00:10 GMT +313 Diciembre 2018
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    El cruce desmilitarizado de la Garita de San Ysidro facilito el acceso de las personas que entraban a los EEUU

    Revés judicial para Trump: los hondureños se acumulan en la frontera esperando su turno (fotos)

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    Eliana Gilet
    La caravana de migrantes centroamericanos, más cerca de EEUU (56)
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    El juez Jon Tigar ordenó al Gobierno de Trump volver a aceptar las solicitudes de asilo de migrantes sin importar de dónde procedieran o cómo hubieran ingresado a EEUU, en un revés para la política presidencial. Mientras tanto, miles de hondureños siguen llegando y esperan en la frontera la hora de pasar.

    José Aguilar abrió el restaurante 'Honduras 504' hace cuatro años. Queda sobre la calle Miguel F. Martínez, en la zona norte de Tijuana, a pocas cuadras de donde ahora convive el grupo grande del éxodo centroamericano.

    Aguilar llegó hace ocho años, y aunque traía en mente la idea de cruzar la frontera, era caro y difícil por entonces, y México se convirtió en su hogar. "Decidí poner el negocio porque había como 3.000 o 4.000 hondureños establecidos acá", contó a Sputnik desde su local, adornado de azul y blanco con estrellas como la bandera de su país.

    "Hay personas que conozco que tienen más de 20 años aquí, pero desde hace unos seis meses todos los días están viniendo hondureños, familias enteras, a agarrar número [para solicitar asilo en EEUU] y siempre han estado pasando", explicó.

    Aunque popularmente se dice que el ingreso legal a Estados Unidos es una cruzada, Aguilar señaló a Sputnik que la gente sí pasa, que la espera es larga pero que con paciencia se alcanza el turno.

    José Aguilar posa para foto en su restaurante Honduras 504
    © Sputnik / Eliana Gilet
    José Aguilar posa para foto en su restaurante Honduras 504

    "He sido testigo, he visto personas que han estado hasta dos meses esperando, agarran su número y pasan. El último fue el jueves pasado cuando llegó una señora con su niña y el lunes llamó diciendo: 'Ya me soltaron, ya estoy aquí por Seattle'", contó Aguilar a este medio. "Sí les están dando la oportunidad", dice. "Hay personas que en 15 días llegan a una Corte y ya les quitan el grillete. No es mentira eso, lo he vivido: sí les dan chance", agregó.

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    Tijuana le dio oportunidad a Aguilar y también a las delicias hondureñas de su menú. Ofrecen pollo con tajadas (de plátano frito) enchiladas, baleadas (quesadillas de harina de trigo rellena de huevo, pollo, queso rallado o frijoles refritos) pastelitos, pupusas (otra forma de tortas fritas y rellenas con sabores variados) sopa de mondongo, "muy famosa allá", dice Aguilar sonriente.

    "Ahorita la gente quiere probar la tajada, como le llamamos al plátano verde frito en aceite, pollo, ensalada de repollo y chimol [tomate, chile y cebolla picados; ‘pico de gallo' en México]", relató. También ha recibido a algunos de sus compatriotas más jóvenes que son los que tienen menos chances de ser aceptados por la política migratoria estadounidense. Joshua está trabajando en el restaurante. Trae un cartelito pegado a la camisa que dice "tu propina es mi sueldo" y está atento. Sonríe. Tiene 24 años, es originario de La Ceiba, en la costa del caribe hondureño y fue parte de la vanguardia que llegó a Tijuana.

    "Desde que llegamos a Guadalajara nos dieron ocho o nueve buses, porque éramos 380. Nos dieron aventón hasta Sinaloa y de ahí nos recogieron otros buses que nos trajeron hasta la garita", relató a Sputnik.

    Él estuvo presente el primer día en que un grupo violento y provocador llegó a atacarlos el 14 de noviembre: "Casi la mayoría decidió irse a Playas [de Tijuana] a bañarse, a ver la playa y los de acá malinterpretaron las cosas, que íbamos a hacer macaneo y todo eso. Pero no fue así, la mayoría ya había agarrado para los albergues, nos habíamos quedado a pasarla bien pues", dice el joven.

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    "Llegó la protesta y empezaron a tirar piedras, querían lastimar a los niños, entonces como hombres y compañeros que somos entre todos los hondureños no íbamos a permitir eso", relató. El joven pierde la sonrisa al hablar del conflicto que mostró una Tijuana irreconocible, que la prensa internacional ha catalogado unánimemente de xenófoba y racista. "En ese momento la Policía no nos defendió. Dejaron que avanzaran y avanzaran entonces nosotros tuvimos que reaccionar porque tampoco vamos a dejar que nos lastimen", explicó Joshua.

    Se organizaron para regresar juntos al campo de refugiados instalado en el estadio de baseball ‘Little Padres Park' y en otras áreas de la unidad deportiva Benito Juárez, a metros de la línea fronteriza. "Lo que ellos quieren es que nosotros busquemos problemas para quedar mal, pero venimos a trabajar, a luchar y a buscar una vida mejor", relató el joven.

