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    Niñas y niños quechua (archivo)

    América Latina busca romper el silencio ante la explotación sexual infantil

    © AFP 2019 / Cris Bouroncle
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    MONTEVIDEO (Sputnik) — La explotación sexual de niños, niñas y adolescentes sigue siendo una realidad en América Latina, pero en los últimos años los gobiernos de la región se han esforzado por sacar a la luz un problema que antes pertenecía al ámbito privado, dijeron varios expertos a Sputnik.

    "Es un problema histórico que tiene que ver con muchos fenómenos (…) pero en los últimos años ha habido una preocupación de los gobiernos y de la sociedad civil, y se han creado organismos de coordinación interinstitucional que han dado mayor visibilidad al problema", señaló Víctor Giorgi, director del Instituto Interamericano del Niño, la Niña y el Adolescente, que pertenece a la Organización de los Estados Americanos (OEA).

    Un ejemplo de ese esfuerzo por atajar el problema es la creación en 2006 del Grupo de Acción Regional de las Américas (GARA), que trabaja para prevenir la explotación sexual de menores de edad dando cumplimiento al Código de Ética de la Organización Mundial del Turismo.

    Este grupo, integrado por organismos oficiales de turismo de la región y organizaciones internacionales, se reúne de forma presencial una vez al año para analizar los avances en la materia.

    "Cada país asume su tarea, se comprometen a no permitir este tipo de prácticas y a denunciarlas; se trabaja sobre un código de ética en el turismo para que los empresarios se adhieran", explicó a esta agencia Jorge Morandeira, coordinador del GARA y asesor del Ministerio de Turismo de Uruguay.

    De esta forma, hoteles, agencias de viaje, arrendadores de vehículos, y en definitiva toda actividad empresarial vinculada con el turismo, debe "difundir información para prevenir la explotación sexual infantil y denunciar casos si existe sospecha", añadió Morandeira.

    En el caso de Uruguay, otra de las medidas que el Gobierno ha puesto en marcha es la capacitación de funcionarios.

    "Diferentes cursos de capacitación han llegado a cerca de 10.000 funcionarios del país, por eso también ha mejorado la atención", explicó el director del Comité Nacional para la Erradicación de la Explotación Sexual Comercial y no Comercial de la Niñez y la Adolescencia en Uruguay (Conapees), Luis Purtscher.

    Aumento de denuncias

    El silencio que años atrás imperaba sobre la explotación sexual infantil "se ha roto", sostuvo Giorgi, pues ya no se considera una actividad privada y muestra de ello es el aumento de denuncias que se presentan por este tipo de abusos.

    Uno de los motivos de este incremento, aclaró por su parte Purtscher, se debe a que existe una mejor atención para detectar situaciones de abuso.

    "No quiere decir necesariamente que ahora haya más casos de explotación sexual infantil, sino que estamos mirando más y mejor", indicó el director del Conapees, quien confirmó que Uruguay atendió en 2015 cerca de 220 casos mientras que en 2016 esa cifra aumentó a 284.

    La creciente atención mediática a los casos de explotación sexual a menores de edad y el aumento de las campañas de sensibilización también han contribuido a hacer más visible el problema en toda la región.

    En ese sentido, Giorgi coincidió con Purtscher en que "no es que ahora haya más casos", sino que en realidad "nunca hubo una medición como para saber si el fenómeno aumentó o disminuyó" y aseguró que los casos registrados son "solo la punta del iceberg".

    En términos generales en América Latina la explotación sexual de niños y niñas menos de 12 años "es bastante repudiada socialmente", sin embargo cuando se trata de adolescentes se tolera más, denunció Giorgi.

    "La franja de edad donde hay más casos va desde los 15 a los 18 años, pero también hay situaciones de venta y de comercio sexual con niños pequeños y los daños son enormes", explicó.

    Los casos de explotación sexual a personas menores de 18 años se producen tanto por parte de familiares y personas cercanas a las víctimas como por redes organizadas.

    "Cuanto más temprana es la edad, más cercano es el vínculo de explotación", indicó Purtscher, quien aclara que existen relaciones con "proxenetas o falsos noviazgos" donde los menores de edad se vinculan afectivamente y terminan siendo explotados.

    Múltiples factores

    La explotación sexual infantil es un problema histórico que tiene que ver con "asimetrías de poder, asimetrías económicas, con la aceptación social de que el hombre parece tener derecho a satisfacer su sexualidad de cualquier manera y la mujer se debe someter a sus impulsos ya sea por intercambio de dinero u otros bienes", añadió Giorgi.

    Estos casos ocurren especialmente en zonas de frontera, en zonas turísticas y en lugares más remotos "donde cuesta llegar a las instituciones", añadió por su parte Purtscher.

    En Uruguay, por ejemplo, "en los pueblos más pequeños del interior del país detectas un caso y ves que detrás hay otras cinco o seis situaciones" de explotación sexual a menores de 18 años, dijo el especialista del Conapees.

    La explotación sexual a niños, niñas y adolescentes también se da en lugares donde hay abundante mano de obra masculina.

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    Pese a que no existen datos específicos sobre víctimas de explotación sexual infantil, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por su sigla en inglés) y otros organismos internacionales estiman que en la región cerca de 2 millones de menores de edad son explotados sexualmente por medio de la prostitución y la pornografía. 

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    Etiquetas:
    explotación sexual de menores, Organización de Estados Americanos (OEA), América Latina
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