En directo
    La llegada de Lenin a Rusia (1917) de Konstantín Aksiónov (reproducción)

    La Rusia de 1917: "Las revoluciones no ocurren en sociedades sanas"

    © Sputnik/ S.Kogan
    Sociedad
    URL corto
    2017, el centenario de la Revolución rusa (27)
    146450

    El año que marcó el tectónico cambio (con epicentro en Rusia) en el curso de la historia, provoca discusiones e intercambios en su centenario, entre ellos algunos bastante polémicos. No obstante, "vale la pena pensar en todos los escenarios", propone el historiador ruso Andréi Fúrsov.

    Recientemente, el líder del Partido Liberal-Demócrata de Rusia (LDPR), Vladímir Zhirinovski, afirmó que las revoluciones rusas fueron "innecesarias" y que "sin el bolchevismo, la Segunda Guerra Mundial no hubiera estallado porque nadie [de las naciones occidentales] hubiera orquestado el ascenso de Adolf Hitler al poder [para combatir a la URSS]".

    Esta idea, aunque polémica, refleja el sentimiento de cierta capa de la sociedad que busca responsabilizar al sistema soviético de todas las dificultades que vivió Rusia en el siglo XX, escribe el medio ruso Nakanune (La Víspera, en ruso). Así, la pregunta "¿y si…?", está en el aire.

    "La historia siempre tiene varios escenarios para desarrollarse, y vale la pena pensar en todos", afirma Andréi Fúrsov, historiador y politólogo ruso, director del Instituto de análisis estratégico, entrevistado por Nakanune.

    Las causas y los efectos

    Primero, "si el Imperio ruso hubiera sido un organismo social sano, las revoluciones de Febrero y Octubre no hubieran ocurrido", dice Fúrsov en respuesta a la idea de que fueron "innecesarias".

    Lea más: La última de los Románov: el misterio de la gran duquesa Anastasia

    Segundo, Hitler no combatió propiamente el comunismo en el marco de alguna 'contrarrevolución' sino que "buscó eliminar justamente a los rusos y otros pueblos de la Unión Soviética", por eso este argumento es "erróneo".

    "Las guerras mundiales son un fenómeno de la época capitalista. Son guerras por la hegemonía y surgen con regularidad", afirma el historiador.

    Así, la Guerra de Siete Años y las guerras napoleónicas también se pueden calificar como 'mundiales', además de otros conflictos bélicos históricos de gran escala, destaca.

    "Con la Primera Guerra Mundial se planeaba aplastar a Rusia" y sacarla de la ecuación de las grandes potencias. No obstante, el país logró consolidarse en la URSS, por eso surgió la necesidad de un ariete antirruso en forma de Hitler, según Fúrsov. Las condiciones de la Paz de Versalles básicamente prepararon el camino para otra guerra mundial 20 años después, asegura el analista.

    Vea también: La revolución de febrero de 1917: ¿buenas intenciones, resultado trágico?

    No importa si el país era monárquico o comunista, Rusia de todos modos se vería presionada y atacada, asegura el historiador. Esto es claramente evidenciado por el período tras la disolución de la URSS.

    "En 1991 básicamente estábamos dispuestos a cumplir cualquier exigencia e integrarnos a Occidente. Pero, ¿qué recibimos? Empezaron a humillarnos a cada paso", afirma.

    Así, alguien que afirme que sin el bolchevismo o sin Stalin no habría habido ninguna guerra contra Rusia "padece trastornos mentales", estimó Fúrsov.

    La inevitabilidad de las Revoluciones

    "La revolución ocurre en una sociedad malsana e incapaz de curarse de una manera 'terapéutica'. En este sentido, la revolución es una cirugía social", explica el historiador.

    La débil e incompetente monarquía llevó al Imperio ruso a una encrucijada entre la revolución y la disolución. Incluso los pensadores más conservadores de la época escribían de la "drástica necesidad de una nueva energía". Esta energía la proporcionó el pueblo ruso, despertándose para la acción revolucionaria, sostiene Fúrsov.

    Tan fuerte fue esta energía, usada por los bolcheviques, que en los años iniciales se hablaba en serio de una revolución mundial que hubiese abarcado todo el planeta, recuerda el experto. Pero la lógica histórica les llevó a guardar sus logros dentro de las fronteras de la URSS, gradualmente expandiendo el sistema alternativo.

    Se puede imaginar un escenario alternativo, sin las revoluciones de 1917, propone Fúrsov.

    "Imaginemos que el zar no abdicara. Aún más, que lograra movilizar algunas fuerzas leales para disipar a los revolucionarios y aplastar la insurrección. ¿Qué habría pasado?", pregunta.

    Como consecuencia, fracasaría la Revolución de Febrero. Alemania se ve derrotada y Rusia se encuentra entre los triunfadores. "A primera vista, todo está bien. Pero las tensiones internas por la cuestión agraria no están resueltas. Dentro de un año y medio, vuelven los disturbios, que la monarquía no logra aplastar", teoriza Fúrsov.

    Para el experto, la monarquía rusa del inicio del siglo XX ya no se correspondía a la época. Nicolás II, las fuerzas políticas de Febrero y la traición por parte de la Iglesia Ortodox —que dio la espalda al zar a pesar de ser uno de los pilares de la monarquía— enterraron al Imperio.

    "Paradójicamente, esta gente desacreditó en Rusia para siempre las tres cosas: la monarquía, el cristianismo ortodoxo y el liberalismo", concluye el historiador.

    Tema:
    2017, el centenario de la Revolución rusa (27)

    Además:

    "Discutir 1917 hoy es fundamental para repensar la liberación de las mujeres"
    "Si no hubiera sido por Lenin, no habría existido la URSS"
    Los 100 años de la Revolución rusa en el carnaval de Brasil
    Etiquetas:
    bolchevismo, socialismo, historia, Revolución de 1917, Unión Soviética, Rusia
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía FacebookComentar vía Sputnik