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    El año en curso marca el cuadragésimo aniversario del inicio en Madrid de uno de los movimientos culturales de mayor calado popular en el imaginario colectivo: la movida madrileña. El fenómeno dio pie a un consumo de productos culturales nuevos y auspició el cambio de la relación de la sociedad española con la cultura en general.

    De recuerdo tan añorado como discutido, el fenómeno de la movida puede incluso catalogarse de contracultural, pues no en vano supuso el abandono definitivo de las pautas sociales y artísticas que habían caracterizado el recién finiquitado periodo dictatorial, cuando al tono gris del franquismo sucedió la profusión multicolor de la recuperada democracia española. Tal y como gustaba de recordar ante los medios el argentino Alejo Stivel, vocalista de la banda de rock Tequila, por las calles aún se veía "mucho Loden", en referencia a la prenda de abrigo estrella de la época, símbolo de rigurosidad. 

    Inicio

    Ya fuera un chorro de aire fresco o una agenda sobrecargada de eventos musicales, literarios, pictóricos, fotográficos o cinematográficos, la fecha de inicio de la tan cacareada movida es un tanto controvertida, pues difiere según las fuentes, que a menudo son sus protagonistas directos y los medios que daban cuenta de ella.

    Por un lado, la celebración del Concierto de Homenaje a Canito celebrado el 9 de febrero de 1980 en la Escuela Superior de Ingenieros de Caminos de Madrid, suele considerarse como el día de la puesta en marcha de un fenómeno que alumbró un gran número de grupos de pop rock de insultante juventud. Pero, de otra parte, no todo empezó en 1980, ni mucho menos. Tal es el argumento que con vehemencia defienden las bandas de rock creadas a mediados de los años setenta, con el dictador Franco todavía vivo. Pelos largos, guitarras potentes y baterías atronadoras arrastraron desde el principio a las masas de los barrios populares, necesitadas de nuevas emociones.  La Invasión de la Cochambre, tituló el ya desaparecido diario La Voz de Castilla, refiriéndose tan despectivamente al público allí congregado el 5 de julio de 1975 en la plaza de toros de la ciudad de Burgos para ver, entre otros muchos, a grupos ahora legendarios como los madrileños Burning o los andaluces Triana.

    Por lo que respecta a la música moderna, este dilema cronológico se resuelve atendiendo al género; los grupos de pop como Los Secretos o Nacha Pop inician, efectivamente, su andadura en 1980 tras el Concierto de Homenaje a Canito (quien fue el baterista de Tos, el germen de Los Secretos, que había fallecido poco antes en accidente de tráfico). Pero las bandas de rock duro como Ñu, Leño, Asfalto o Coz venían de atrás y ya contaban con un bagaje más sólido. Cantautores como Javier Krahe y Joaquín Sabina casaron bien con el nuevo impulso de la nueva década y artistas punk como Ramoncín ya habían actuado en 1978 incluso en el programa televisivo Aplauso, donde, micrófono en mano, dedicó la canción Marica de Terciopelo:

    "A todos los que están en el maco, colocados sin ninguna distinción"

    Maco es una palabra de argot carcelario para referirse justamente a la prisión. Y Ramoncín, trajeado de blanco, muñequera de pinchos y ojo estrellado con gafas de sol, la pronunció en un momento en que todavía no se había promulgado la Ley de Amnistía y las cárceles españolas estaban aún llenas de presos políticos, a los cuales se juntaba con delincuentes comunes para humillarlos. 

    Música

    Los grupos de la movida tienen la particularidad de haber devenido en bandas de culto, aun cuando algunas de ellas fueran de existencia efímera. Tal es el caso de grupos de pop de onda punk como Kaka de Luxe o Parálisis Permanente, pasando por Alaska y Los Pegamoides, y Ejecutivos AgresivosDerribos Arias, estas dos últimas formaciones lideradas por el inefable Poch, personaje de actividad delirante, casi dadaísta. La escena pop produjo bandas que cultivaron el éxito tanto a nivel de ventas como de crítica. Radio Futura es un buen ejemplo. El contraste sociológico y de clase también estaba de alguna manera presente en la vertiente musical, pues es cierto que muchos de los integrantes de estos primeros grupos provenían de un estrato social  pudiente, cuando no directamente de familias de la alta burguesía.

    "Nosotros teníamos que trabajar para comprarnos una guitarra, pero a esos se la compraba su papá", explica Ramoncín en reportajes documentales sobre aquellos años.

