran el estado de ánimo de los animales en relación con su edad. En total, recogieron datos sobre 508 chimpancés y orangutanes, estableciendo que también están experimentando una crisis de la mediana edad.

    ¿Podría la mediana edad ser el período del auge?

    Mientras tanto, durante sus años de investigación el Instituto Nacional de Envejecimiento Mediana edad en Estados Unidos (MIDUS) planteó dudas sobre la existencia de una curva de la felicidad en forma de U. Las encuestas realizadas a miles de estadounidenses en diferentes períodos de la vida han demostrado que la mayoría de las personas cerca de su ecuador vital están bastante satisfechas con la vida y la estabilidad, e incluso experimentan un auge espiritual.

    Los científicos de la Universidad de Arkansas (EEUU) creen que muchas personas no pasan por la crisis de la mediana edad gracias a ciertas cualidades personales que ayudan a suavizar los golpes de la vida: "El tener la intención de crecer, tener objetivos personales, aprender a manejar la incertidumbre, cultivar la espiritualidad, controlar las emociones, tener un nivel de adversidad más bajo, aplicar el humor y adoptar una filosofía cambiante".

    Etiquetas:
    crisis, psicología
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook