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    El 35º presidente de EEUU John F. Kennedy y la primera dama Jackie Kennedy (archivo)

    Altamente clasificado: lo que la CIA ocultaba sobre el asesinato de Kennedy

    CC0 / Pixabay
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    Los historiadores analizan nuevos detalles de la presunta trama cubana, mexicana y soviética en el asesinato del 35º presidente de EEUU, John F. Kennedy, después de que casi 4.000 documentos hayan sido publicados por el Archivo Nacional de EEUU.

    A mediados de la década de los 70 del siglo XX, la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), el Buró Federal de Investigación (FBI), el Servicio Secreto y la Comisión de la Casa Blanca, encabezados por el presidente de la Corte Suprema, Earl Warren, eludieron seguir pistas importantes sobre el contacto de Lee Harvey Oswald con agentes extranjeros, señala el medio 'Politico'.

    Se trata de supuestos contactos entre Oswald y espías de los Gobiernos comunistas de Cuba y la Unión Soviética, que podrían haber sido conscientes de sus planes de matar a Kennedy e, incluso, aportar su granito de arena al drama.

    A pesar de que hasta ahora ninguno de los documentos publicados demuestra que el líder cubano, Fidel Castro, u otros líderes extranjeros organizasen el asesinato de Kennedy, no es posible pasar por alto que la CIA y el FBI trataron de desviar a la Comisión de la Casa Blanca de la pista de que la inteligencia cubana, mexicana y soviética hubiesen podido estar al tanto del magnicidio de Dallas.

    Ninguno de los archivos publicados la semana pasada refuta la conclusión de la Comisión Warren de que Oswald mató a Kennedy a tiros desde el sexto piso del Texas School Book Depository Plaza Dealey de Dallas, en el estado de Texas.

    Sin embargo, los nuevos documentos hacen revivir la cuestión de por qué la CIA, tan escéptica a nivel interno sobre muchos de los resultados de la comisión en la década de los 70, nunca reconoció las sospechas ante los investigadores gubernamentales posteriores o ante el público. Los documentos divulgados hace décadas muestran que los funcionarios de la CIA y el FBI engañaron y mintieron abiertamente en varias ocasiones al presidente del Tribunal Supremo, Earl Warren, y a su comisión, probablemente para ocultar las pruebas de la torpeza de las agencias cuando vigilaron a Oswald antes del asesinato del mandatario.

    La CIA también pudo haber bloqueado a la comisión para evitar que se topase con la evidencia de que podrían haber quedado al descubierto los planes de la agencia estadounidense para cometer un atentado contra Castro u otros líderes foráneos.

    De acuerdo con los papeles publicados la semana pasada, la CIA trató a mediados de los 70 de que nadie siguiera realmente la pista sobre un capítulo especialmente misterioso que abarca seis días en la vida de Oswald. Se trata de su viaje autofinanciado a Ciudad de México a finales de septiembre de 1963, dos meses antes del homicidio de Kennedy. El motivo del viaje no ha podido ser determinado con certeza, aunque Lee le dijo a su esposa, Marina, que iba allí para obtener un visado que le permitiera desertar a Cuba, de la misma manera que antes había intentado desertar a la URSS.

    Los documentos de la CIA también ofrecen especulaciones tentadoras sobre la cadena de acontecimientos a finales de 1963 que explican los motivos de Oswald para matar a Kennedy. Nunca antes se había comprobado con certeza cómo Oswald, un infante de Marina de EEUU, pudo haber perdido los nervios después de leer un artículo en septiembre en el periódico de su ciudad natal, Nueva Orleans, que sugería que su héroe, Fidel Castro, podría constituir un blanco para la Administración Kennedy. De acuerdo con esa teoría, Oswald, que tenía entrenamiento de rifle en el Cuerpo de Marines, se dispuso de inmediato a buscar venganza por Castro y, como solución, decidió asesinar a Kennedy antes de que el mandatario estadounidense lograra acabar con el líder cubano.

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    Si eso fuera cierto, habría planteado una terrible pregunta a la CIA: ¿es posible que el asesinato de John F. Kennedy fuera una represalia directa o indirecta por una de las tramas de la agencia para tratar de asesinar a Castro? Eventualmente, la CIA reconoció que había intentado acabar con Castro en repetidas ocasiones, a veces en connivencia con la mafia, durante toda la Presidencia de Kennedy.

    El arsenal de armas de la CIA contra Castro incluía un traje de buceo infectado con hongos, una aguja hipodérmica llena de veneno escondida en una pluma e incluso un cigarro que podría estallar. La Comisión Warren, que nunca contó nada acerca de las tramas de la CIA contra Castro, esquivó en su mayor parte la cuestión de los motivos de Oswald, al margen de decir en su informe final que había expresado "odio hacia la sociedad estadounidense".

    No obstante, los documentos recién publicados pueden ser el preludio de interesantes revelaciones que aparecerán próximamente. El Archivo Nacional de EEUU se ha verá obligado a publicar un lote final de cerca de 3.100 archivos sobre el asesinato Kennedy antes de la fecha límite de octubre, suponiendo que la acción no sea bloqueada por el presidente de EEUU, Donald Trump.

    Incluso 54 años después del caso, algunos de los funcionarios gubernamentales todavía quieren guardar secretos sobre este acontecimiento fundamental de la historia estadounidense. La CIA y el FBI reconocieron a principios de este año que se está llevando a cabo una revisión final de los documentos, pero no dieron a conocer si van a pedir al mandatario que bloquee algunos de ellos.

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    URSS, Buró Federal de Investigaciones (FBI), CIA, John Kennedy, Cuba, EEUU, México
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