    Cocineras de Honduras 504 preparan un pollo chuco, platillo típico en el país centroamericano
    © Sputnik / Eliana Gilet
    Cocineras de Honduras 504 preparan un pollo chuco, platillo típico en el país centroamericano

    A José Aguilar también lo sorprendió la respuesta de ese grupo. "Cómo recibieron a la caravana estuvo mal y da pesar. ¿Qué mejor que ayudarle a esa gente y que tuvieran posibilidad de entrar al otro lado? Porque así como está ahorita, aquí se va a poner bien peligroso por el racismo. Si no se apura [una solución] van a pasar cosas malas", dijo.

    En búsqueda de trabajo

    Mientras, el Instituto Nacional de Migración de México abrió la posibilidad de regularizar la situación legal de quienes consigan uno de los trabajos que se ofrecen en una feria laboral a metros de la línea fronteriza y el cruce peatonal de El Chaparral.

    No se ha aclarado si las personas que consiguen trabajos por su cuenta, como Joshua,  también puedan acceder al beneficio. Oscar viene de Tegucigalpa y está parado en medio del suelo rojo del campo de béisbol cuando enseña a Sputnik el papel que le dieron en la feria laboral y relata la mecánica.

    "Fuimos en uno de estos autobuses que cada hora o dos están llevando unas 15 personas. Te dan papel para llamar y presentarte a la entrevista el día que tú quieras", explicó el hondureño de 30 años.  

    "Le pedí un trabajo de chofer pero me dijo que no porque no tengo licencia. Me dijo que había uno de cocinero en un hospital que van a pagar 5.800 al mes [286 dólares]. Está bien, le dije, yo agarro eso pero si me dicen que no, vuelvo y pido otro trabajo", explicó Oscar a esta cronista.

    Pollo chuco preparado en el restaurante Honduras 504
    © Sputnik / Eliana Gilet
    Pollo chuco preparado en el restaurante Honduras 504

    Esa mañana habló al teléfono de recursos humanos del hospital y le dijeron que se presentara en un punto que no conoce de la ciudad, al que no sabe cómo llegar. El miedo, explicó, es el constante asedio policial contra cualquiera de los que salen. Constantemente se escuchan relatos de personas detenidas individualmente o en pequeños grupos cuando se alejan del albergue temporal.

    Parte de la caravana de migrantes centroamericanos en México
    © REUTERS / Carlos Garcia Rawlins
    A Oscar le seduce la idea de los que están yendo a trabajar y dice que él quiere hacer lo mismo. El problema es la Policía. "Están yendo a trabajar, lo mismo quiero hacer yo pero es difícil andar solo porque en la calle los policías te paran y te registran", y relata un episodio que sucedió dos horas antes de la entrevista con Sputnik: salía de un comedor público y cayó la Policía, los puso contra la patrulla, los revisó y luego los dejó ir.

    En su país el problema también es la Policía. Oscar relata que él participó de la huelga de trabajadores tras las últimas elecciones del 19 de diciembre de 2017, cuando Juan Orlando Hernández fue reelecto presidente.

    "Honduras está muy duro para trabajar", dice a Sputnik y si protestan, "nos agarran a tiros", dijo el trabajador de 30 años. "Yo anduve en la huelga, dándome riata con los policías allá en Honduras y nos tiraron los tigres y ya no llegaron en paz, disparando, hasta que huimos de ahí, donde estábamos haciendo la huelga para sacar el presidente", explicó. Para Oscar, en esas elecciones "hubo fraude", porque iba ganando el opositor Salvador Nasralla y tras tres apagones de luz proclamaron a Juan Orlando Hernández.

    La frontera de Tijuana tras la retirada de las tropas estadounidenses
    © Sputnik / Eliana Gilet
    La frontera de Tijuana tras la retirada de las tropas estadounidenses

    Estados Unidos retira a sus tropas

    Casi al unísono con el fallo judicial que revirtió la política migratoria de Donald Trump, se anunció el comienzo del retiro de las tropas estadounidenses desplegadas en la frontera. El teniente general del Ejército, Jeffrey Buchanan, anunció que entraron en un período de repliegue que culminará el 15 de diciembre de 2018, dentro de menos de un mes.

    La frontera está tranquila en el paso de Ped West/El Chaparral, aunque las demoras en la entrada a Estados Unidos para los locales se mantienen porque hay sólo 16 de los 26 carriles habilitados para el ingreso en automóvil, según reportó el diario Frontera. No hay ninguna restricción para los estadounidenses que entran a México.

    Dos jóvenes del éxodo hondureño trabajan en el restaurante “Honduras 504”
    © Sputnik / Eliana Gilet
    Dos jóvenes del éxodo hondureño trabajan en el restaurante “Honduras 504”

    Salvo por el acoso de dos helicópteros que sobrevuelan el campamento de migrantes, Tijuana está en una expectante calma. A las tres de la tarde del 20 de noviembre, había 2.966 personas en el albergue de la unidad Benito Juárez de las cuales, 632 son niños.

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