    De tal suerte, los grupos que promocionaba el sello discográfico Chapa, de estilo duro y metalero como Barón Rojo, Obús o Leño, concitaban en pabellones y campos de fútbol a una numerosísima masa de fieles seguidores de extracto social más popular, al tiempo que formaciones como Alaska y Los Pegamoides, por ejemplo, apenas reunían a un puñado de espectadores en la sala Rockola de Madrid, uno de los centros totémicos de la escena musical de principios de los ochenta.

    En cierto sentido, los primeros eran los favoritos de las masas, mientras que los segundos lo eran de la crítica de los grandes medios de comunicación. Esta argumentación la defiende hasta la saciedad el icónico locutor de radio y productor Vicente "Mariskal" Romero, quien subraya que los teóricamente llamados protagonistas de la movida madrileña eran "pijos" e "hijos de papá" en cuyas canciones no se decía nada que pudiera molestar al sistema, a diferencia de las letras de los grupos de rock (auspiciados por Chapa, la casa discográfica que él mismo creó), más preocupados por incidir en sus letras en los problemas de la gente. "No inquietaban a nadie y encima les subvencionaba el PSOE", afirma, refiriéndose a grupos como Alaska y Los Pegamoides, y al Partido Socialista, que entonces gobernaba la ciudad de Madrid. 

    Este contraste también sirve de base a la opinión de que precisamente por querer romper con la tendencia que venían marcando las bandas de rock españolas formadas a mediados de los setenta, la proliferación de grupos de pop de mensaje más frívolo y despreocupado a partir de 1980 puede considerarse de hecho contracultural. Es decir, una contraculturalidad contra la contracultura que supuso la génesis del rock patrio en los estertores de la dictadura. En definitiva, lo único claro de todo esto es que a partir de 1980 en España hay grupos para todos los gustos, aunque la afilada pluma de la crítica nunca tuvo reparos en mostrar desde el inicio especial predilección por los de onda pop. 

    El Alcalde de la movida

    Ciertamente, es el alcalde de Madrid de aquellos años, D. Enrique Tierno Galván, espíritu libre (marxista convencido) en el seno del PSOE, quien a su manera se conforma en expresión de la movida y una de sus estrellas más mediáticas. Intelectual, autor de originales bandos municipales y personaje cultísimo (Doctor en Derecho, Doctor en Filosofía y Letras, Catedrático de Derecho Político), el "Viejo Profesor" recibió en 1982 al Papa Juan Pablo II hablando en perfecto latín y suya es la frase de "Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad"

    Sin embargo, esto no fue nada en comparación con su breve discurso de apertura del Festival de 24 horas de Música y Radio organizado en enero de 1984 por Radio Nacional de España-Radio 3 ante un abarrotado Palacio de los Deportes de Madrid y retransmitido en directo por la Radio y Televisión Española (RTVE). Sus palabras, en directo para todo el país, fueron:

    “¡Rockeros, el que no esté colocado, que se coloque… y al loro!”

    La polémica estaba servida, pues en el argot juvenil español 'colocarse' también significa drogarse, y 'estar al loro', permanecer atento. Posteriormente, el Alcalde precisó con su característica finura: "Como toda persona normal entiende, dije lo de colocarse en el sentido de animarse y estar alegre". La muerte sobrevino a Enrique Tierno Galván dos años después y cerca de un millón de personas salieron al paso de la comitiva de su féretro por las calles de Madrid. 

    Fotografía

    Fotógrafos como la surrealista Ouka Lele o el descarnado Alberto García-Alix, una especie de retratista oficial de la movida, son sólo dos ejemplos de la excelente producción artística que en el ámbito fotográfico generó el movimiento. Todavía en activo, la primera trabaja el color, y el segundo las copias en blanco y negro. 

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    Pintura

    Sin duda alguna, la figura del ya fallecido Ceesepe, pintor e ilustrador cuyo estilo puede encuadrarse en el pop art, es la más relevante en este aspecto. Sus creaciones se encuentraron entre las más vendidas en la feria de arte Arco de 1984, y una historieta ilustrada suya de tinte político dio pie a la furibunda reacción del partido político Alianza Popular (el actual Partido Popular) en contra de Madriz, la revista que lo editó, y del Ayuntamiento de Madrid, que la financiaba.

    Prensa, Radio y TV

    El ente público RTVE enseguida se contagió de tan singular atmósfera, que trasladó a sus platós y estudios. Bajo la dirección del audaz José María Calviño (ya fallecido), a la sazón director de RTVE y padre de la actual ministra de Economía del Gobierno de España, Nadia Calviño, auspició una serie de programas rompedores, entre los que cabe citar a Si Yo Fuera Presidente, talk show del irrepetible Fernando García Tola, o los musicales La Edad de Oro y Musical Express, de Paloma Chamorro y Ángel Casas, respectivamente. En el universo radiofónico, periodistas como Jesús Ordovás (Radio España), Moncho Alpuente (Radio El País) o Julio Ruíz (Radio Popular) complementaban un cosmos donde, en papel, aparte de revistas como Madrid Me Mata o La Luna, el medio típico era el fanzine, de producción casi artesanal.

