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    Resulta complicado en la actualidad evitar el uso del plástico, porque la mayoría de los productos en los supermercados tienen un envase plástico. Pero pocos saben que los propios alimentos también pueden contener plástico y nos lo comemos sin siquiera darnos cuenta de ello.

    El doctor Kieran Cox y sus colegas de la Universidad Canadiense de Victoria decidieron considerar varias fuentes posibles del plástico en el organismo humano.

    Los investigadores estudiaron 26 publicaciones científicas, que mencionaban la concentración de micropartículas plásticas en varios alimentos, agua y aire. Para calcular el consumo de alimentos y agua por la gente, utilizaron las recomendaciones de la OMS, el Departamento de Agricultura y Salud de Estados Unidos y la Academia Nacional de Ciencias.

    Los científicos analizaron la concentración estimada de plástico en peces de mar y de río, así como en los tejidos de otros representantes de la fauna y flora, cuya carne, frutas o semillas consumen los humanos.

    El plástico llega a los alimentos durante el procesamiento o con el empaque. Así, la contaminación del plástico también se encontró en el agua embotellada. Además, los microplásticos entran en el cuerpo de los animales y los peces del medio ambiente. 

    Los autores analizaron la contaminación del agua del grifo y la embotellada, la cerveza, la miel, la sal, el azúcar, los mariscos y el aire. Para otras categorías de productos, como carne, verduras, frutas y cereales, todavía no hay evaluaciones de contaminación por plástico.

    Los científicos estimaron que los hombres y mujeres estadounidenses inhalan, comen y beben 312 y 258 partículas de plástico al día en promedio, es decir, 121.700 y 98.300 partículas al año, respectivamente. Para niños y niñas, se estima que estas cifras son menores: 223 y 203 partículas al día y 81.300 y 74.000 por año, respectivamente.

    Según la investigación, las personas comían y bebían anualmente alrededor de la mitad de esta cantidad de plástico, mientras que la otra mitad se consumía con la contaminación del aire. La mayoría de los contaminantes eran fibras y fragmentos derivados de la degradación: representaron casi el 100% de la contaminación del aire, el azúcar y la miel.

    Los científicos señalan que es probable que sus estimaciones no sean muy precisas. Primero, porque solo se consideraban ciertas categorías de productos. En segundo lugar, las evaluaciones pueden variar según los hábitos de cada persona en particular.

    Así, las personas que beben y cocinan solo con agua del grifo beben 22 veces menos de plástico (4.000 micropartículas al año) que las que usan solo agua embotellada (90.000 micropartículas).

    Los autores de la investigación señalan que, para una evaluación más precisa, se necesita mucha investigación adicional para determinar el nivel de contaminantes plásticos contenidos en los productos que constituyen la mayor parte de la dieta.

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    Algunos países ya comenzaron a luchar contra el plástico con métodos administrativos. Así, a partir de 2021, en la Unión Europea se prohibirán varios tipos de plástico desechable, incluidos utensilios y platos.

    Etiquetas:
    medioambiente, salud, alimentación, plástico, ecología
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