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    Los trabajadores chinos de más de 100 restaurantes asiáticos del barrio de Chinatown, en Londres, no abrirán sus negocios el 24 de julio. Protestan por las más que asiduas redadas y por la fuerza desproporcionada de la policía, que desde hace años está presionando mucho más a la inmigración ilegal china.

    Los negocios del barrio se quejan de que son visitados mensualmente por las furgonetas del servicio de inmigración, a menudo sin orden judicial y de que la policía irrumpe en sus comercios. Así que el 24 de julio protestarán ante el Ministerio del Interior.

    Una de las últimas redadas la protagonizó una mujer de avanzada edad. El vídeo, grabado desde la ventana de un edificio, se ha hecho viral. En él, un miembro del servicio de inmigración empuja y agarra a la señora, que acaba cayendo al suelo frente a una camioneta. Por el Ministerio del Interior, poco más tarde, se supo que la afectada había sido traslada al hospital "por precaución", pero que no tenía ninguna herida. Según los testigos, la policía trató a los empleados chinos de los restaurantes como a terroristas. Cinco asiáticos fueron arrestados.

    "Desde el Ministerio de Exteriores de China han llamado la atención [a ciertos países] en más de una ocasión pidiendo que se respete el derecho de los chinos que viven y trabajan en el extranjero para que se garantice su seguridad. En 2016, en París, durante una manifestación, unos desconocidos atacaron a unos chinos y uno de ellos murió", explica a Sputnik Andréi Karneev, vicerrector del Instituto de los Países de Asia y África de Moscú.

    Yang Mian, profesor en el Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de Comunicación de Pekín, señala, a propósito de las redadas en Londres, que "no se puede excluir que alguien esté residiendo ilegalmente en el país o que esté infringiendo la ley", pero que, a la vez, "algunos países tienen prejuicios con los chinos" y los consideran gente no civilizada e irrespetuosa con las normas.

    "Cuando ven que se les está discriminando o que se les trata de forma injusta, los chinos tienen derecho a denunciarlo en los órganos competentes del país", advierte Mian, quien añade, además, que el Gobierno chino puede tomar cartas en el asunto dependiendo de si los afectados son o no ciudadanos de China. "Si lo son, el Gobierno hace uso de los canales diplomáticos para tomar medidas", explica. "Si no son ciudadanos chinos —es decir, si solo son de etnia china— al Gobierno le es muy difícil inmiscuirse". 

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    Etiquetas:
    manifestación, inmigración, China, Francia, Reino Unido
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