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    Felipe de Edimburgo, el esposo de la reina Isabel II de Inglaterra, estuvo internado durante cuatros días sin que nadie de la familia real lo visitara en el hospital. Pese a que la noticia generó indignación en el Reino Unido, existe una explicación para la actitud indiferente de la realeza.

    De acuerdo con Victoria Arbiter, experta en la familia real británica, el comportamiento no se trata de una "falta de sensibilidad", sino todo el contrario.

    "Si la reina lo visitara, los requisitos de seguridad por sí solos causarían increíbles trastornos. Conscientes de los otros pacientes sometidos a tratamiento, [los miembros de la realeza] no desean causarles un estrés excesivo a ellos ni a sus familias", explicó Arbiter a través de su cuenta de Twitter.

    La experta agregó que la familia real es muy reservada cuando se trata de problemas médicos y adopta esta posición también para evitar más especulaciones. El príncipe Felipe, en particular, se aborrece con cualquier tipo de escándalo, así que prefiere que Isabel II y el resto de su familia mantengan la normalidad de sus vidas en situaciones como esta, detalló Arbiter.

    "No son personas horribles, sino una familia cuyos movimientos se analizan y critican. Quizás un poco de empatía sería más agradable que tirar piedras... especialmente en Navidad", concluyó Arbiter.

    Según los medios británicos, Felipe, de 98 años, fue llevado al hospital londinense King Edward VII, el último 20 de diciembre. La internación se dio por recomendación del médico de la familia real, como una "medida de precaución". Al esposo de la reina Isabel II le dieron el alta a tiempo para las celebraciones de Navidad.

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