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    Bandera de Honduras

    El secuestro, en primera persona: migrantes cuentan a Sputnik su aterradora experiencia en México

    © AP Photo / Arnulfo Franco
    Sociedad
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    Eliana Gilet
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    Unos siete migrantes —entre ellos tres niños y un adolescente— fueron secuestrados en la entrada de la ciudad de Tenosique, en el sureste de México, este fin de semana. Dos jóvenes hondureños que pudieron escapar relataron a Sputnik la situación, reflejo de la que viven muchos de quienes intentan cruzar al norte en busca de un mejor futuro.

    Aunque todos venían del norte de Honduras, se habían conocido horas antes, tras entrar a México. En total, caminaban juntas nueve personas: un jovencito de unos 16 años, otros muchacho de 28 y un tercero de entre 18 y 21 años. También viajaba una mujer de unos 30 años con tres niños pequeños: dos nenas de entre 3 y 5 años y un varoncito de aproximadamente 6.

    Cerca de la una de la mañana del sábado 22 de julio, mientras este reducido grupo transitaba la ruta federal México 203, fue emboscado por hombres armados y encapuchados, que golpearon y sometieron a las personas. Sólo dos jóvenes lograron escapar y fueron quienes ofrecieron a Sputnik el relato que se presenta a continuación.

    El Movimiento Migrante Mesoamericano recabó este testimonio y denunció este caso públicamente en la tarde del domingo 23 de junio, sin que hasta el momento ninguna autoridad se haya expresado al respecto.

    ​Este caso ocurre en medio de un aumento de la presencia de efectivos armados en la frontera sur mexicana, en donde se ha desatado una cacería de gente en la ruta migrante hacia el norte, como consecuencia del compromiso asumido por el Gobierno mexicano para disminuir en un plazo de 45 la cantidad de personas que llegan a la frontera con EEUU. En caso contrario, la Casa Blanca anunció la efectiva aplicación de aranceles a los bienes que importa de México. 

    Los hechos

    Los sobrevivientes señalaron que el asalto ocurrió en las inmediaciones del puente Poleva, a 3 kilómetros de la ciudad de Tenosique (estado de Tabasco), donde también está el basurero de la ciudad, sobre la ruta México 203.

    Ya habían recorrido casi 60 kilómetros desde el paso fronterizo, de donde salieron caminando a las siete de la tarde del viernes 21 de junio.

    "Como 3 kilómetros antes de llegar a Tenosique, nos salieron los asaltantes en una camioneta Chevrolet blanca. Estaban encapuchados y al principio se presentaron como Migración", relataron a Sputnik.

    Contaron que la camioneta traía un foco en la parte de abajo que iluminaba la escena en la madrugada y que los atacantes traían focos en la frente, como los que usan los mineros. Vestían de negro y estaban armados, con rifles de asalto AR15.

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    Al ver la camioneta en el barranco y que hombres armados corrían hacia ellos gritando, el pequeño grupito que había caminado durante las seis horas anteriores intentó correr hacia el monte que rodea esa parte de la ruta. Allí fueron perseguidos, rodeados e insultados.

    Los alcanzaron y los llevaron junto a la camioneta, donde los acostaron sobre el pasto boca abajo y con las manos hacia atrás. En ese momento, uno de los jóvenes que habló con Sputnik codeó al otro, con un gesto que indicaba que era el momento de escapar. Rodaron por el barranco y corrieron hasta que se sintieron a salvo. Durmieron en el monte hasta que amaneció y luego caminaron hasta la ciudad de Tenosique.

    Espantados, tristes y con rabia narraron esta historia. Ambos fueron golpeados por los presuntos paramilitares y enseñaron sus heridas abiertas, así como las llagas reventadas en los pies a causa de la caminata.

    "Fuimos los únicos dos que nos escapamos, pero los niños me dan pesar. Quedamos trastornados de lo que pasó, lo único que pensé fue en la muerte. Esto que me hicieron no se me olvida más en la vida", narró el sobreviviente.

    Un delito extendido

    Unos 10 años atrás, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ya había registrado casi 200 casos de secuestro, que habían involucrado a casi 10.000 migrantes. No habían sucedido todavía los casos más graves, como el secuestro y ejecución de 72 personas que viajaban hacia la zona fronteriza de Tamaulipas en 2010, ni el asesinato masivo de 49 migrantes en Cadereyta, Nuevo León en 2012.

    Para su segundo informe sobre estos crímenes graves cometido contra migrantes en tránsito por México —fechado en febrero de 2011— la CNDH amplió su método de conteo e incluyó entrevistas a migrantes en albergues de la sociedad civil y también con aquellos detenidos en estaciones migratorias del país.

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    La entidad reconoció la existencia de una "cifra negra” de casos no denunciados, así como de casos que, a pesar de haber sido llevados a conocimiento de las autoridades, no lograron que se les iniciara una averiguación previa.

    Su último pronunciamiento en marzo de este año, tras el anuncio del secuestro de un camión entero con personas que viajaban hacia la frontera, hizo que la CNDH reiterara que las autoridades de todos los niveles de Gobierno, no han hecho los esfuerzos suficientes para contener la repetición de este delito grave.

    "La actuación de las autoridades no corresponde con la gravedad y frecuencia del delito que se ha incrementado como resultado, entre otros factores, de la impunidad", sentenció.

    Etiquetas:
    EEUU, México, Honduras, secuestro, migración
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