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    David Wisnia y Helen Spitzer son dos exreclusos que lograron encontrar el amor entre el terror y el miedo que reinaban en el campo de concentración de Auschwitz. Se reunieron en EEUU tan solo 72 años después de su última cita.

    Por primera vez David habló con Helen en 1943 cerca de un crematorio de Auschwitz. En seguida entendió que no era una reclusa regular. Conocida como Zippi, vestía ropa limpia y olía bien.

    Inicialmente, David se dedicaba a recolectar cadáveres de los prisioneros que se suicidaban, pero debido a que cantaba bien fue elegido posteriormente para divertir a sus captores nazis. 

    A su vez, Helen ocupaba un puesto más privilegiado. Era una de las diseñadoras gráficas del campo y una de las primeras mujeres judías en llegar a Auschwitz. A pesar de eso, nunca colaboró con  los nazis; al contrario, utilizó su posición para ayudar a otros reclusos y sus aliados.

    Ambos se enamoraron y se encontraban en su escondite aproximadamente una vez al mes. Sin embargo, los dos sabían perfectamente que su amor no duraría mucho tiempo dado que la muerte estaba por todas partes. Sabían que los separarían. Esta fue la razón por la que elaboraron un plan: reencontrarse en un centro comunitario en Varsovia una vez que se terminara la Segunda Guerra Mundial.  

    En diciembre de 1944, David fue trasladado al campo de concentración Dachau donde golpeó a un guardia y tuvo que huir. Un día escuchó en su refugió el ruido de tanques aproximándose. Salió al encuentro pensando que eran los de la URSS, pero resultaron ser los de EEUU. Una vez reunido con las tropas estadounidenses, nunca consideró su plan de reencontrarse con Helen en Varsovia. El país norteamericano se convirtió en su casa y en 1947 se casó con Hope.

    Helen fue una de las últimas sobrevivientes en abandonar Auschwitz. La trasladaron al campo de concentración para mujeres de Ravensbrück y posteriormente al de Malchow antes de que fuera evacuada de una marcha de la muerte —movimientos forzados de prisioneros de los nazis entre distintos campos de concentración— a la zona de la Alemania nazi, ocupada por las tropas estadounidenses. Ella se casó con el policía Erwin Tichauer y en 1967 la pareja se mudó a Nueva York.

    Durante todos estos años David siguió la vida de su exnovia a través de un amigo en común. En 2016 decidió intentar buscarla. Compartió su historia con su familia y su hijo se puso en contacto con Helen. En aquel momento, habían pasado 72 años desde que la última vez que David vio a su exnovia. Sabía que estaba mal de salud.

    Tras llegar con sus nietos a su apartamento en Manhattan, vio a la mujer tumbada en la cama y rodeada por libros. Estaba sola desde que su esposo, con el que nunca había tenido hijos, murió en 1996. Al principio no lo reconoció, pero cuando David se acercó a la mujer "sus pupilas se ampliaron como si la vida hubiera regresado a ella", recordó un nieto de David, citado por el portal británico Independent.

    La reunión duró solo dos horas, finalmente David la preguntó a su ex si ella había tenido algo que ver algo con su sobrevivencia en Auschwitz. Ella le contestó: "Te salvé cinco veces de un mal traslado. Te estaba esperando". Resulta que tras haber escapado de la marcha de la muerte Spitzer se dirigió a Varsovia, siguiendo el plan, pero su amor nunca vino.

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