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    La retórica popular habla del país como "crisol de razas" pero está lejos de ser una sociedad libre de racismo. En Argentina, la palabra "negro" es usada en tono peyorativo y las comunidades de color han sido históricamente exterminadas, rechazadas y marginalizadas.

    "¿Dónde están los negros?", "¿Por qué no hay afros en Argentina?" Las preguntas no son nuevas y se repiten entre quienes visitan el país por primera vez desde tierras lejanas o se sorprenden por el contraste con países vecinos, sobre todo Brasil, que, a pesar de la cercanía, tiene una historia y una relación con el afromestizaje absolutamente diferente.

    "En Argentina la identidad afro es invisible porque 'negro' es mala palabra, está incorporado al dialecto y el vocabulario que tenemos: 'negro de alma', 'negro de m…'. Es usado como adjetivo calificativo despectivo, como algo negativo", dijo a Sputnik Rodrigo Degli, presidente de la ONG Movimiento Afro.

    Existe una idea instalada de que no hay negros, un mito reproducido en la educación institucional de que todos los descendientes de esclavos africanos murieron por culpa de la fiebre amarilla y en las luchas independentistas. La negación se vuelve evidente en la ausencia de afrodescendientes en los medios, en cargos representativos, en el deporte, algo que no sucede en otros países que fueron colonia y adoptaron, por ejemplo, políticas públicas para incrementar el acceso de la población afrodescendientes a la educación superior y al mercado laboral.

    Creación de una identidad nacional... 

    En el primer censo de 1778, aparecen ciudades argentinas que contabilizaron entre 35 y 40% de población esclava, entre inmigrados forzados africanos y locales indígenas. En 1810, por lo menos una tercera parte de los habitantes de la ciudad de Buenos Aires eran negros.

    Los historiadores coinciden en que se diezmó parte de la población de color por las políticas de exterminio, porque estas minorías fueron colocados en las vanguardias de los ejércitos de las guerras intestinas e internacionales a lo largo del siglo XIX. Además, muchos murieron por las graves enfermedades que golpearon las grandes ciudades en el inicio del siglo XX.

    Pero su desaparición también se debe a que las mayorías blancas evitaron registros historiográficos de la herencia afro en el país: se persiguieron y socavaron las tradiciones y costumbres originarias y el sentido de comunidad se perdió por la humillación y la "limpieza" étnica y cultural con la que los padres de la República definieron la idea de "argentino modelo".

    … a imagen y semejanza de Europa

    "[Domingo] Sarmiento [presidente entre 1868 y 1874 e ideólogo del sistema escolar] habla de la invisibilización, del anhiquilamiento de las comunidades afrodescendientes, una gran mentira que se filtra a lo largo de toda la educación nacional. Es un proyecto político que quiere mostrar a Argentina como un país blanco y eurófilo", expresó a Sputnik Carlos Álvarez Nazareno, coordinador general de la Agrupación Xangô por la Inclusión y la Justicia Social.

    A su juicio, la premisa de considerarse una nación de inmigrantes olvida el hecho de que el fenómeno de gran flujo de fines del siglo XIX proveniente de Europa fue el resultado de una política de gran apertura, pero selectiva y excluyente, de parte de un Estado que quiso construir una identidad nacional a manera de experimento, con explícitas características xenófobas.

    Es cierto que durante esos años en los que llegaron los barcos desde el continente boreal se duplicó la población total del país, por lo que gran parte de los habitantes actuales tienen ascendencia directa de Europa. Pero en Argentina existe, al igual que en toda América, una enorme y rica descendencia de aquellos esclavos traídos desde la África subsahariana en siglos de colonización. Y esa explotación continuó durante los años de independencia y fundación nacional. 

    Reivindicación y rescate

    Mientras la sociedad argentina destacó históricamente el legado de países europeos y de la existencia de pueblos originarios y su cultura, el aporte de África y sus descendientes careció de lugar en la construcción identitaria. 

    Si bien en el último censo de 2010 unas 150.000 personas se reconocieron como afrodescendientes, se considera que hay más de 2 millones, o entre 4 y 6% de la población, mientras en Uruguay es del 10% y, en Brasil, aproximadamente un 50% de los habitantes se declara con estas raíces.

    Como consecuencia de la lucha de las colectividades, se logró el nombramiento del 8 de noviembre como Día de los Afroargentinos, en homenaje a María Remedios del Valle, borrada por años de la historia para luego ser rescatada y considerada "Madre de la Patria" por su rol de "capitana" en las guerras independentistas.

    Etiquetas:
    afrodescendientes, discriminación, racismo, Argentina
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