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    El cerebro humano (imagen referencial)

    El cerebro humano creció casi cinco veces en siete millones de años

    CC BY-SA 2.0 / Health Blog
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    MOSCÚ (Sputnik) — El tamaño del cerebro humano casi se ha quintuplicado en los últimos siete millones de años del proceso evolutivo, dijo a Sputnik el biólogo ruso Stanislav Drobishevski.

    "En los últimos siete millones de años el cerebro humano creció cuatro veces y medio, pasó de los 300 a los 1.350 centímetros cúbicos", señaló Drobishevski, profesor de la Cátedra de Antropología de la Facultad de Biología de la Universidad Lomonósov de Moscú.

    La cátedra cumple este año un centenario desde su inauguración.

    El cerebro que ahora tenemos, precisó Drobishevski, es más grande que de cualquiera de nuestros antepasados, a excepción de los neandertales y los cromañones.

    El investigador constató también que en los 25.000 años el tamaño cerebral se redujo un 5%.

    "El aumento se produjo a una velocidad de 1 kilogramo en siete millones de años, es decir 140 gramos en un millón de años. Mientras que el cerebro del homo sapiens se contrae a razón de 3 gramos cada 1.000 años, veinte veces más rápido que cuando aumentaba", explicó.

    Drobishevski sostiene que el hombre se encuentra en una nueva etapa de evolución que terminará con su extinción.

    Considera que la gente de hoy constituye cierto género como lo fueron los australopitecos hace cuatro millones de años.

    El científico afirma que el humano ha perdido mucho en lo que se refiere a estructura anatómica en comparación con sus antepasados.

    "¿Pero la pregunta es en comparación de qué antepasados? Con respecto a los peces, el hombre perdió las branquias, aunque nuestro músculo trapecio es un músculo branquial. En comparación con los primeros primates, el hombre perdió la cola, pero todavía tenemos el coxis, cada persona tiene esas cuatro vértebras que terminan la columna vertebral. También tiene los músculos de la cola, en teoría incluso puede moverlos", sostiene.

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    Agregó que durante el proceso de evolución, el hombre adquirió un cuerpo más grande y es que entre los primates hominoides del pasado no hay otro con mayor dimensión.

    Drobishevski indicó que todas las formas transitorias en la evolución del hombre han sido descubiertas.

    "Por supuesto, hay lagunas en las que no hay o hay pocos hallazgos paleontológicos, porque no se han conservado todas las capas geológicas y tampoco todos los animales, pero se han encontrado las etapas principales", recalcó.

    La evolución humana, dijo, está mejor estudiada que la de otras especies.

    "Los científicos comprenden en general de qué grupo mamífero del Mesozoico surgieron los primates, pero no saben de qué especie en concreto", remarcó.

    Sostuvo que hay una conexión directa con el Pikaia (un vertebrado primitivo extinto, cuyos fósiles datan del Cámbrico Medio de hace 530 millones de años, fue hallado en Canadá en el famoso yacimiento paleontológico de Burgess Shale), pero en el camino hubo millones de ramificaciones, incluida una cadena que conduce al desmán almizclado o al mirlo acuático.

    "Resulta que el mirlo está más cerca a la lagartija y el hombre al desmán almizclado, pero el hombre y el mirlo tienen una gran cantidad de ancestros que provienen de este anfioxo", concluyó.

    ¿Por qué es hombre bípedo?

    El bipedismo del ser humano se debe, entre otras causas, a que sus ancestros tenían que huir de los grandes felinos prehistóricos, dijoStanislav Drobishevski.

    "El hombre se puso de pie hace tres millones de años, y entre 15 y 10 millones de años atrás, nuestros ancestros empezaron a trepar a los árboles y a moverse por las ramas en postura vertical, después de que aparecieran los grandes felinos que les fastidiaban la vida", explicó el científico.

    A partir de ese momento, según Drobishevski, nuestros ancestros desarrollan el bipedismo, "con los consiguientes problemas en la columna vertebral y la cavidad abdominal, ya que el cuerpo de repente pasó de la postura horizontal a la vertical, los músculos y los huesos sufrieron alteraciones desfavorables".

    Al huir de los felinos, los homínidos, que eran más grandes y pesaban más que el resto de los monos y por eso no podían saltar, tuvieron que aprender a utilizar las extremidades inferiores para apoyarse sobre las ramas y las superiores para agarrarse de ellas, ya que les resultaba incómodo trepar a cuatro patas.

    De esta forma, el cuerpo de los antepasados del ser humano se adaptó a la postura erecta aún sobre los árboles.

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    Entre 10 y siete millones de años atrás, cuando los bosques africanos se transformaron en sabanas, los homínidos casi se extinguen y sus sobrevivientes empiezan a poblar la sabana; no se trata de una especie concreta sino de varias especies que se extienden por la sabana africana a lo largo de tres millones de años.

    "Por cierto, el hombre es bípedo desde hace unos cuatro millones de años, pero andar [sobre las extremidades inferiores] y adaptarse a ello son dos cosas bien distintas; aún nos falta confianza al caminar sobre los pies, nos caemos, algo que nos les pasa a las demás especies", indica el antropólogo.

    No obstante, la postura vertical transformó nuestro cuerpo de tal forma que recuperar la horizontal nos costaría aún más que haber aprendido a mantenernos en pie, prosigue.

    El bipedismo "supuso una ventaja para nuestros ancestros que habitaban África, ya que (…) les dio la superioridad psicológica ante los depredadores y les permitió iniciarse en la fabricación de herramientas", resume Drobishevski.

    ¿Las muelas de juicio son rudimentarias?

    Los terceros molares, las llamadas muelas del juicio, desaparecerán por completo en los humanos al igual que antes se perdió la cola en el proceso de la evolución, declaró Stanislav Drobishevski.

    "Si analizamos lo que pasó con nuestros ancestros, queda claro que perderemos los terceros molares, o las muelas del juicio, y también algunos otros dientes, ya hoy en día nacen niños en los cuales no se desarrollan los dientes incisivos laterales y caninos", dijo el biólogo.

    El biólogo añadió que entre los primeros primates del género Homo fueron hallados los restos de un hombre con la ausencia congénita del tercer molar inferior, mientras que la mandíbula de Chenjiawo, de 500.000 años, ya no tenía dos terceros molares y hoy por hoy el último caso es bastante frecuente, aunque algunos humanos todavía tienen las muelas del juicio más grandes.

    El hombre como especie está en la fase activa de la evolución y tras unos centenares de miles de años, los segundos molares pasarán a llamarse las muelas del juicio, según el antropólogo.

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    Drobishevski señaló que los terceros molares de los hombres modernos no son muy grandes pero en muchos antecesores antiguos estos eran los dientes más grandes e importantes.

    "Con el cambio de dieta y el consumo de carne, alimento rico en calorías, y también el uso de las primeras herramientas, el tamaño de los dientes dejó de ser importante, empezó a disminuir y hace dos millones de años se inició el proceso de su desaparición", explicó.

    Etiquetas:
    evolución, cerebro
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