    Cine

    El nombre del director Pedro Almodóvar es acaso el más fuertemente ligado al fenómeno de la movida, gracias a películas como Pepi, Luci, Bom y Otras Chicas del Montón (1980) o Entre Tinieblas (1983). Sin embargo, Fernando Colomo, una de las cumbres en España del género de la comedia, es el autor que tal vez mejor recoge la impronta de aquellos años en filmes como ¿Qué Hace Una Chica Como Tú en un Sitio Como Este?, Tigres de Papel (1977) o Bajarse Al Moro (1989).

    Se da la circunstancia de que música y cine eran vasos comunicantes, pues la cantante Olvido Gara (Alaska y Los Pegamoides) tiene un papel protagónico en la ópera prima de Almodóvar, mientras que el legendario grupo Burning, autor de la banda sonora de ¿Qué Hace Una Chica Como Tú en un Sitio Como Este?, acaba componiendo su canción más célebre a partir del título que Colomo quiso dar a la película, en la cual sus integrantes también actúan. Por cierto, Burning, todavía en activo, es tal vez el único grupo de música español que ha logrado granjearse por igual a la crítica y a una masa de fieles seguidores con independencia de su adscripción a tal o cual tribu urbana. 

    Literatura

    Vicente Molina-Foix, Gregorio Morales o Luis Antonio de Villena son sólo algunos de los literatos que, reunidos en el Círculo de Bellas Artes de Madrid alrededor de la Tertulia de Creadores, proclamaron, entre otras cosas: 

    "La superación de la narrativa decimonónica y de la vanguardista. Asunción completa del presente, precisamente para definirlo, negarlo y saltar por encima de él"

    Todos ellos eran colaboradores habituales de la revista La Luna.

    Cómic

    De nuevo, líneas comunicantes entre las distintas manifestaciones artísticas. El pintor Ceesepe y el fotógrafo García-Alix fundaron junto con El Hortelano y Agust el colectivo Cascorro Factory, donde su inspiración cristalizó en sus historietas en pura transgresión, que primeramente vendieron en El Rastro, el popular mercadillo madrileño. En Barcelona, Nazario es considerado el padre del cómic underground patrio y, por supuesto, el semanario El Papus alcanza la cima. Su redacción sufrió un atentado terrorista a cargo de la Triple A (Alianza Apostólica Anticomunista) en la que murió el conserje. Con su lema 'Revista Satírica y Neurasténica', El Papus, publicación que confrontaba al fascismo mediante la sátira, acabó cediendo protagonismo (y colaboradores) ante otro semanario barcelonés, el inimitable El Jueves, último superviviente de aquel auge de este tipo de publicaciones. 

    Moda

    Diseñadores como Ágatha Ruíz De La Prada, con su estilo genuino que raya lo estrafalario, o el ya fallecido Manuel Piña, unos de los fundadores de la Pasarela Cibeles y creador de un personalísimo estilo 'pret-a-porter' que el fotógrafo Alberto García-Alix inmortalizó, son quizá los dos mejores exponentes de aquellos años. 

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    Vigencia y legado

    Bien fuera una expresión popular del ansia del mundo de la cultura por iniciar una nueva etapa con los jóvenes como protagonistas, bien fuese el lógico asentamiento de la nueva e incipiente vida cultural de España ya iniciada en la década de los setenta, lo cierto es que el fenómeno inició un consumo de productos culturales y maneras de gestionar la cultura nuevos. Festivales y concursos de música, películas, fotos, casas discográficas y editoriales, programas de radio y televisión… Una edad de oro que no sobrevivió al cambio de década, pero que sigue siendo una referencia.

    El Ayuntamiento de la capital no tiene previsto organizar ningún acto de homenaje con motivo de tal efeméride, lo cual da una idea de las emociones encontradas que todavía suscita aquel movimiento rompedor, impensable para algunos, vital para otros, y que desde la capital española irradió casi al instante al resto del país, donde se crearon focos sui generis. En el consistorio local afirman "no considerar suficientemente redondo los 40 años" de la movida como para organizar algún acto conmemorativo.

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    Pedro Almodóvar, Alaska, heavy metal, rock, cine, literatura, agenda, consumo, concierto, radio, banda de rock, banda de música, aniversario, masa, cultura
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