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    Veganismo en carne propia: ¿ser o no ser un marginado?

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    La vida real de los veganos está rodeada de un aura de misterio y de mitos. Un columnista de Sputnik que en su día renunció a los productos animales desvela estos mitos y te explica lo que está detrás del fenómeno del veganismo.

    ¿Es el veganismo bueno?

    Como especialista con experiencia en fisioculturismo y alimentación, siempre fui partidario de experimentar con las dietas. Así que por experiencia propia he llegado a la conclusión de que no hay una dieta universal que sea ideal para todos.

    Por lo tanto, solo hay una manera de determinar lo que es mejor para cada uno: usar el método de ensayo y error para ver lo que te sienta bien. Para mí, el veganismo fue uno de estos experimentos.

    ¿Cómo acabé diciendo adiós a la carne? Para responder a esta pregunta hace falta especificar primero lo que buscaba lograr con este cambio. 

    ¿Por qué la gente se hace vegana?

    • Para salvar al planeta

    Originalmente, el veganismo perseguía fines puramente humanistas: erradicar el sufrimiento animal y disminuir el impacto negativo de la industria cárnica en el medio ambiente. Es decir, los veganos lo eran para sacrificarse por el bien de la naturaleza.

    • Porque está de moda

    Aunque hay quienes siguen viendo en decir no a los productos animales un sacrificio, las nuevas tecnologías han traído bajo el brazo cambios inesperados. Así, con el boom de las redes sociales ser veggie —y sus distintas formas— se convirtió en la última moda: si eres vegano, mejoras tu imagen social.

    • Porque hay dinero en juego

    La industria alimenticia vio una gran oportunidad en esta moda. Así fue cómo empezaron a aparecer muchos productos especialmente para veganos. Si son sanos o no es una discusión completamente distinta. Pero el hecho es que se trata de una industria milmillonaria que crece cada día.

    Por esta razón podría decirse que hay quienes están interesados en que se mantenga viva esta moda y que más gente se haga vegana. Así que es de esperar que haya una importante presión por parte de los fabricantes de alimentos para veganos por promover la dieta, y, con ella, las ventas de sus productos.

    En mi opinión, es un hecho que no debe ignorarse a la hora de analizar lo que te motiva a ser vegano.

    • Por motivos de salud

    También hay partidarios del veganismo que rechazan los productos de procedencia animal por motivos de salud y de bienestar. Esta motivación se basa en múltiples estudios científicos que destacan el daño causado por el consumo de carne.

    Precisamente esta última motivación fue la que perseguía yo. Eso sí: a la hora de cambiar los hábitos de vida y la dieta, es recomendable consultarlo con un médico para asegurarse de que los cambios que adoptas son beneficiosos para tu salud.   

    ¿Por qué el veganismo tiene mala fama?

    Probablemente las dos razones principales por las que la mayoría de la gente rechaza el veganismo sean la mentalidad y la salud. Debo admitir que, durante muchos años y antes de leer literatura sobre el tema, yo tampoco me tomaba en serio el veganismo por las mismas razones.

    En cuanto a la mentalidad, los problemas surgen cuando uno empieza a imponer sus hábitos alimenticios y morales a los demás, con lo cual se tiende a que el interlocutor se muestre reacio a compartirlos. Por desgracia, hay muchos veganos que intentan arrastrar a las personas de su entorno a adoptar su dieta veggie, ignorando el hecho de que todos tienen derecho a elegir lo que comen y dejan de comer.

    La segunda razón por la que el veganismo goza de mala fama tiene su origen en el lado opuesto del tablero, donde se considera que decir no a la carne es malo para la salud. Estas dudas están, en parte, fundamentadas, pero se interpretan incorrectamente, tal y como veremos a continuación.   

    ¿Es malo para la salud?

    Curiosamente, incluso quienes optan por el veganismo por razones de la salud basándose en lo que dice la ciencia ignoran un aspecto importante de cualquier dieta sana: el equilibrio de nutrientes que uno consume.

    El problema llega cuando, al renunciar a los productos animales —a la carne, la leche, los productos lácteos y los huevos—, muchos caen en la trampa de creer que todo lo demás es comida sana y que, por tanto, se puede comer cualquier cosa.

    Es un error fatal que muchos acaban cometiendo y que pasa factura. A la hora de elegir los productos que consumimos, muchos ingredientes son nocivos para nuestra salud.

    También es un problema el hecho de que las personas que sí comen productos sanos y evitan los de procedencia animal no varíen lo suficiente su dieta para que su cuerpo reciba las cantidades necesarias de micro y macronutrientes. Y de ahí el mito de que los veganos no gozan de buena salud.

    Debo admitir que esta parte de ser vegano fue una de las más difíciles, puesto que hace falta esforzarse mucho para poder planificar una dieta que garantice a tu cuerpo todo lo que necesita para funcionar bien. Eso sí: hay algo que sí es extremadamente difícil de sustituir de la carne y que hace falta tomar en forma de suplemento: la vitamina B12.

    Así las cosas, ser vegano puede ser fatal y genial para la salud. Todo depende de cómo adoptemos nuestra dieta. En mi caso, he pasado literalmente semanas estudiando las tablas con valores nutritivos de distintos productos para planear mi alimentación y no perderme nada.

    ¿Es difícil ser vegano?

    Para responder a esta pregunta hace falta tener en mente varios factores, siendo el primero de ellos tu lugar de residencia. Si vives en un país nórdico, donde reina la nieve la mayor parte del año, podría ser más difícil ser vegano porque las verduras y las frutas son más difíciles de conseguir o son sustancialmente más caras que algunos productos de procedencia animal con un valor nutricional similar.

    Otra dificultad a la que me he enfrentado fue el hecho de que en un principio parece que tu selección de comida se ve drásticamente reducida en un instante, y que al principio te sientes perdido. Ello ocurre especialmente cuando lees las listas de ingredientes de productos que aparentemente no deberían contener huevos o leche, lo cual dificulta a veces la búsqueda incluso de productos tan básicos como pan o galletas.

    También está el aspecto social: al salir con los amigos o ser invitado a alguna parte, puedes verte en aprietos si acabas sin poder elegir un plato vegano. Lo cual significa que debes estudiar con detenimiento los lugares a los que vas.  

    Al final, es una decisión que se debe tomar de una manera sopesada y en la que se evalúen todos los aspectos del veganismo. Debes determinar qué quieres lograr con este cambio  y ver si los resultados te convencen. En mi caso, sí lo fueron, pero este podría no ser el caso de todos, puesto que, como ya he dicho, la dieta es algo muy individual y no existe una receta única e idónea para todos.

     

    Etiquetas:
    carne, veganismo
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