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    Groserías, comentarios ofensivos, burlas llenas de vejaciones e incluso frases en las que se detalla la vida sexual de las concursantes han generado un escándalo en EEUU y provocado la dimisión de tres directivos del certamen. Mallory Hagan, Miss América 2013, compartió con Sputnik cómo lo vivió.

    Concretamente han dimitido el CEO, Sam Haskell, el presidente ejecutivo, Josh Randle, y la titular del Consejo de Administración de la compañía, Lynn Weidner. El escándalo se inició el pasado 21 de diciembre, cuando Huffington Post reveló una serie de correos cruzados entre los tres responsables y otras personas que están llenos de faltas de respeto y comentarios machistas hacia las participantes en el certamen.

    Los altos directivos se referían a las antiguas Miss América con calificativos como "gorda" o "pedazo de basura". Algunos mensajes las tachaban de "un montón de descontentas" que "no tienen ni clase ni inteligencia". En una ocasión, incluso, si bien lamentan la muerte de Mary Ann, Miss América 1959, agregan que en su lugar "debía haber muerto [Kate] Shindle", coronada en 1998.

    A raíz de la publicación de la correspondencia, 49 concursantes de Miss América firmaron una carta abierta que, entre otras cosas, pedía la salida de los máximos directivos de la organización. Sam Haskell calificaría más tarde sus comentarios de "error" y agregó que quien lo conoce bien "sabe que eso no es un indicativo de mi carácter ni de mi visión de los negocios".

    Sam Haskell (a la derecha), director ejecutivo de Miss América, principal implicado en el escándalo
    © AP Photo / Mel Evans
    Sam Haskell (a la derecha), director ejecutivo de Miss América, principal implicado en el escándalo

    Toda una campaña de difamación

    Una de las que ha salido peor paradas es la ganadora del 2013, Mallory Hagan. En una conversación entre Sam Haskell y uno de los guionistas del certamen, Lewis Friedman, ambos valoraban sin escrúpulos su vida sexual. "No pasa ni un solo día sin que me digan cosas horribles de Mallory", escribió Haskel, a lo que Friedman respondió: "¿Acaso somos los únicos que no hemos [tenido relaciones sexuales] con Mallory?", dijo empleando un léxico totalmente obsceno.

    Según comentó a Sputnik la propia Hagan, justo después de su salida del proyecto Miss América, comenzó una relación con uno de los empleados de la compañía que organiza el certamen. Ese romance supuso un problema para Sam Haskell, quien en un repentino ataque de celos comenzó a difundir calumnias sobre ella y su vida sexual.

    "Mi amigo Brent trabajaba para Sam, quien hablaba con otros y enviaba correos electrónicos sobre mí. Al final Brent dijo: 'Un momento, estoy dispuesto a defenderte'", apunta Mallory Hagan.

    Durante los últimos cuatro años, en manos de Brent cayeron varias de las conversaciones del CEO de Miss América, pero inicialmente no sabía qué hacer con ese material. Hasta que Brent entregó esas cartas a Dick Clark Productions, la compañía de producción televisiva más grande del mundo. Justo después de que el contenido de la correspondencia fuera publicado en la prensa, la productora rompió su relación con Miss América.

    "Toda esa información sobre mí había sido fabricada y difundida para difundir mentiras. No me refiero a la organización de Miss América, estoy hablando de miles de personas que fueron forzadas a creer en esa mentira que me presentaba como un paria, diciéndole a la gente que no me contrataran para los eventos. […] ¡Eso es una locura!".

    Durante los 11 años que Hagan desfiló sobre las pasarelas, afirma que nunca se sintió como un objeto. Desfilar vestida en traje de baño, trabajar su cuerpo y promover así un estilo de vida saludable había sido su propia decisión. Ella considera que organizaciones como Miss América están destinadas a promover exactamente esos valores y siempre vio con malos ojos lo que calificó como manifestaciones radicales del feminismo contemporáneo.

    Mallory Hagan comparte que, lejos de la creencia popular, las jóvenes que logran alcanzar el título en realidad se comprometen a trabajan para la organización durante los siguientes 365 días del año, hasta la siguiente coronación. Incluso al vencer en un certamen regional, como el de Miss Nueva York conquistado por Hagan antes de convertirse en Miss América, trabajó para su programa, asistiendo y promocionando eventos. Es por ello que ve la campaña de difamación contra su persona, en primer lugar, como una traición.

    La campaña de difamación revelada afectó no solo la vida personal de Hagan, sino que también puso en peligro su actual labor profesional. Lo irónico es que en los últimos tiempos ella formaba parte de una campaña para combatir los abusos sexuales contra menores de edad en EEUU. La Miss América 2013 aprovechó la oportunidad para advertir sobre uno de los mayores problemas que rodea esta problemática: la negación, muchas personas no creen que esto les pueda pasar a sus hijos.

    "El concepto de 'un tío ajeno' supone otro gran problema. La realidad es que la mayoría de las personas que cometen los abusos [sexuales contra los menores], son personas cercanas o familiares de las víctimas, sea la nana, el abuelo o la tía. Es muy importante hablar con los menores sobre sus partes íntimas y su inviolabilidad".

    A pesar de todo, Hagan confirmó su compromiso de usar el reconocimiento obtenido durante su carrera como modelo para defender los derechos de los menores de edad. "Necesitamos mujeres jóvenes que anden al compás y sepan cómo utilizar su voz para marcar con claridad los problemas del mundo actual", concluye la Miss América.    

    Etiquetas:
    concurso de belleza, escándalo sexual, Miss América, Lynn Weidner, Josh Randle, Sam Haskell, Mallory Hagan, EEUU
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