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    Dinero, mujeres y vino: cómo un espía soviético robó a Londres un misil al estilo de James Bond

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    A principios de 1947 la inteligencia soviética obtuvo información valiosa: el Reino Unido había puesto en servicio una moderna arma antiaérea que podía encontrarse en un almacén militar de Italia. Como resultado, la URSS decidió lanzar la operación Boi —'combate', en ruso— con el objetivo de obtener toda la información posible sobre el artefacto.

    Los ingenieros británicos empezaron a desarrollar el proyectil durante la Segunda Guerra Mundial, mientras las tropas alemanas bombardeaban los territorios del Reino Unido. Su intenso trabajo culminó con la creación de un proyectil antiaéreo electrónico increíblemente preciso para aquella época. El arma se guardaba en unos almacenes en el Reino Unido, y varias unidades descansaban en los depósitos de munición creados por los aliados de la coalición contra Hitler en Italia después de que cesaran en su ofensiva contra la Alemania nazi.

    Una vez firmado el acuerdo de paz con Italia en París, los gobiernos del Reino Unido y de EEUU practicaron una política que buscaba atraer a Roma hacia su órbita. Por eso no se podía descartar que pudieran haber entregado a las fuerzas armadas del país no solo antiguos equipos militares, sino también nuevas armas, según publica el Servicio de Inteligencia Extranjera de Rusia en su página web.

    En aquel momento la URSS ya contaba con una desarrollada red de agentes en Italia, destaca el periodista ruso Gueorgui Zotov.

    "La inteligencia soviética se sentía como en casa en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia e incluso reclutó a las jóvenes que trabajaban de mecanógrafas e imprimían documentos secretos. Las apodó Daria y Marta. Sin embargo, decidió involucrar a otro agente, conocido por su seudónimo de Rey, para no comprometer a su red de espías", recuerda Zotov.

    Rey descubrió que el Ministerio de Defensa británico había vendido a Italia varios ejemplares de aquellos proyectiles. El arma, según los datos del espía, podía encontrarse en una ciudad no lejos de Roma.

    Al llegar a aquella localidad, Rey estableció estrechos vínculos con varios ingenieros y técnicos del almacén donde se guardaban los proyectiles británicos. El agente les fue encargando ciertos trabajos para ver si podía contar con alguno de ellos para llegar hasta su objetivo. Al final, el agente soviético logró comprar a varios empleados del almacén no solo las unidades de la nueva arma británica, sino sus bocetos y la documentación técnica respectiva.

    Si bien a día de hoy son pocos los datos que se conocen sobre aquella operación, el periodista Zotov recuerda que el agente utilizaba a veces en su trabajo métodos bastante triviales.

    "Rey llevaba el estilo de vida de un playboy y muy a menudo asistía a las fiestas de los emprendedores británicos y estadounidenses que suministraban las armas como intermediarios. Eran personas que con asiduidad pasaban las horas de ocio en compañía de prostitutas, donde había vino en abundancia (...) Con estos lazos no le costó mucho trabajo sonsacar la información necesaria", destaca el periodista.

    En septiembre del 1947 otro espía que también había participado en la operación, Nikolái Gorshkov, envió en partes a la URSS las armas que Rey había conseguido.

    Etiquetas:
    Reino Unido, URSS, misiles
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